Médicos y Pacientes ha entrevistado al presidente del Foro de la Profesión Médica, Tomás Cobo, para profundizar en la propuesta presentada por esta organización de impulsar la creación de un intergrupo parlamentario que permita abrir un espacio de diálogo estable entre los grupos políticos y la profesión médica, con el objetivo de alcanzar un consenso que haga posible la aprobación de un nuevo Estatuto Marco. Para el presidente del Foro y de la Organización Médica Colegial, el texto debe de contar con el respaldo de los médicos y dar respuesta a las necesidades presentes y futuras del sistema sanitario.
¿Cuáles son los aspectos esenciales y principales reivindicaciones de la profesión imprescindibles para poder dar continuidad a este proyecto normativo?
Hay una cuestión previa: el Estatuto Marco no puede aprobarse de espaldas a la profesión médica. Para darle continuidad, necesitamos que durante la tramitación parlamentaria se incorporen aquellos elementos que reconocen la singularidad del ejercicio médico.
Fundamentalmente, cuatro:
* Un ámbito propio de interlocución y negociación para los médicos, que permita abordar específicamente sus condiciones profesionales.
* El reconocimiento de la singularidad profesional, por la duración de la formación, la responsabilidad clínica y jurídica, la formación continuada obligatoria y la naturaleza del acto médico.
* Una regulación específica de la jornada y de las guardias, incluyendo su penosidad y el reconocimiento de las horas realizadas en guardia a efectos laborales y de jubilación.
* Una clasificación profesional acorde con la formación y responsabilidad del médico, junto con tiempo protegido para la formación médica continuada y unas plantillas que permitan garantizar una asistencia segura.
No estamos planteando privilegios. Estamos planteando adecuar la norma a una realidad profesional que es objetivamente singular. El propio Senado ha aprobado iniciativas que plantean una mesa específica de representación médica y el reconocimiento de su formación, responsabilidad y singularidad.
¿Son conscientes las fuerzas políticas del impacto que puede tener en la seguridad del paciente y la calidad asistencial un Estatuto Marco sin el acuerdo de la profesión médica?
Yo creo que deben ser conscientes, porque esto no es solamente un conflicto laboral. Cuando hablamos de médicos hablamos de quienes toman decisiones clínicas que afectan directamente a la vida, a la salud y a la seguridad de los pacientes. Por eso, las condiciones en las que trabaja un médico tienen necesariamente una dimensión asistencial.
El Ministerio sostiene que el nuevo Estatuto pretende mejorar las condiciones laborales y que la calidad de la sanidad pública depende también de las condiciones de sus profesionales.
Precisamente por eso creemos que la profesión médica tiene que participar de manera efectiva en aquellas decisiones que afectan específicamente a su ejercicio profesional.
Nuestro objetivo no es bloquear el Estatuto. Es conseguir que salga adelante con la profesión médica dentro y no fuera.
¿Es compatible reclamar un ámbito propio de negociación médica con la defensa del resto de profesiones sanitarias?
Por supuesto que sí. Y nosotros no planteamos en ningún caso una confrontación con ninguna otra profesión sanitaria. Al contrario: creemos profundamente en el trabajo en equipo y en la atención multidisciplinar. Pero precisamente porque hablamos de equipos multidisciplinares, tenemos que reconocer también las competencias, la formación y las responsabilidades de cada uno de sus integrantes.
Y aquí hay una realidad que no podemos ignorar: el liderazgo del acto médico y de los equipos asistenciales corresponde al médico. No es una cuestión corporativista ni una concesión; se desprende de la formación, de las competencias adquiridas y, sobre todo, de la responsabilidad que asumimos.
Para poder ejercer como médico especialista hacen falta, como mínimo, alrededor de 13 años de formación entre grado, formación especializada y el resto del proceso formativo. Y después continúa una formación médica permanente durante toda la vida profesional.
Por eso, cuando un médico establece un diagnóstico, determina una indicación terapéutica o asume la responsabilidad última de un acto médico, estamos hablando de una responsabilidad que es específica y que no puede diluirse.
Nadie pone en duda que la atención sanitaria es multidisciplinar. Pero multidisciplinar no significa que todas las competencias sean intercambiables ni que todas las responsabilidades sean iguales. En un avión hay una tripulación, cada miembro tiene una función esencial y existe una responsabilidad última en la toma de determinadas decisiones. En Medicina sucede exactamente lo mismo.
