Médicos y Pacientes habla con el Dr. Juan Manuel Poyato, médico urólogo y reconocido experto en Sanidad Militar, para poner en valor esta rama centenaria de la Medicina que combina ciencia, innovación y valores, y cuya aportación a la historia sanitaria de España sigue siendo ampliamente desconocida.
¿Qué le llevó a interesarse y contar la Sanidad Militar como historia de España?
La vida se compone de pasión y no hay mayor pasión que la propia vida en si. Hablar de la Sanidad Militar española no es solo hablar de Medicina, nuestra sagrada vocación, sino que es rememorar gestas, heroicidades y enormes episodios de valor llevados a cabo por una irrefrenable pasión por salvar vidas. España no se ha forjado únicamente con la espada, sino también con bisturí y vendas, con botiquines y hemorragias, con dolor, con sufrimiento. Repasando nuestras campañas, cualquiera se da cuenta de que tras cada victoria y cada resistencia numantina, hubo un médico, un auxiliar sanitario o una enfermera militar sosteniendo en vilo el aliento de la tropa. Contar esta historia es un mero acto de justicia, es rescatar del sueño del olvido a hombres y mujeres que, bajo el fuego, antepusieron la vida, la salud y la hacienda ajenas a las propias.
Ya sea desde el orgullo del que viste el uniforme, ya desde el rigor del que custodia nuestra memoria, preservar apasionadamente en el legado de nuestros antecesores nos ayuda a valorar la leal herencia recibida, nos ayuda a hacer España. Porque decir Sanidad Militar es mencionar a profesionales con unos principios y valores que no se pueden alcanzar a comprender sin su nivel de entrega y compromiso con los demás compatriotas.
Ser médico militar es mucho más que poner tiritas o curar una herida de bala. Y se debe contar porque, históricamente, España tiene una deuda de gratitud que aún no ha pagado.
Por esto y por el privilegio de haberlo vivido en primera persona, empeño mis fuerzas en desfacer entuertos en favor de la historia que nuestros predecesores forjaron en todas las épocas de nuestro pasado.
Cuando decimos ‘Sanidad Militar’, ¿de qué hablamos exactamente:
asistencia, prevención, logística, peritaje?
Integrada por todos las categorías necesarias para una atención completa (médicos, enfermeros, farmacéuticos, veterinarios, psicólogos, odontólogos, técnicos y tropas sanitarias), hablamos de un complejo sistema asistencial de salud integral y polivalente, que presta apoyo operativo a las Fuerzas Armadas, formando parte fundamental de cualquier estructura, despliegue o misión. La Sanidad Militar no es solo curar al herido en combate; es un engranaje multidimensional perfectamente coordinado e instruido, moderno, actualizado constantemente, de elevada calidad y permanente disponibilidad. Está compuesto por un personal humano con un sólido perfil técnico acreditado según los más estrictos criterios de excelencia, que día a día demuestra su vocación de servicio, versatilidad, capacidad de adaptación, trabajo en equipo y gran preparación mental para ejercer en ámbitos extremos de dolor y sufrimiento. En términos generales abarca:
- Asistencia Operativa: En el curso de las misiones encomendadas, organización de unidades avanzadas, diseño de hospitales de campaña y evacuación de bajas desde escenarios de alto riesgo.
- Asistencia Sanitaria: Permanentemente, prestación de servicios integrales de salud a los miembros de las Fuerzas Armadas y sus familias (reconocimientos, atención médico-quirúrgica, psicológica y de urgencias).
- Prevención y Epidemiología: En campaña se ocupan de mantener sana a la fuerza, evitando enfermedades transmisibles o contagiosas y realizando un control sanitario estricto del contexto táctico (cadena alimentaria, aguadas, eliminación de residuos, manejo de residuos biológicos, enterramientos…). En retaguardia, se encargan de las campañas de vacunación, vigilancia de salud y profilaxis epidemiológica.
- Logística: La capacidad de desplegar itinerarios sanitarios operativos o estructuras asistenciales de manera propia o coordinada con otros ejércitos.
- Asistencia a la población civil: Sobre todo en caso de catástrofes o emergencias nacionales (incendios, inundaciones, Crisis Ébola, Pandemia COVID…).
¿Qué papel ha jugado la Sanidad Militar en la historia de España y,
en particular, en el desarrollo de la Medicina y de la organización
sanitaria de nuestro país?
Estamos acostumbrados a leer libros de historia en los que solo se escribe sobre generales, batallas y victorias sin fin, obviando toda referencia al verdadero secreto del éxito de cada contienda. Ese misterioso ingrediente es la salud integral del combatiente; algo fundamental de lo que se han olvidado los historiadores, descuidando que detrás de cada avance por el desierto o cada escaramuza entre manglares, de día o de noche, siempre había un oficial médico haciendo milagros con poco más que aguja, hilo de sutura y un coraje infinito.
