Presidente de la Red de Médicos Jóvenes de la Asociación Médica Mundial (AMM), Pablo Estrella, forma parte del grupo de trabajo creado por la organización para analizar la equidad de género en sus estructuras y en las asociaciones médicas nacionales. Advierte de las principales barreras que siguen afectando al acceso de las mujeres a puestos de liderazgo y las medidas que se están planteando para avanzar hacia una mayor representación en la toma de decisiones dentro de la medicina a nivel global
¿Cuál es el objetivo principal de este grupo de trabajo?
El grupo de trabajo de equidad de género se creó dentro de la Asociación Médica Mundial con un objetivo claro: identificar y dar recomendaciones estratégicas para que las asociaciones médicas nacionales aumenten la representación de mujeres en sus delegaciones y estructuras de liderazgo. También buscamos detectar y reducir barreras estructurales o institucionales que dificultan que las mujeres accedan a roles de toma de decisiones dentro de la organización.
¿Qué habéis encontrado en los primeros análisis?
Ya hemos tenido un par de reuniones y uno de los primeros resultados presentados en la sesión de Belgrado fue un análisis de la secretaría de la AMM sobre participación de género. Los datos muestran una brecha clara. Por ejemplo, en 2025 la participación femenina en el Consejo y órganos directivos se sitúa en torno al 11%, mientras que en la Asamblea General ha pasado del 21% en 2022 al 26% en 2025. Aunque hay una ligera mejora, sigue existiendo un desequilibrio importante, especialmente en los niveles más altos de liderazgo.
¿Dónde ve más la desigualdad?
Principalmente en los cargos de mayor responsabilidad. No solo hay menos mujeres participando en eventos, sino que también hay menos candidatas y menos representación en puestos oficiales dentro de la estructura de la AMM. Pero, esto no es exclusivo de la AMM. En la Red de Médicos Jóvenes también vemos patrones similares: incluso en estructuras jóvenes, la representación femenina en juntas directivas sigue siendo baja.
Han lanzado una encuesta global, ¿qué esperan obtener?
La encuesta tiene como objetivo recopilar datos sólidos sobre la representación de género tanto a nivel de la AMM como de las asociaciones médicas nacionales. Queremos entender mejor la situación real, identificar diferencias entre regiones y detectar barreras específicas que explican esta desigualdad. Es un paso clave para pasar de la percepción a la evidencia.
También se habla del papel de los hombres en la igualdad. ¿Cómo lo van a hacer?
Una parte importante del debate es precisamente el papel de los hombres como aliados. No se trata solo de “dar espacio”, sino de utilizar posiciones de privilegio para ampliar la participación femenina. Por ejemplo, replicar iniciativas como el “Women in Medicine Lunch” en espacios nacionales, o asegurar que estas conversaciones ocurran también en entornos donde la toma de decisiones sigue estando dominada por hombres. La igualdad no se logra solo creando espacios femeninos, sino implicando activamente a quienes ya están dentro del sistema.
¿Qué otras barreras han identificado?
Una de las barreras más repetidas es el rol de cuidados. Muchas mujeres médicas asumen responsabilidades familiares que dificultan su participación en eventos o cargos internacionales. Esto refleja un problema de fondo: seguimos asignando de forma desigual el rol de cuidador, lo que impacta directamente en las oportunidades profesionales.
¿Qué soluciones plantean?
Estamos trabajando en tres líneas principales: recogida de datos y evidencia, a través de la encuesta, transparencia y monitorización, con propuestas como incluir datos de género en las actas y presentarlos al inicio de las reuniones y herramientas de sensibilización, como un “termómetro de equidad” que muestre en tiempo real la representación femenina en los eventos. La idea es que la igualdad no sea solo un objetivo declarado, sino un indicador visible y medible.
¿Cuál es el siguiente paso del grupo de trabajo?
Los próximos pasos a seguir será analizar los resultados de la encuesta y las propuestas recogidas en encuentros como el almuerzo de mujeres en medicina, clasificándolas según su viabilidad. Después, se presentarán recomendaciones al Consejo de la AMM con medidas priorizadas para su implementación.