Por eso creemos que el futuro Estatuto Marco debe reconocer esta singularidad. Y estamos abiertos a las fórmulas que permitan hacerlo: puede ser mediante un desarrollo específico dentro del propio Estatuto Marco o, si fuera necesario, mediante un Estatuto propio de la profesión médica.
Lo importante no es tanto el nombre de la herramienta jurídica como que la realidad profesional quede reconocida en la norma.
Y quiero insistir en algo: esto no supone una ventaja para el médico. Supone asumir una carga de responsabilidad. Porque cuando hablamos de seguridad del paciente, de decisiones clínicas y del acto médico, los últimos responsables somos los médicos.
Reconocer esa responsabilidad y esa singularidad no perjudica a ninguna otra profesión. Al contrario: ordena mejor el trabajo en equipo, protege al paciente y da seguridad jurídica a todos los profesionales que participan en la asistencia.
Ustedes piden ese Intergrupo pero ¿quién debe impulsarlo o liderarlo? ¿Hay algún grupo que haya mostrado apoyo a esta iniciativa?
Nosotros hemos elegido la figura del Intergrupo Parlamentario precisamente porque queremos una herramienta ágil, práctica y eficaz. Si planteáramos una subcomisión parlamentaria, el procedimiento para constituirla es mucho más complejo y requiere unos tiempos que, en este momento, consideramos que no nos podemos permitir.
Lo que necesitamos es una herramienta que permita sentarnos cuanto antes con los representantes de todos los grupos políticos y trasladarles directamente las propuestas de la profesión médica.
En ese sentido, hemos preparado una carta que se registrará tanto en el Congreso de los Diputados como en el Senado, dirigida a todos y cada uno de los portavoces de los grupos parlamentarios, así como a los presidentes de las Comisiones de Sanidad de ambas Cámaras.
No queremos que esto sea patrimonio de un partido ni de una ideología. Queremos que sea una cuestión de Estado y que todos los grupos tengan la oportunidad de escuchar a la profesión médica.
Y queremos hacerlo además desde una posición que representa al conjunto de la profesión. En el Foro de la Profesión Médica están representadas las distintas dimensiones de nuestra profesión: la académica, la científica, la laboral, la deontológica y también los estudiantes de Medicina, que son los futuros médicos.
Queremos poner encima de la mesa nuestras propuestas, explicar por qué consideramos que son necesarias y abrir un espacio de diálogo con todos los representantes políticos.
Y lo hacemos con una finalidad muy concreta: no queremos que el debate se quede en las condiciones laborales de los médicos. Queremos hablar de cómo preservar y mejorar nuestro modelo sanitario, de cómo cuidar a los profesionales, de cómo garantizar la calidad asistencial y, por encima de todo, de cómo generar un entorno de trabajo que ofrezca la máxima seguridad al paciente.
Por eso hemos elegido el Intergrupo: porque necesitamos velocidad, diálogo y capacidad de interlocución. Y esperamos que todos los grupos parlamentarios entiendan que esta no es una petición partidista ni corporativa, sino una oportunidad para escuchar a una profesión que tiene mucho que aportar al futuro del Sistema Nacional de Salud.
Y si, ya hay portavoces de grupos parlamentarios que han manifestado el apoyo a esta propuesta.
¿Cómo se ha llegado a este punto?
Hemos llegado hasta aquí por una situación que, desde nuestro punto de vista, tiene una cierta paradoja: las condiciones de trabajo y la clasificación profesional de los médicos se han negociado fundamentalmente en un ámbito en el que la representación específicamente médica es muy limitada.
En esa mesa tienen un peso muy importante las grandes organizaciones sindicales, como UGT, Comisiones Obreras, CSIF y la representación sindical de Enfermería. Son organizaciones legítimas y respetamos plenamente su papel, pero la realidad es que la representación médica en ese ámbito no se corresponde con la singularidad y la responsabilidad de la profesión médica dentro del acto asistencial.
Y ahí está nuestra queja fundamental: ¿cómo es posible que las condiciones profesionales del médico, su clasificación profesional y aspectos esenciales de su ejercicio se decidan en un ámbito de negociación en el que los médicos no tienen una representación suficiente?