La Medicina civil española debe gran parte de su naturaleza a la militar. Podríamos formular que la Sanidad Militar sería como la hermana mayor de la Sanidad en general: llegó antes, le tocó afrontar escenarios desconocidos y de inexperiencia, probó primero los sinsabores de la vida y, finalmente, todo lo acabó heredando la hermana pequeña; conforme ambas han ido creciendo, la pequeña ha ido adquiriendo amplias y maravillosas áreas de conocimiento, destacando sobre la hermana mayor y adoptando esta un lugar más discreto.
Esa relación de consanguinidad creativa ha sido, sin duda alguna, un gran motor transformador y dinamizador del conocimiento, aunque la Sanidad Militar siempre se desarrolló marcada por las necesidades de adaptación e innovación impuestas por los conflictos armados.
¿Cree que ese papel ha sido suficientemente reconocido por la
sociedad y por la propia profesión médica?
Los españoles somos muy dados a olvidar o no valorar lo nuestro y, para ser honestos, hemos de admitir que nuestros médicos militares (y, por ende, el resto de profesionales de la Sanidad Militar) no han sido nunca adecuadamente ponderados. Con frecuencia, nuestra sociedad ve al médico militar como una figura romántica o distante, desconociendo que la gran mayoría de los protocolos de Urgencias, Anestesiología, Traumatología y Gestión de Catástrofes que hoy ayudan a salvar vidas en nuestros hospitales civiles vieron la luz en el ámbito militar. Es cierto que la profesión médica reconoce el prestigio de nuestros especialistas, pero a veces olvida que la vanguardia del conocimiento médico español tuvo sus cimientos en el cuerpo de Sanidad Militar.
A veces pareciera que el médico militar es una especie de «médico de segunda» para algunos civiles, o un «militar de segunda» para algunos puristas de las armas. Nada más lejos de la realidad. El reconocimiento es escaso porque se trata de una labor callada y silenciosa. Pero si precisamente esa invisibilidad es causa del mayor orgullo, también se torna injusta condena ante la opinión pública.
¿Considera que es necesario reforzar la Sanidad Militar en España?
Habitamos un planeta repleto de incertidumbres en el que hemos aprendido que las amenazas son híbridas y globales (pandemias, conflictos asimétricos, misiones internacionales). Para hacer frente a esas nuevas necesidades logísticas, técnicas y operativas necesitamos un sistema de Sanidad Militar moderno, efectivo y con capacidad de proyección, especialmente diseñado para respaldar militarmente las decisiones relativas a nuestra Soberanía Nacional que adopte nuestro gobierno en situaciones de hostilidad. Una Sanidad Militar fuerte es una necesidad estratégica, una cuestión de seguridad nacional.
A día de hoy, resultan especialmente costosos aspectos médicos como la autonomía logística, la alta movilidad de los contingentes, la dotación material, así como los medios tecnológicos y electrónicos; aunque nunca serán tan caros, ni a la vez tan valiosos, como la formación de nuestros médicos militares. El capital humano es el tesoro, la piedra de toque sobre la que se sustenta toda la arquitectura de la sanidad en vanguardia y, como decía Alfa-Lima (uno de mis maestros), un médico militar no se improvisa, sino que requiere de un largo periodo de adiestramiento en materias médicas adaptadas a escenarios de estrés y riesgo que otros colegas civiles ni se imaginan.
A pesar de contar con unos médicos que se encuadran en la élite internacional de los de su clase, si queremos una España segura y con voz en el mundo, nuestra Sanidad Militar debe seguir siendo punta de lanza y orgullo, dotada con medios modernos, con el reconocimiento necesario y, sobre todo, captando el mejor talento joven.
A lo largo de la historia, los conflictos bélicos han sido también
escenarios de grandes avances médicos. ¿Hasta qué punto la
sanidad militar ha actuado como motor de innovación sanitaria en
España?
Los conflictos, lamentablemente, obligaron a improvisar, agudizar el ingenio y sistematizar técnicas que luego pasaron a la vida civil. Se podría decir, por tanto, que en nuestro país la Sanidad Militar ha sido siempre el laboratorio de prácticas de la Medicina moderna.
De la Medicina Militar vienen la organización de los primeros hospitales permanentes, la sistematización de la enseñanza médica (dotando de orden, disciplina y método científico) y la organización de la Salud Pública moderna en España (nacida de las Reales Ordenanzas). Ya desde la puesta en marcha del Tribunal del Protomedicato en Castilla (s. XV) y la creación de la Regia Sociedad de Medicina y demás Ciencias de Sevilla (1700), los médicos militares formaban parte de los claustros rectores, promoviendo constantemente su labor organizativa (promoviendo la unión de las, entonces separadas, profesiones de médicos y cirujanos) y alumbrando la fundación del Real Colegio de Cirugía de la Armada de Cádiz (1748).
