Médicos y Pacientes entrevista al secretario general de la Confederación Española de Sindicatos Médicos (CESM), Víctor Pedrera, tras más de tres meses de conflicto y en plena cuarta semana de huelga médica para conocer la situación actual del conflicto y las causas del mismo
- La aprobación del texto del anteproyecto del Estatuto Marco en enero ha generado un enorme malestar en la profesión médica y varias huelgas. ¿Cuáles son, a día de hoy, las principales reivindicaciones de los médicos que siguen sin estar contempladas en el texto del anteproyecto y que son irrenunciables para acabar con las movilizaciones?
La fundamental de todas ellas es la necesidad de un ámbito propio de negociación. Los médicos hemos demandado un estatuto propio con este objetivo, poder negociar directamente ante las administraciones nuestras condiciones laborales sin depender, como viene ocurriendo hasta ahora, de los sindicatos generalistas que poco o nada representan a nuestro colectivo y, a los hechos me remito, poco o nada lo han defendido.
Exigimos, por otro lado, una clasificación profesional que diferencie no sólo la formación, es decir, a graduados universitarios de 4 años de formación con los médicos, que tenemos 11, sino que reconozca también el mayor nivel de responsabilidad que asume el médico con el paciente frente a otros grupos profesionales.
La jornada laboral como la del resto de trabajadores, el régimen de incompatibilidades, la jubilación voluntaria entre los 60 y 70 años sin merma económica o el reconocimiento de la Medicina como profesión de riesgo son otros aspectos que este ministerio se niega a negociar con nosotros y que contribuyen a perpetuar este conflicto.
- Usted ha señalado en varias ocasiones que este conflicto no es solo laboral, sino estructural. ¿Qué aspectos del Estatuto Marco ponen en riesgo el modelo actual de ejercicio profesional médico?
Y así lo corroboran los hechos. Nos estamos quedando sin médicos en un país que es el primero del mundo en número de facultades de Medicina por habitante y que “produce” un numero de graduados en Medicina más que suficiente para cubrir las demandas de nuestro sistema sanitario, y a pesar de ello, nos encontramos con que cada vez faltan más médicos en la sanidad pública. Estamos ante un cambio de paradigma con una sociedad distinta que requiere cambios profundos y que esta Administración no está dispuesta ni siquiera a debatir. No vale con una simple reforma del Estatuto Marco como se está planteando, necesitamos unas nuevas reglas de juego acordes a los nuevos tiempos y a las diferencias sociológicas que se están produciendo tanto en los profesionales como en los usuarios.
- Uno de los puntos más críticos es la jornada laboral y el sistema de guardias. ¿Por qué considera que el borrador no corrige una de las mayores fuentes de desgaste del sistema sanitario?
Porque no lo modifica en absoluto, simplemente lo maquilla. La afirmación de la ministra de Sanidad de que las guardias se van a reducir a 17 horas no es cierta. Lo cierto es que en el borrador del Anteproyecto de Ley se introduce como novedad el descanso previo a la guardia de entre semana que viene durando y durará 17 horas, sin aclarar si quiera cómo se va a prestar esa atención que se deja de prestar. Por otro lado, se obvian los domingos y festivos, cuyas guardias tenían una duración de 24 horas y la seguirán teniendo. Es un puro maquillaje a un sistema obsoleto de guardias que las nuevas generaciones ya no están dispuestas a seguir aceptando. Se habla de jornadas laborales de 35 horas para los trabajadores de la sanidad y se excluye sistemáticamente de esta exigencia a los médicos, a los que se les imponen jornadas extraordinarias de carácter obligatorio, que se retribuyen por debajo de la hora ordinaria, que no computan como tiempo trabajado para la jubilación, y que siguen sujetas al comodín de las necesidades del servicio y pueden, tal y como estamos viendo, provocar jornadas semanales de 60, 70 o más horas. Todo sigue igual.
