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Manifiesto por la Sostenibilidad en la Era Digital de Unión Profesional

A un mes de la celebración del Día Mundial de Internet, el pasado 17 de abril se hizo público, en el marco del XX Congreso CLABE celebrado en Logroño, el posicionamiento del Comité de Impulso del Día de Internet en forma de decálogo de principios; un documento que parte de entender la sostenibilidad digital como «enfoque integral que oriente el diseño, desarrollo y uso de las tecnologías digitales para minimizar su impacto ambiental, promover la equidad social y garantizar el pleno respeto de los derechos de las personas en el entorno digital».

Esta perspectiva holística implica adoptar prácticas que reduzcan la huella ecológica del ecosistema digital; asegurar que la transformación digital genere inclusión, bienestar y cohesión social, y establecer marcos de gobernanza que protejan la privacidad, la autonomía, la seguridad y la participación ciudadana.

Como bien apuntan desde el Comité de Impulso, del que Unión Profesional forma parte, «la sostenibilidad digital no se limita a la eficiencia energética o al reciclaje de dispositivos, sino que abarca la construcción de un ecosistema digital responsable, ético y centrado en las personas, capaz de sostenerse a largo plazo desde las perspectivas ambiental, social y democrática»


CONTEXTO DE LA ACCIÓN

En un mundo interconectado en el que la tecnología atraviesa todos los ámbitos de la vida, la sostenibilidad digital se ha convertido en un reto ineludible. No se trata únicamente de reducir la huella ambiental de la infraestructura tecnológica, sino también de construir un ecosistema digital que respete los derechos de las personas, favorezca una gobernanza ética y garantice un desarrollo equitativo y responsable. La transformación digital debe situar a la ciudadanía en el centro, promoviendo un Internet inclusivo, transparente, justo y respetuoso con el planeta como resultado de una sostenibilidad digital efectiva. La innovación solo será verdadero progreso si se desarrolla dentro de límites ecológicos, sociales y democráticos que aseguren el bienestar de las generaciones presentes y futuras. Los distintos agentes que intervienen en los procesos de digitalización —gobiernos, diseñadores, fabricantes, proveedores, reguladores y empresas— tienen una responsabilidad especial para avanzar hacia este modelo.

Por ello, en previsión del Día Mundial de Internet, que se celebrará el próximo 17 de mayo, se hace un llamamiento a instituciones públicas, empresas, organizaciones sociales y ciudadanía para impulsar conjuntamente una sostenibilidad digital integral. 

DECÁLAGO PARA LA SOSTENIBILIDAD DIGITAL

Los siguientes principios constituyen una guía común para avanzar hacia una sostenibilidad digital integral. Sus dimensiones ambiental, social y de gobernanza son inseparables y deben abordarse de manera conjunta para garantizar un desarrollo tecnológico equilibrado, responsable y centrado en las personas. 

1. Utilizar la tecnología para el bien común. Promover soluciones digitales que contribuyan al bienestar colectivo, refuercen la cohesión social, impulsen el desarrollo sostenible, favorezcan la igualdad de oportunidades y fortalezcan la democracia. Aprovechar las capacidades de la tecnología para generar impactos positivos en otros ámbitos económicos, sociales y ambientales, orientando la innovación hacia la creación de valor público y hacia una sostenibilidad digital que sitúe a las personas y al planeta en el centro de la transformación tecnológica. 

2. Minimizar el impacto ambiental de la tecnología. Promover infraestructuras energéticamente eficientes, centros de datos sostenibles, diseño de software optimizado, dispositivos de bajo consumo y el uso de energías renovables en todos los eslabones de la cadena tecnológica. Impulsar la medición, evaluación y visibilización de la huella ambiental asociada al uso y desarrollo de las tecnologías digitales, mediante indicadores claros, comparables y verificables que permitan mejorar la toma de decisiones, fomentar la transparencia y facilitar la rendición de cuentas sobre el impacto ambiental del ecosistema digital. Garantizar que las crecientes demandas energéticas y materiales asociadas al desarrollo y despliegue de nuevas tecnologías no contribuyan a profundizar desigualdades estructurales ni generen impactos negativos sobre los territorios y las comunidades, como la despoblación o la sobreexplotación de los recursos naturales. Una sostenibilidad digital efectiva debe promover un desarrollo tecnológico equilibrado, responsable y respetuoso con las necesidades y los límites ambientales y sociales. 

