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José Antonio Trujillo: “La inteligencia artificial debe ser un copiloto, nunca sustituir al médico”

La irrupción de la inteligencia artificial está obligando a redefinir el papel del médico en la práctica clínica. El doctor José Antonio Trujillo, vicepresidente del Colegio de Málaga, autor del capítulo dedicado a los derechos y obligaciones del médico ante la IA en el Manual de Buenas Prácticas para la Inteligencia Artificial en Medicina, defiende una integración de esta tecnología basada en la autonomía profesional, la seguridad del paciente y la preservación del criterio clínico.

¿En qué momento perciben la necesidad de divulgar la IA entre los médicos?
Estamos en un momento clave. Hemos pasado de una etapa marcada por la fascinación tecnológica a una realidad en la que la inteligencia artificial ya forma parte del día a día clínico. Además, en poco tiempo tendremos que adaptarnos a normativas europeas y nacionales. Los profesionales nos están trasladando la necesidad de contar con una guía que les ayude a utilizar estas herramientas de forma ética, responsable y alineada con la deontología médica. Porque la inteligencia artificial ya no es una cuestión de futuro. Ha entrado en la práctica asistencial y requiere preparación. Esta transformación debe ir acompañada de formación, criterios claros y una reflexión profunda sobre cómo integrarla en la atención sanitaria sin perder el foco clínico.

¿Cuál es la principal barrera que está frenando la adopción de la inteligencia artificial en el sistema sanitario?
La falta de alfabetización en inteligencia artificial entre los profesionales. Se trata de una revolución que va a transformar la medicina, pero todavía se aborda como un contenido más dentro de la formación médica. Debería ser una prioridad estratégica.

¿Qué resulta más peligroso: utilizar demasiado la inteligencia artificial o utilizarla demasiado poco?
Lo verdaderamente peligroso es utilizarla sin criterio. No es una cuestión de intensidad de uso, sino de comprensión. El reto está en que los profesionales conozcan bien sus capacidades, limitaciones y riesgos para poder emplearla de forma segura y responsable.

¿Qué le diría a un médico que desconfía de la IA por miedo a perder el «ojo clínico»?

Que la vea como un tercer ojo o como un copiloto. La inteligencia artificial no debe entenderse como una amenaza, sino como un apoyo a su buen hacer clínico. El médico sigue siendo quien toma las decisiones y quien aporta el criterio final, y la IA debe funcionar como un complemento que refuerce, no sustituya, su trabajo.

¿Y a las nuevas generaciones que se sobre confían con ella?

Les diría que la medicina no se basa solo en el conocimiento actualizado. También requiere experiencia, responsabilidad y sentido de la práctica clínica. La inteligencia artificial puede ayudar a mantener el conocimiento al día, pero la experiencia y el juicio profesional no se delegan. La clave está en entender que el valor del médico no es solo saber, sino saber decidir y dar sentido a su actuación.

¿Qué decisiones importantes considera que aún no están suficientemente reguladas?
Todavía queda recorrido en la definición de los derechos de los pacientes dentro de este nuevo entorno tecnológico. Los médicos estamos avanzando en la adaptación de nuestra práctica, pero es necesario clarificar también los derechos y obligaciones de los pacientes en esta nueva realidad digital.

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