La Organización Médica Colegial (OMC) ha desarrollado una intensa agenda institucional en Bruselas entre el 23 y el 25 de junio para trasladar a distintos eurodiputados y representantes de la Unión Europea sus preocupaciones sobre el acceso a la innovación biomédica, la crisis del personal sanitario y los riesgos regulatorios que afectan a la práctica clínica en Europa, desafíos que tienen un impacto directo en la seguridad del paciente y en la calidad asistencial.
En sus encuentros con miembros de las comisiones de Salud Pública (SANT), Empleo y Asuntos Sociales (EMPL) y con la Representación Permanente de España ante la UE, la OMC -representada por Domingo Sánchez, asesor de Asuntos Europeos; Jaime Medrano, director del Departamento Internacional; y Fernando Úbeda, técnico del Departamento Internacional- insistió en la necesidad de reforzar la presencia del colectivo médico en los debates europeos y de garantizar que las decisiones políticas incorporen de forma efectiva la perspectiva clínica.
Durante la reunión con el eurodiputado Nicolás González Casares, la OMC alertó de las crecientes dificultades para acceder a la innovación terapéutica en Europa, señalando que los clínicos se enfrentan a barreras que impiden la incorporación real de nuevos medicamentos a la práctica asistencial. Según la organización, existe una “paradoja entre el acceso teórico a la innovación y las dificultades reales de los clínicos para aplicarla en la práctica asistencial”, lo que genera frustración entre profesionales y pacientes. También expresó su preocupación por el impacto del Clinical Trials Information System (CTIS), que estaría aumentando la carga administrativa y reduciendo la competitividad de la investigación europea, especialmente en ámbitos como la oncología de precisión. González Casares defendió que el modelo europeo debe equilibrar innovación, sostenibilidad y acceso equitativo, y destacó el papel de la evaluación de tecnologías sanitarias como herramienta clave, aunque reconoció la complejidad de su aplicación.
Burnout y retención de talento
En el ámbito laboral, la reunión con la eurodiputada Alicia Homs puso el foco en el burnout y los riesgos psicosociales que afectan al personal sanitario. La OMC presentó datos que evidencian el incumplimiento generalizado de la Directiva Europea de Tiempo de Trabajo, con médicos en formación que superan habitualmente las 80 horas semanales, muy por encima del límite legal. La organización alertó del aumento de la depresión, el agotamiento extremo y los casos de suicidio entre médicos jóvenes, así como del incremento de agresiones a profesionales sanitarios. Homs coincidió en el diagnóstico y recordó que la UE podría enfrentarse a una escasez de hasta un millón de profesionales sanitarios en 2030, señalando que el problema no es solo de formación, sino de retención del talento. Ambas partes exploraron posibles vías de colaboración, incluyendo audiencias parlamentarias y aportación de evidencia científica para futuras iniciativas legislativas sobre riesgos psicosociales.

La OMC mantuvo también un encuentro con la CPME para avanzar en su proceso de adhesión a la organización médica europea. Se detalló el calendario previsto, que podría culminar con la incorporación plena de la OMC en enero de 2027. Durante la reunión se abordaron dosieres legislativos clave como el AI Act, el Espacio Europeo de Datos Sanitarios y la regulación de productos sanitarios, destacando la preocupación por posibles incoherencias normativas y por propuestas que podrían debilitar la protección de datos clínicos. La CPME subrayó la importancia de la participación activa de la Organización Médica Colegial en grupos de trabajo y en acciones de incidencia política coordinada a nivel europeo.
En su reunión con la eurodiputada Elena Nevado del Campo, la corporación médica agradeció la incorporación de sus enmiendas en varios expedientes parlamentarios y analizó los desafíos regulatorios del sector biotecnológico, especialmente en relación con dispositivos médicos y software sanitario. Asimismo, alertaron de la falta de armonización del mercado europeo y de las dificultades para evaluar el valor de estas tecnologías en los procesos de adquisición hospitalaria. También se abordaron las implicaciones del paquete legislativo sobre datos sanitarios y la situación del cumplimiento dela Directiva de Tiempo de Trabajo, vinculada directamente al burnout y a los riesgos psicosociales. Por su parte, Nevado del Campo mostró disposición a canalizar iniciativas parlamentarias y a trasladar estas preocupaciones en sus próximos encuentros institucionales.
Finalmente, la OMC se reunió con Enrique Terol, representante de la REPER, para analizar el impacto del Biotech Act y la evolución normativa en materia de datos sanitarios, productos sanitarios e inteligencia artificial. La organización expresó su preocupación por el uso de procedimientos legislativos tipo “ómnibus”, que podrían diluir estándares previamente acordados en ámbitos sensibles como la protección de datos o la supervisión humana en IA. También se abordó el avance del reglamento de productos sanitarios en el Consejo y la necesidad de garantizar el acceso a tecnologías clave como la secuenciación genética o la biopsia líquida. La OMC insistió en la importancia de preservar la calidad asistencial y evitar desigualdades entre Estados miembros.
En conjunto, la agenda de la OMC en Bruselas evidenció la urgencia de reforzar la presencia médica en los procesos de toma de decisiones europeos, asegurando que la innovación biomédica, la regulación tecnológica y las políticas laborales se desarrollen con criterios científicos, clínicos y orientados al interés de los pacientes.



