El presidente de la Organización Médica Colegial de España (OMC) Tomás Cobo, ha reivindicado hoy en México una medicina que conjugue los avances científicos y tecnológicos con la ética, la responsabilidad y el humanismo, y que mantenga la dignidad de las personas como principio fundamental de todas sus decisiones.
Cobo ha pronunciado la conferencia magistral “De la dignidad humana a la salud universal: la responsabilidad social de la medicina” en el I Congreso Internacional de la Red Iberófona de Responsabilidad Social en Salud (RIRSS), que se celebra del 3 al 6 de noviembre en el Hospital Ángeles del Pedregal de Ciudad de México, simultáneamente con el XII Congreso Nacional y V Congreso Internacional de Educación Médica de la Academia Nacional de Educación Médica (ACANEMED).
En su intervención, el presidente de la OMC ha defendido que la responsabilidad social no puede considerarse una obligación añadida a la medicina, sino una dimensión inherente a la propia profesión y a su compromiso con las personas.
“La medicina no empieza en el hospital, ni en la universidad, ni siquiera en el momento en que formulamos un diagnóstico. La medicina empieza cuando reconocemos la vulnerabilidad de otro ser humano y asumimos la responsabilidad de ayudarlo”.
Partiendo de la dignidad humana y del reconocimiento de la salud como derecho, Cobo ha señalado las profundas desigualdades que persisten pese a los extraordinarios avances experimentados por la medicina. La innovación, ha defendido, adquiere verdadero sentido cuando sus beneficios son capaces de alcanzar a las personas que los necesitan, especialmente a quienes se encuentran en situaciones de mayor vulnerabilidad.
En este contexto, ha subrayado que “la dignidad humana no admite tarifas diferentes” y ha incidido en que las decisiones sanitarias deben valorar no solo el coste de las intervenciones, sino también sus consecuencias sobre las personas, la equidad y las oportunidades de acceder a una atención adecuada.

Deontología, competencia profesional y confianza
El presidente de la OMC ha dedicado una parte relevante de su conferencia a la responsabilidad de los médicos y de las instituciones profesionales. En este sentido, ha puesto en valor el papel de los colegios de médicos como garantes de la deontología, la competencia profesional, la independencia clínica y el respeto a los derechos de los pacientes.
A su juicio, la confianza que la sociedad deposita en los médicos implica una responsabilidad permanente. “La confianza no se reclama: se merece”, ha asegurado.
Cobo ha vinculado esta confianza con la necesidad de mantener actualizadas las competencias profesionales a lo largo de toda la carrera médica. “El título nos acredita para comenzar a ejercer. La formación continuada nos ayuda a seguir siendo competentes. Y la deontología nos recuerda para quién y para qué ejercemos”, ha afirmado.
Asimismo, ha advertido de que la responsabilidad no puede recaer únicamente sobre los profesionales. Los sistemas sanitarios también deben garantizar condiciones que permitan desarrollar una asistencia segura y de calidad, basada en tres grandes principios: equidad, calidad y sostenibilidad.
En este punto, ha reclamado fortalecer la prevención y la Atención Primaria, mejorar la coordinación asistencial, reducir las cargas burocráticas que no aportan valor y escuchar a los profesionales en el diseño de las políticas sanitarias.
Cobo también ha puesto el foco en las nuevas generaciones de médicos y ha advertido de que la vocación no puede utilizarse para justificar unas condiciones de trabajo inadecuadas. “Cuidar a quienes cuidan es también una responsabilidad social”, ha señalado.
Una inteligencia artificial al servicio de las personas
La transformación digital y la inteligencia artificial han sido otro de los ejes centrales de la conferencia. Cobo ha defendido las oportunidades que ofrece la tecnología para mejorar el diagnóstico, gestionar información clínica o reducir tareas administrativas, pero ha advertido de que la innovación tecnológica no supone automáticamente progreso sanitario.
Su incorporación debe realizarse con evidencia, seguridad, protección de los datos y supervisión profesional, evitando que la tecnología genere nuevas desigualdades o aleje al médico del paciente. “El futuro de la medicina será cada vez más tecnológico, pero su finalidad debe seguir siendo profundamente humana”.
El presidente de la OMC ha defendido, asimismo, aprovechar la cooperación entre España, México y el conjunto del espacio iberoamericano para avanzar en cuatro grandes ámbitos: formación médica continuada; deontología y ética profesional; investigación y difusión científica; y responsabilidad social de las instituciones.
Precisamente, la Red Iberófona de Responsabilidad Social en Salud busca promover la colaboración entre personas, comunidades e instituciones del ámbito iberófono para avanzar hacia unos sistemas sanitarios que integren ciencia, valores y humanidad. La Red se constituyó legalmente como asociación internacional en 2025, con la Universidad Miguel Hernández, la Escuela Superior de Salud del Instituto Politécnico de Porto y ACANEMED como socios fundadores.



