La Asociación Médica Mundial (AMM) ha adoptado una nueva declaración para hacer frente a la información sanitaria falsa, a la que considera una amenaza para la seguridad de los pacientes y la salud pública.
El documento fue aprobado por la 77.ª Asamblea General de la AMM en Róterdam.
La nueva política establece que proporcionar y difundir información sanitaria fiable y basada en la evidencia constituye un deber ético de los médicos. La AMM advierte de que las informaciones inexactas pueden llevar a los pacientes a rechazar tratamientos probados, retrasar la atención necesaria, interrumpir tratamientos basados en la evidencia o recurrir a prácticas perjudiciales, además de erosionar la confianza en los profesionales y en el sistema sanitario.
Ante este escenario, la organización mundial atribuye a los médicos un papel activo. Les insta a ofrecer información acorde con la evidencia científica disponible, las guías clínicas y los estándares profesionales, así como a adoptar medidas razonables para corregir información sanitaria falsa cuando la encuentren en el ámbito clínico, público o profesional. También los anima a contribuir a combatirla en los medios, promover la alfabetización sanitaria y utilizar las redes sociales de manera responsable.
El debate científico no es información falsa
La declaración diferencia expresamente la información sanitaria falsa del legítimo debate científico. La AMM reconoce que el conocimiento científico evoluciona y que los médicos pueden expresar posiciones fundamentadas que diverjan del consenso profesional si lo hacen de buena fe y explican con transparencia el estado de la evidencia y su grado de incertidumbre.
En este sentido, señala que debe quedar claro si una posición responde a orientaciones consolidadas, evidencia emergente, juicio clínico o una hipótesis. En cambio, presentar especulaciones, afirmaciones sin fundamento o planteamientos preliminares como hechos establecidos puede constituir difusión de información sanitaria falsa.
IA, redes sociales
La AMM pone también el foco en el entorno digital y advierte de que las redes sociales se han convertido en importantes canales de propagación de información sanitaria falsa. Asimismo, alerta de que las herramientas emergentes de inteligencia artificial permiten crear, personalizar y difundir masivamente contenidos falsos, haciendo que este tipo de información pueda ser cada vez más sofisticada y difícil de detectar.
La declaración atribuye responsabilidad a las empresas que gestionan redes sociales, plataformas de inteligencia artificial conversacional y chatbots, y reclama medidas transparentes para identificar, limitar o eliminar información sanitaria falsa, así como favorecer la difusión de información validada procedente de fuentes médicas e institucionales reconocidas.
También insta a las autoridades sanitarias a desarrollar estrategias específicas frente a este fenómeno, establecer mecanismos rápidos para denunciar y retirar contenidos dañinos y deepfakes médicos, y avanzar en la transparencia de los algoritmos y de la inteligencia artificial, incluido el etiquetado claro cuando un contenido haya sido generado mediante IA.
La declaración tuvo su origen en una propuesta presentada por la Canadian Medical Association (CMA) y el Conseil National de l’Ordre des Médecins (CNOM) de Francia. El 232.º Consejo de la AMM, celebrado en Belgrado en abril de 2026, estudió la iniciativa y decidió distribuirla entre los miembros de la organización para recabar comentarios antes de llegar a la Asamblea General de Rotterdam como una propuesta de nueva política para su adopción.



