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Dr. Manuel Fernández Chavero: «Haz el bien y no mires a quién». Tradición oral popular»

Opinión del Dr. Manuel Fernández Chavero, presidente de la Comisión de Deontología del Ilustre Colegio Oficial de Médicos de la Provincia de Badajoz y secretario de la Comisión de Ética y Deontología Médica de la Organización Médica Colegial de España.

Hace escasa fechas Médicos y Pacientes tuvo conmigo la deferencia de publicarme un artículo de opinión que llevaba por título: “Ética y Deontología: ¿Un matrimonio de conveniencia?”.

Tras cada articulo hay compañeros que te felicitan, pero siempre dentro del paraguas de nuestra profesión. En esta ocasión he vivido un hecho inédito de cuya reflexión ha surgido este humilde escrito. Es frecuente que este tipo de articulos sean “colgados” en algunas redes sociales y por tanto que lleguen a lectores que se encuentran fuera del ámbito sanitario. A través de una de ellas, me llegó un comentario de alguien sin formación médica alguna, de ambiente rural, de un pueblo de esos pequeños que ahora conforman lo que se llama la España vaciada y leo: He leído su artículo, me ha gustado, aunque hay cosas que no las entiendo, pero creo haber intuido que usted lo que viene a decir es que hay que hacer el bien sin mirar a quien.

Los que me conocen saben que soy un aficionado al estudio de los refranes españoles. Creo que es la mayor fuente de cultura emanada de los que teóricamente no tienen cultura; de los que atesoran en su “ignorancia” todo el saber del mundo: Aquellos que no tienen erudición, pero tienen sabiduría.

Se cree que este refrán pudiera haber nacido en los siglos 16-17 aunque nos podríamos retrotraer al principio del cristianismo y veremos mensajes parecidos en Lucas 6:35:

Más bien, amen a sus enemigos, hagan el bien y presten sin esperar nada a cambio. Así será su recompensa grande, y serán hijos del Altísimo, porque él es bondadoso con los ingratos y los malvados.”

Casi dos siglos después, en 1785, Immanuel Kant formuló su imperativo categórico en su obra “Fundamentación de la Metafísica de las Costumbres”: Obra de tal modo que la máxima de tu voluntad pueda valer siempre al mismo tiempo como principio de una legislación universal».

Y casi otros dos siglos más tarde, en 1947, Ortega y Gasset pronunció esta frase: Ética es el arte de elegir la mejor conducta.

Toda esta introducción es para una reflexión tan básica como directa: ¿Realmente la ética, la deontología, y más recientemente la bioética, han nacido cuando nosotros decimos que han nacido o estamos asistiendo a una rueda histórica similar a la entrada giratoria de los hoteles?

No seré yo quien le quite el mérito a los grandes pensadores que han llevado sobre sus privilegiadas mentes la inmensa carga del progreso moral: Sócrates, Platón, Aristóteles, Kant, Sartre, Nietzsche, Unamuno, Xavier Zubiri y tantos y tantos, pero me llena de satisfacción saber que cualquier ser humano nace sabiendo distinguir el bien del mal. Algo tenemos dentro de nosotros que incluso las mentes menos cultivadas son capaces de escribir un auténtico tratado filosófico con un simple refrán de 8 palabras como el que nos sirve de ejemplo.

Y luego estamos los médicos que, no satisfechos con el haz bien y no mires a quien, somos capaces de hacer un código para que no se nos olvide nunca que no basta con cumplir el refrán, sino que hay que refinarlo hasta la excelencia.

Los médicos estamos dotados de un inmenso poder, pero ese inmenso poder no lo podemos dejar al libre albedrio de cada cual. En un escalón básico tenemos la Ley que nos marca por dónde va la linde de los delitos, pero necesitamos una autorregulación que nos permita subir varios peldaños en la calidad que tenemos la obligación de ofrecerle a nuestros pacientes: Ahí radica la Deontología y su expresión práctica que es el Código de Deontología.

Para los médicos la ética y la deontología tienen que ser como el pan en las pizzas…….. luego puedes poner encima todo lo que quieras.

Y por encima de ahí que cada cual vuele lo más alto que quiera según el tamaño de sus alas: Las alas son la conciencia moral y la ética individual. Pero sabemos que en todas las profesiones hay quien quiere volar sin alas y otros que no quieren volar, aunque tengan alas. Por eso es tan necesaria la Deontología y el Código porque nos equiparan a todos por abajo.

Pertenecemos a una Profesión que nació con la humanidad y para la humanidad. La Deontología nos iguala a todos; al compañero que está solo en una pequeña aldea para que no se sienta desamparado y a aquellos que van de sobrados justo por todo lo contrario: Para que sepan que con los pies en el suelo se camina mejor.

Sobre las aguas sólo anduvo Jesucristo y nunca hemos sabido durante cuánto tiempo ¡¡

Manuel Fernández Chavero

Las tribunas y artículos publicados en medicosypacientes.com no representan posturas o posicionamientos oficiales del OMC
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