El XI Congreso de Deontología Médica se clausuró con la conferencia “Investigación y documentación de la tortura y malos tratos en la era digital”, impartida por el profesor Duarte Nuno Vieira, presidente del Consejo Científico de la Corte Penal Internacional, quien analizó el papel de la medicina —y, en particular de la medicina legal y pericial— en la protección y promoción de los derechos humanos en un contexto marcado por la constante innovación tecnológica. La sesión fue presentada por José María Montero Juanes, presidente de la Comisión de Deontología del Colegio de Médicos de Cáceres.
Durante su intervención, señaló que la investigación médica de la tortura y otras formas de violencia constituye una de las áreas de mayor complejidad y relevancia ética de la práctica profesional, al situar al médico en una posición clave para la protección de las víctimas y la defensa de la dignidad humana. En este ámbito explicó que la labor médica presenta importantes dificultades, desde la entrevista clínica y la interpretación del relato del paciente, hasta la evaluación física de las lesiones y su correcta contextualización, distinguiendo entre lesiones autoinfligidas, accidentales o derivadas de una agresión.
En este escenario, el ponente destacó que las nuevas tecnologías y la inteligencia artificial abren oportunidades relevantes para apoyar el trabajo pericial. Según expuso, hoy existen herramientas capaces de analizar expresiones faciales, movimientos oculares, tono de voz o gestos corporales, así como sistemas que permiten interpretar determinados patrones lesionales y ofrecer apoyo a profesionales que no cuentan con experiencia previa en ese tipo de casos. “Estamos ante un mundo completamente nuevo”, afirmó, en el que la tecnología puede convertirse en un valioso recurso para mejorar la evaluación médica de la violencia.
No obstante, Duarte Nuno Vieira advirtió de que estas innovaciones plantean importantes interrogantes éticos, especialmente en un contexto global marcado por profundas desigualdades. En su opinión, existe el riesgo de que la inteligencia artificial, lejos de reducir las brechas existentes, contribuya a amplificarlas, favoreciendo a los países con mayores recursos técnicos y dejando aún más rezagados a aquellos que ya afrontan dificultades estructurales en el ámbito de la investigación pericial y la protección de los derechos humanos.
La conferencia sirvió como cierre de un Congreso en el que se han abordado los retos éticos del ejercicio médico contemporáneo, desde la relación entre médicos, la formación y la responsabilidad profesional, hasta el impacto de la tecnología en la práctica clínica. Un broche final que reforzó la idea de que, también en la era digital, la ética médica y el compromiso deontológico siguen siendo imprescindibles para garantizar una medicina al servicio de los derechos humanos y la sociedad.



