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La evolución formativa del médico es decisiva en la calidad de la asistencia que se ofrece en el SNS

La formación y acreditación del médico en sus diferentes etapas influye de manera decisiva en la calidad de la asistencia que se ofrece en el Sistema Nacional de Salud, de ahí la importancia de que se ofrezca en las mejores condiciones según se puso de manifiesto en la mesa redonda “Formación del médico y acreditación de la formación médica en el marco europeo”, incluida en el programa de la VI Convención de la Profesión Médica, en la que se abordó la situación de la acreditación médica en el marco europeo

En esta mesa se analizó un elemento básico en el control de la calidad asistencial, concretamente la acreditación de la formación médica en el marco europeo, a partir de los argumentos recogidos en un resumen introductorio elaborado por el Dr. Arcadi Gual, director del Área Profesional del CGCOM, en el que se expone el valor que a nivel internacional poseen los créditos de la AMA y los de la UEMS-EACCME, equiparables e interconvertibles entre ellos, constituyendo la moneda de cambio en todo el mundo para la acreditación de la FMC. Por otra parte, el procedimiento de acreditación de SEAFORMEC es equiparable a los sistemas internacionales y sus créditos son, para la mayor parte de las actividades formativas, convertibles a los créditos del SNS.

 
Participaron en esta mesa redonda, Dr. Carlos Molina Ortega, presidente del Colegio de Médicos de Cuenca y coordinador del módulo al que perteneció dicha mesa; Dr. Joao Grenho, vicepresidente de la UEMS; Dr. Rodrigo Gutiérrez, director general de Ordenación Profesional; Dr. José Luis Almudí, presidente del Colegio de Médicos de Valladolid; Dr. Alejandro Braña, presidente del Colegio de Médicos de Asturias; Dr. José Ramón Huerta, presidente del Colegio de Médicos de Soria; y Dr. Sebastián Martínez Fernández, presidente del Colegio de Médicos de Zamora. Se contó, además, con la asistencia de Carmen Fernández Fernández, directora de Diario Médico, que actuó de moderadora.
 
El Dr. Carlos Molina, coordinador del módulo, hizo referencia en la introducción a esta mesa  a las trabas formativas a la que está expuesto todo aquél que opta por ejercer la Medicina. En este sentido, el compromiso con la sociedad perfectamente regulado por el Código de Deontología Médica, como recordó, obliga a mantener una continua actualización de los conocimientos médicos, de ahí su preocupación por que la calidad de la formación que recibe el médico vaya acorde con el nivel de exigencia de conocimientos que se le requiere al profesional no solo en España sino también  en otros países europeos. De esta forma se podría realizar un frente común que favorezca a la profesión médica y a la propia sociedad. Los primeros pasos ya se han dado a través de acuerdos entre el Sistema Español de Acreditación de la Formación Continuada (SEAFORMEC) y la Unión Europea de Médicos Especialistas (UEMS) para el reconocimiento de créditos formativos, según señaló.
 
La directora de Diario Médico, Carmen Fernández, encargada de moderar esta mesa, puso sobre la mesa tres cuestiones fundamentales en estos momentos relacionadas con la formación y acreditación como son la acreditación de las unidades docentes del MIR y cómo simplificar y desburocratizar el proceso para que sea más ágil; la revisión de los criterios propios de cada especialidad; y la función y forma de acreditar de la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (ANECA).
 
Uno de los participantes, el vicepresidente de la UEMS, Dr. Joao Grenho, aseguró que en la Unión Europea no existe una realidad común con respecto a la formación y acreditación, sino que se trata de una suma de las realidades de los Estados miembros en cuanto a la forma de asumir la formación del médico, destacando a España por el sistema establecido. “La situación es muy heterogénea, existen grandes diferencias de unos países a otros, en función de factores como su riqueza e inversión”. De ahí que desde la UEMS lo que se persigue, según el Dr. Grenho, es establecer «unos mínimos formativos para el médico y así poder garantizar una calidad y seguridad suficientes para los pacientes, teniendo en cuenta que son los responsables de los sistemas de salud los que han de velar por dicha calidad».
 
El director general de Ordenación Profesional, Dr. Rodrigo Gutiérrez, comenzó distinguiendo entre lo que es hacer de médico, el oficio, y ser médico, la profesión. Recordó que éste es el único profesional sanitario que tiene que tener una especialidad para poder ejercer en el SNS y poder incorporarse al mundo laboral, para lo cual es preciso  un continuum formativo.
 
