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‘Una cuestión de peso’

El Dr. Antonio Ares Camerino, vicepresidente primero del Colegio de Médicos de Cádiz, escribe este artículo de opinión para abordar como en pocos años los fármacos adelgazantes han transformado la forma en la que se habla de la obesidad.

“Hacía unos meses que la abuela había fallecido. Fue viuda durante casi una década, pero nunca necesitó ayuda. Vivía sola y era autosuficiente. La familia había puesto el piso en venta, pero antes había que desalojarlo. Lo que en principio parecía sería una tarea sencilla se complicó. Además de muebles, ropas y enseres, había una habitación llena de cajas de colores. A lo largo de su vida había hecho acopio de todos los álbumes de fotos familiares. Muchas cajas guardaban muchas vidas. Las había clasificado por colores. Las celestes para hijos y nietos varones, las rosas para las niñas, las verdes para los viajes, las rojas para las grandes celebraciones, y así un largo etcétera. Todos se olvidaron del desalojo y empezaron a abrirlas. Una tormenta de recuerdos irrumpió por arte de magia. Fotos y más fotos, en blanco y negro, en colores desteñidos, en diferentes formatos, algunas con dedicatoria y otras con personas desconocidas. Todos coincidían ¡Qué delgados estábamos! En aquellos tiempos la gordura y la esplendidez rolliza estaba reservada a los más pudientes”.

Decía Coco Chanel (1883-1971) que “nunca se es suficientemente joven, suficientemente rica ni lo suficientemente delgada”

En pocos años los fármacos adelgazantes han transformado la forma en la que se habla de la obesidad. Todos estaban esperando un medicamento milagroso que nos posibilitara reducir peso de forma drástica sin esfuerzos, sin el tormento de una dieta rigurosa que nos amargara la vida. Hace unas décadas que nos hablan de la obesidad como la verdadera epidemia del siglo XXI. La prevalencia de la obesidad ha aumentado de forma alarmante en los últimos 50 años, y se estima que afectará a más del 50% de la población mundial a mediados de este siglo. Así se convertirá en el factor de riesgo evitable de las enfermedades más prevalentes y de una de las principales causas de mortalidad.

El Ozempic®, un fármaco indicado para tratar la diabetes tipo 2, se ha convertido en la panacea para el tratamiento de la obesidad. Sus mecanismos de actuación hacen que la saciedad, a la hora de comer, aparezca rápidamente. Una editorial publicada recientemente por la revista Science advierte de lo que supone entrar en la Era Ozempic. Este grupo de fármacos nos puede cambiar la forma de alimentarnos, tanto en el qué comemos, el cómo comemos y el cuándo comemos. Lejos de promover una alimentación sana y equilibrada, que eliminaría el consumo desmesurado de alimentos ultraprocesados (baratos, hiperpalatables y fáciles y rápidos de preparar), la industria farmacéutica apuesta por el Gran Negocio del siglo. Convertir un problema de salud pública en una oportunidad de un negocio multimillonario se nos antoja algo torticero. Incluso la Organización Mundial de la Salud se ha alineado con la industria al recomendar su acceso a la población general sin restricciones y a unos precios accesibles. Probablemente nos encontremos ante un nuevo caso de “ampliación del diagnóstico”. Los expertos denuncian “cuantas más personas entren dentro de las categorías médicas relacionadas con la obesidad mayor será el mercado potencial para nuevos tratamientos”.

De paso, incluso, se están realizando investigaciones sobre otros efectos beneficiosos de la semaglutide y fármacos afines. Estos fármacos podrían ser útiles para el control de enfermedades respiratorias. “Un estudio sugiere que puede reducir los ataques agudos de asma hasta en un 40%”.

Expertos destacan que estos fármacos podrían tener efectos beneficiosos en el tratamiento de cualquier tipo de adicción (alcohol, juego y drogas). Sus efectos sobre el cerebro podrían modular las emociones y controlar los tan temidos mecanismos de recompensa inmediata.

Son muchos los expertos que reprochan que el ecosistema científico ha perdido la capacidad de autocrítica, y que son muchas las publicaciones sobre las bondades de estos fármacos que no exponen de manera clara sus conflictos de intereses.

Para luchar contra la obesidad hay que recuperar la cultura alimentaria, la tradición culinaria acumulada durante siglos, y que se será la verdadera herramienta para luchar contra los efectos indeseables de los alimentos ultraprocesados. Hacer prevalecer el derecho a una alimentación saludable y sostenible, a disponer de alimentos en calidad y cantidad suficientes para satisfacer las necesidades alimentarias de las personas, sin sustancias nocivas, adaptados a la cultura regional y con productos de cercanía y de temporada, son las claves para luchar contra la Obesidad.

Cecilia Díaz, catedrática de Sociología de Universidad de Oviedo y directora del Grupo de Investigación en Sociología de la Alimentación, no refiere “si queremos un futuro en el que la alimentación se resuelva con pastillas”.

¿A quién, cuándo y cómo la obesidad empieza a convertirse en una enfermedad?

BIBLIOGRAFÍA

The EAT-Lancet Commission on healthy, sustainable and just food sytems. The Lancet. Vol 406. Nº 10512, pag 1625-1710

Luc L. Hagenaars y Laura A. Schmidt. “(Un)intended consequences of mass-prescribing GLP-1s”. Science. 3 sep 2026. Vol 393 pag 953

“Ozempic engorda los mercados farmacéuticos y alimentario”. Enrique Alpañés. EL PAIS sábado 5 septiembre 2026. 

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