- Desde el Ministerio se sostiene que el Estatuto Marco busca modernizar y mejorar el sistema. ¿Por qué los sindicatos médicos consideran que, en su redacción actual, puede tener el efecto contrario?
Todo lo contrario, lo que se pretende con este Anteproyecto de Ley es perpetuar una situación de discriminación que se viene produciendo desde el Estatuto Marco de 2003, al proponer una reforma que se centra exclusivamente en algunas mejoras para la mayoría de los grupos profesionales, menos para el colectivo médico. Aprobar un nuevo Estatuto Marco que mantenga condiciones laborales para los médicos propias de principios del siglo XX en pleno siglo XXI sólo va a perpetuar y agravar la problemática que afecta a nuestra sanidad pública y a incidir en el rechazo del facultativo a seguir ejerciendo en ella.
- ¿Qué consecuencias tiene para la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud no atender las reivindicaciones del colectivo médico, especialmente en un contexto de falta de profesionales y relevo generacional?
La que estamos viendo, que es que cada vez faltan más médicos en un país que, en contra de lo que se afirma en algunos foros, no es deficitario en estos profesionales. Y faltan médicos porque, especialmente las nuevas generaciones, no están dispuestas a desarrollar su actividad laboral donde se les trata mal. Y este Estatuto Marco en vigor y la reforma propuesta siguen maltratando a los médicos. O somos conscientes de este problema y de que la solución pasa por mejorar las condiciones laborales de los médicos o, por mucho que se empeñen en abrir facultades de Medicina, tendremos una sanidad pública sin médicos en pocos años, o lo que es lo mismo, nos quedaremos sin sanidad pública.
- ¿Cree que las consejerías de Sanidad se han puesto un poco de perfil en este asunto? ¿Qué papel tienen que jugar en la mejora de las condiciones de los médicos?
Las consejerías de Sanidad no han participado en la elaboración del Anteproyecto de Ley de Estatuto Marco, sino que dicho Anteproyecto de Ley se ha pactado entre el Ministerio de Sanidad y los sindicatos del Ámbito -CCOO, UGT, CSIF y la parte de FSES que corresponde al SATSE-. Ante este hecho, a quien hay que exigir responsabilidades es a quien ha propiciado este Anteproyecto de Ley y quien ha contribuido a su redacción. Las comunidades autónomas deben facilitar y cumplir con los preceptos que establece el estatuto, son la parte ejecutora, no los responsables de su redacción, que según denuncian, tampoco han sido participantes en la misma. Los responsables de este conflicto son el ministerio y los sindicatos que han colaborado en su redacción.
- En un escenario de convocatorias de huelga y tensiones prolongadas, ¿como afecta este conflicto a los pacientes y a la sanidad en su conjunto?
Por desgracia afecta negativamente, como no puede ser de otra forma. Tenemos una sanidad pública que se caracteriza lamentablemente por sus enormes e inaceptables listas de espera, no sólo quirúrgicas, sino incluso en pruebas diagnósticas y para consultas tanto sucesivas como primeras. En una situación así cualquier restricción de actividad, por pequeña que esta sea, influye de manera muy importante. Creo que la Administración debería ser consciente de esto y centrarse en dar solución al conflicto en vez de permitir que se cronifique.
- ¿Qué tendría que ocurrir, de forma concreta, para que el Comité de Huelga considerara que existe una base real para desconvocar la huelga y reconducir el conflicto?
Que la Administración entendiera que esta huelga no se solucionará hasta que no se aborde de forma seria la raíz del problema. No se puede mantener un sistema sanitario a costa principalmente de socavar los derechos laborales del médico. Los médicos no pueden ser utilizados como comodín para suplir las deficiencias y los problemas provocados por la infrafinanciación y mala planificación. Y, por otro lado, que el ministerio entienda de una vez por todas que los médicos tenemos derecho como el resto de nuestros colegas de Europa a negociar directamente con la Administración nuestras condiciones laborales. Es de justicia y no vamos a renunciar a ello.



