El cierre de la primera jornada del VII Observatorio de la Sanidad ‘Sanidad 2030, del diagnóstico a la acción’, organizado en la Organización Médica Colegial (OMC), ha contado con la participación de su vicepresidenta primera Rosa Arroyo en la mesa redonda: ‘Cambios estructurales en el sistema sanitario, el Estatuto Marco’.
La Dra. Rosa Arroyo Castillo, vicepresidenta primera de la Organización Médica Colegial (OMC), ha participado junto a Carina Escobar, presidenta de la Plataforma de Organizaciones de Pacientes (POP); Víctor Pedrera, secretario general de la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM); y Raquel Rodríguez Llanos, adjunta a la Presidencia, directora de Relaciones Institucionales del Consejo General de Enfermería (CGE) y presidenta del Colegiol de Enfermería de Cáceres.
La vicepresidenta de la OMC mostró su confianza en que el nuevo escenario político permita retomar el diálogo en torno a la reforma del Estatuto Marco y alcanzar un acuerdo que incorpore las demandas de la profesión médica. «El método no lo hemos compartido ninguno de los que representamos a la profesión, pero mi esperanza es absoluta y tengo muchísima confianza en que esto va a llegar a buen puerto”, dijo.
Es precisamente para la doctora «ahora la oportunidad para volver a empezar y hablar con sintonía, sin confrontación. Es lo que hacemos siempre cuando estamos trabajando en hospitales o centros de salud y estoy convencida de que vamos a conseguir acuerdos.»
Con el nuevo panorama político, es momento de lograr un “texto recoja la realidad asistencial y reconozca el esfuerzo formativo que supone llegar a ser médico especialista”, porque, tal y como ha dicho, “si la singularidad de la profesión médica no se refleja en el texto del Estatuto Marco, estaremos abocados a la fuga de talento.»

Son entre doce y trece años de formación para llegar a ejercer como especialista, además del desarrollo profesional continuo que los médicos mantienen durante toda la carrera. «Trabajamos todos los días en equipos multidisciplinares e interdisciplinares, pero tenemos que tener en cuenta la diferencia en la exigencia formativa y en la responsabilidad que asume cada profesional”, ha explicado.
Es por lo que ha insistido en que ningún profesional sea sustituido por categorías “que no alcanzan el mismo grado de formación y competencias.»
Por último, apeló a la negociación y al entendimiento entre todas las partes implicadas para alcanzar una regulación estable y duradera. «No se trata de que cada uno se mantenga en su postura, sino de que vayamos acercando posiciones. Vamos a seguir trabajando y tendiendo la mano.»
«No puede ser un rodillo legislativo. Hay que sacar adelante las reformas con serenidad, tranquilidad y consenso para que todos nos sintamos partícipes de una norma que nos va a afectar durante los próximos veinte años”, ha concluido.