El médico es el último responsable del acto médico y lidera los equipos multidisciplinares. Por eso entendemos que debe tener también una interlocución y un ámbito de negociación propios para aquellas cuestiones que afectan específicamente a su profesión.
En el proceso de negociación del nuevo Estatuto Marco no se ha alcanzado con la profesión médica el acuerdo que nosotros consideramos necesario, y finalmente se ha cerrado un texto en el ámbito general de negociación con las organizaciones sindicales que participaban en él.
Ahora tenemos una oportunidad muy importante: la tramitación parlamentaria. Y por eso pedimos ese Intergrupo Parlamentario. Queremos explicar a todos los grupos políticos, desde la perspectiva académica, científica, laboral, deontológica y de los propios estudiantes de Medicina, cuáles son las particularidades de nuestra profesión y por qué creemos que deben ser reconocidas.
Y planteamos dos posibles caminos.
El primero es que nuestras reivindicaciones y nuestras especificidades queden incorporadas al propio Estatuto Marco durante su tramitación parlamentaria.
Y el segundo, si se considera que esas singularidades requieren un tratamiento jurídico diferente, es que los grupos políticos asuman el compromiso de desarrollar un Estatuto propio de la profesión médica, que reconozca de manera específica nuestra formación, nuestras competencias, nuestra responsabilidad y las condiciones particulares en las que ejercemos la Medicina.
No estamos cerrando ninguna de las dos puertas. Lo que pedimos es que se reconozca jurídicamente una realidad profesional que existe.
Y por eso el Intergrupo Parlamentario es tan importante: puede ser el espacio en el que expliquemos estas cuestiones a todos los grupos y en el que podamos conocer también cuál es su posición y, en su caso, su compromiso con el desarrollo de un Estatuto Médico propio.
Porque nuestra reivindicación no termina con este Estatuto Marco. Estamos hablando de cómo queremos organizar y proteger la profesión médica y, con ello, de cómo queremos garantizar el futuro de nuestro Sistema Nacional de Salud.
¿Qué puede suponer para la sanidad y los pacientes de nuestro país una huelga médica indefinida?
Una huelga médica indefinida sería una situación extraordinaria y que, evidentemente, nadie desea. Porque tendría necesariamente repercusiones sobre la actividad asistencial y, por tanto, sobre los pacientes.
Pero creo que aquí hay que hacer una distinción muy importante. En el ámbito estrictamente laboral, quienes tienen la legitimidad y la responsabilidad legal para negociar las condiciones laborales de los médicos son los sindicatos. Y nosotros respetamos plenamente ese papel. No pretendemos sustituirles ni ocupar un espacio que jurídicamente les corresponde.
Ahora bien, el Estatuto Marco no es solamente una norma laboral. Va a afectar a la organización profesional, a la clasificación, a la formación, al ejercicio de la Medicina y, en definitiva, al modelo en el que se desarrolla la actividad médica y sanitaria.
Y por eso creemos que los responsables políticos deben tener una visión mucho más amplia del problema. Les estamos pidiendo que escuchen a todos los ámbitos de la profesión: el académico, el científico, el laboral, el deontológico y también a los estudiantes de Medicina, que representan a los futuros médicos.
En el ámbito laboral, insisto, los sindicatos son quienes tienen que negociar. Pero cuando hablamos de qué médico queremos, qué formación debe tener, cuál es su responsabilidad profesional, cómo debe organizarse el acto médico, cómo garantizar la seguridad del paciente o cómo preservar la calidad del Sistema Nacional de Salud, creemos que la voz de la profesión médica en su conjunto tiene que ser escuchada.
Por eso nuestra petición del Intergrupo Parlamentario no pretende sustituir ninguna mesa de negociación sindical. Pretende complementar esa negociación con una visión profesional mucho más amplia.
Y precisamente por eso creemos que todavía estamos a tiempo de evitar llegar a una huelga indefinida. Si conseguimos que durante la tramitación parlamentaria se escuchen todas estas perspectivas, que se incorporen las especificidades de la profesión médica al Estatuto Marco o que, en su caso, exista un compromiso político para desarrollar un Estatuto Médico propio, estaremos dando una oportunidad al diálogo.
Porque al final hay un objetivo que nos une a todos: los sindicatos, las organizaciones profesionales, las sociedades científicas, la universidad, los estudiantes y los responsables políticos: garantizar una sanidad de calidad y la máxima seguridad para nuestros pacientes.