Además, son conocidas las aportaciones de las experiencias médico-farmacológicas recopiladas en las numerosas expediciones filantrópicas que se fletaron para recopilación de plantas medicinales en América (Francisco Hernández, 1570, primer catálogo de Medicina Indígena), al Virreinato del Perú (Hipólito Ruiz, 1777, descubriendo las propiedades de la Quina como Antipalúdico), al Nuevo Reino de Granada (José Celestino Mutis, 1783, fundando numerosas escuelas de Medicina), vuelta al mundo (Malaspina, 1789, trazando el mapa de relaciones entre clima, dieta y salud), Real Expedición Filantrópica (Francisco Javier Balmis, 1789, inmunizando masivamente frente a la Viruela a poblaciones de América y Asia).
De aplicación aún hoy en día en cualquier lugar del planeta, destacan los estudios sobre enfermedades tropicales y carenciales como el Beriberi (Santiago Ramón y Cajal y Rogelio Vigil de Quiñones, 1898), las innovaciones sobre organización y técnica quirúrgicas desarrolladas en las campañas del norte de África desde finales del s. XIX hasta bien entrado el s. XX, el descubrimiento de la Anestesia Epidural (Fidel Pagés Miravé, 1921), la implementación del transporte y conservación de sangre y hemoderivados (Federico Durán-Jordá, 1936) o el método oclusivo de heridas (Josep Trueta i Raspall, 1937).
Desde la Segunda Guerra Mundial los avances de nuestra Sanidad Militar han venido respaldados por su enorme capacidad de adaptación a los teatros de operaciones en los que han debido actuar (Rusia 1941, Vietnam 1966, Balcanes 1992, Afganistán 2002, Irak, 2003, Líbano 2006), prestando igualmente asistencia internacional en casos de grandes calamidades (Honduras 1998, Indonesia 2004, Haití 2010, Turquía 2023).
Hitos destacados en la evolución de la Sanidad Militar española
La lista es larga y gloriosa, pero brevemente hay que destacar unos momentos que son orgullo de nuestra nación:
| Hito Histórico | Importancia y Legado |
| Real Colegio de Cirugía de Cádiz (1748) | Primer centro de España donde se unificaron Medicina y Cirugía, elevando el nivel científico de la profesión. |
| Expedición de la Vacuna (Balmis, 1789) | La mayor gesta humanitaria y filantrópica de la historia. Sanidad Militar llevando la vacuna de la Viruela a todo el Imperio Español. |
| La creación del Cuerpo de Sanidad Único (1846) | Profesionalización y unificación de los servicios, dando una estructura moderna al servicio sanitario. |
| Innovaciones de la Guerra Civil (1936-1939) | Uso pionero de la transfusión de sangre brazo a brazo y el desarrollo de técnicas de cirugía maxilofacial y ortopédica. |
| Misiones Internacionales Modernas | Despliegue de hospitales de campaña en Afganistán, Irak o el Líbano, referentes de excelencia para la OTAN. |
No obstante, entre todos los eventos de nuestra historia médico-sanitaria hay uno que particularmente pone los pelos de punta y que merece capítulo aparte: La Operación Balmis: La Pandemia COVID no solo sirvió para demostrar la versatilidad de la Sanidad Militar como un recurso estratégico de Estado, sino que reafirmó el compromiso del médico militar con el bienestar ciudadano por encima de cualquier otra consideración. Desarrollada entre marzo y junio de 2020, supuso el mayor despliegue militar en España en tiempos de paz, convirtiéndose la Sanidad Militar y las Fuerzas Armadas en el pilar crítico para contener el avance del COVID-19; los números hablan por sí solos:
188713 militares participantes
20002 intervenciones sanitarias
11061 desinfecciones
5301 intervenciones en residencias
2302 poblaciones atendidas
3477 centros de salud atendidos
1340 asistencias sociales
Trascendiendo de aspectos meramente técnicos, la Operación Balmis destacó por su enfoque humanitario, pues el personal militar no solo se distinguió como fuerza de ayuda médica, sino como un verdadero pilar en el acompañamiento emocional de una población aislada, una garantía de auxilio permanente y una mano hermana tendida en la soledad del confinamiento.
La Operación significó un antes y un después en la relación entre la sociedad civil y sus Fuerzas Armadas. El nivel de confianza y popularidad de los médicos militares y sus equipos asistenciales alcanzaron cotas históricas, materializándose en aplausos espontáneos y un reconocimiento institucional unánime por su profesionalidad, cercanía, entrega y eficacia.
Nuestros compatriotas vieron y sintieron lo que sucede en nuestras misiones actuales: Lugareños que hacen colas interminables a la puerta de un hospital español en el Líbano o en Herat, porque confían más en un médico que luce en su uniforme la bandera de España que en cualquier otro. Eso no tiene precio.
La Sanidad Militar española es una institución centenaria que combina la ciencia más avanzada con los valores más antiguos de nuestra milicia: honor, valor y humanidad. Por ello, nuestros médicos militares son la simbiosis perfecta entre ciencia y servicio a la Patria que, como siempre, es una historia de héroes que, porencima de todo, juraron salvar vidas incluso a riesgo de perder la suya.
¡Honor a quienes sirven con el caduceo sobre el uniforme!