3. Fomentar la economía circular tecnológica. Impulsar el diseño responsable de los dispositivos y servicios digitales para reducir el consumo de recursos y minimizar la generación de residuos a lo largo de todo su ciclo de vida. Promover la durabilidad, la reparabilidad, el reacondicionamiento, la reutilización y el reciclaje de equipos tecnológicos, favoreciendo modelos productivos y de consumo que reduzcan la presión sobre los recursos naturales y contribuyan a un ecosistema digital más eficiente y sostenible. Principios para una sostenibilidad social y centrada en las personas.

4. Proteger los derechos digitales de la ciudadanía. Promover la Carta de Derechos Digitales asegurando la privacidad, la seguridad, la libertad de expresión y la autonomía personal en el entorno digital, considerando estos derechos como extensiones de los derechos humanos y velando por su cumplimiento dentro de un marco de sostenibilidad digital. 

5. Reducir las brechas digitales y promover la accesibilidad. Garantizar el acceso universal y asequible a la conectividad y a las competencias digitales necesarias para participar plenamente en la sociedad digital, promoviendo la accesibilidad de servicios, equipos y aplicaciones desde el diseño. Una sostenibilidad digital efectiva debe priorizar un acceso inclusivo que elimine barreras económicas, territoriales, culturales, físicas y educativas, garantizando que todas las personas puedan acceder y utilizar las tecnologías en su vida diaria, con especial atención a los colectivos más vulnerables, especialmente la infancia, las personas mayores y las personas con discapacidad. 

6. Velar por la ciberseguridad. Promover que todas las tecnologías, y en particular las emergentes como la inteligencia artificial (IA) y el Internet de las Cosas (IoT), se desarrollen bajo criterios de sostenibilidad y seguridad, garantizando niveles adecuados de fiabilidad/confianza. La ciberseguridad debe integrarse en todas las fases del ciclo de vida de los productos y servicios digitales para proteger a la ciudadanía, las empresas y las administraciones públicas y a sus datos. 

7. Promover una educación digital sostenible, consciente y crítica. Fomentar la educación y la alfabetización mediática e informacional que permita a la ciudadanía desenvolverse de manera segura, ética y responsable en entornos digitales, impulsando prácticas sostenibles que reduzcan la huella de carbono tanto en el ámbito profesional como personal. Promover un uso responsable con especial atención a la infancia, la adolescencia y los colectivos más vulnerables. Principios para una gobernanza responsable y un desarrollo sostenible del ecosistema digital. 

8. Garantizar la gobernanza, la transparencia y la rendición de cuentas. Establecer marcos de gobernanza digital claros, accesibles y auditables que permitan comprender el funcionamiento de los sistemas digitales y determinar responsabilidades. Impulsar espacios de participación social que permitan evaluar y orientar el desarrollo de políticas y tecnologías, así como fomentar métricas que permitan conocer el estado y la evolución de la sostenibilidad digital y su impacto en la vida real de las personas. 

9. Gobernar la inteligencia artificial con ética y supervisión humana. Diseñar, desplegar y evaluar algoritmos y sistemas de inteligencia artificial bajo criterios de sostenibilidad, transparencia/explicabilidad, no discriminación, seguridad, robustez y control humano significativo. Ante el crecimiento exponencial de estas tecnologías y su elevado consumo de recursos, resulta esencial impulsar políticas de eficiencia tanto en su diseño como en su uso. 

10. Impulsar la interoperabilidad, la autonomía tecnológica y la responsabilidad empresarial. Favorecer estándares abiertos, sistemas interoperables y tecnologías que fortalezcan la autonomía de las personas y las comunidades, evitando dependencias excesivas. Impulsar la autonomía tecnológica y el emprendimiento para consolidar un tejido industrial propio y sostenible. La industria debe liderar prácticas que combinen eficiencia ambiental, respeto por los derechos digitales y una gobernanza transparente del dato y de la tecnología, contribuyendo a un ecosistema digital sostenible y de alto valor social. 

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