Abogó por la introducción de nuevas competencias y habilidades en los programas formativos en aspectos relacionados con la bioética, la gestión, la calidad asistencial, la violencia de género, y los sistemas de información. En relación a ello, avanzó para próximas convocatorias del examen MIR una mejor valoración del expediente académico, que ahora es de un 10% frente al 90% del examen, según indicó.
 
Citó alguno de los últimos acuerdos del reciente CISNS, celebrado el pasado 15 de noviembre, entre ellos, la creación de una comisión institucional para redactar una norma que permita la reestructuración de la formación médica especializada, con mayor peso de las competencias transversales genéricas comunes que debería tener cualquier especialista y, posteriormente, los conocimientos específicos de la especialidad elegida, con la duración que se estimara más conveniente, con la colaboración de las Comisiones Nacionales de las Especialidades.
 
Dr. José Luis Almudí, presidente del Colegio de Médicos de Valladolid, insistió en la falta de médicos en el conjunto de España, enlazándolo con el desarrollo profesional continuo y la recertificación, en base a la directiva europea de cualificaciones profesionales que en su art. 22 establece la necesidad de regular un sistema de recertificación, según explicó.
 
Dr. José Ramón Huerta, presidente del Colegio de Médicos de Soria, en base a lo expuesto por el representante de la UEMS, Dr. Joao Grenho, sobre la falta de homogeneidad en la formación y acreditación, en aspectos clave como las pruebas de acceso a la misma o la duración del periodo formativo, destacó que gracias a los esfuerzos compartidos de esta entidad europea, junto con los Gobiernos y la Unión Europea que mejora periódicamente la directiva de cualificaciones profesionales,  «la acreditación después de la formación es la que mejores expectativas presenta», no en vano, como subrayó, «la formación del médico europeo es clave para garantizar una atención médica competente y de calidad».
 
Dr. Sebastián Martínez Fernández, presidente del Colegio de Médicos de Zamora, se refirió al valor del sistema de formación especializada español, y lamentó que en el grado se tenga más interés por la preparación del examen MIR que por la adquisición de los propios conocimientos de la Medicina, por lo menos en España, planteando hasta qué punto es factible que las notas del grado se computen en la prueba de acceso a la residencia.
 
Mientras el Dr. Alejandro Braña, presidente del Colegio de Médicos de Asturias, planteó el grado de efectividad práctica de la acreditación europea para situaciones reales como los baremos de las ofertas públicas de empleo.
 
En este sentido, el vicepresidente primero de la OMC, Dr. Tomás Cobo, que también estuvo presente en esta mesa, explicó que lo que es efectivo es la conversión de los créditos UEMS en créditos del sistema nacional de salud que, como recordó, son válidos para todas las pruebas y requisitos de las ofertas públicas de empleo. Esta homologación, y en base al acuerdo que la OMC firmó en 2014 con el Ministerio de Sanidad, permite que “se conviertan en el euro de la formación médica continuada”, según dijo.
 
Pese a que expresó sus dudas en que se logre la homogeneización de la formación médica en la Unión Europea se mostró confiado en el establecimiento de unos mínimos comunes para todos los profesionales europeos con el objetivo de mejorar la calidad y seguridad de los pacientes.
 
Acreditación de la FMC/DPC, responsabilidad de la profesión médica
 
Entre las principales conclusiones extraídas de esta mesa redonda dedicada a la formación y acreditación cabe destacar que resulta una obligación ética del médico reacreditar periódicamente sus competencias (VPC-R) y debería exigirse por parte de las autoridades sanitarias. Asimismo, la acreditación del grado de Medicina debería llevarse a cabo por los Ministerios de Educación y Formación Profesional, y de Sanidad.
 
El Consejo Nacional de Especialidades en Ciencias de la Salud, según se indicó, es el responsable del “itinerario formativo” de las especialidades en Ciencias de la Salud pero deberían intervenir otros agentes como la Conferencia de Decanos, los Colegios profesionales o las instituciones asistenciales. Este itinerario formativo de los médicos residentes debería, además, acreditarse periódicamente.
 
Por otra parte, se recordó que acreditar la formación médica continuada/ desarrollo profesional continuo (FMC/DPC) tiene como principal objetivo facilitar al médico la elección con garantías de la actividad de formación más apropiada a sus necesidades. Es por ello que la acreditación  de la FMC/DPC ha de ser una responsabilidad principal de la profesión médica.
 
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