Cada 12 de abril, Día de la Atención Primaria, volvemos a recordar una verdad incómoda que lleva demasiado tiempo sobre la mesa: sin una Atención Primaria fuerte, accesible y bien dotada, el Sistema Nacional de Salud no se sostiene. No es una consigna, es una evidencia avalada por los datos, por la experiencia diaria de millones de pacientes y por la realidad que viven los médicos y médicas en los centros de salud de toda España.
La Atención Primaria es el nivel asistencial donde se resuelve la mayor parte de los problemas de salud de la población. Sin embargo, arrastramos desde hace años un modelo tensionado, infradotado y maltratado, que se sostiene más por el compromiso profesional de sus médicos que por una planificación responsable. Esta situación no es neutra: impacta directamente en la calidad de la atención, en la continuidad asistencial y en la seguridad del paciente.
Hablar de mejorar las condiciones laborales de los médicos no es una reivindicación corporativa, es una cuestión de salud pública. Plantillas insuficientes, cupos sobredimensionados, agendas imposibles, exceso de burocracia y contratos precarios erosionan el tiempo clínico, dificultan la longitudinalidad y generan una presión asistencial que ningún sistema puede soportar indefinidamente. Cuando un médico no puede ejercer su labor en condiciones adecuadas, quien pierde es el paciente.
Los datos son claros: invertir en Atención Primaria no solo mejora los resultados en salud, sino que reduce el uso innecesario de urgencias, las hospitalizaciones evitables y la mortalidad, además de ser más eficiente desde el punto de vista económico. Mantener la continuidad asistencial, asegurar que las personas sean atendidas por su médico de referencia y disponer de tiempo suficiente en consulta salva vidas y ahorra costes. No es una opinión, es evidencia contrastada.
A este escenario se suma un problema estructural que no admite más dilación: la crisis de relevo generacional. Una parte muy significativa de los médicos de familia del Sistema Nacional de Salud alcanzará la edad de jubilación en los próximos años, y el número de nuevos especialistas no es suficiente para garantizar el recambio. Si no actuamos ahora, el deterioro será todavía mayor, comprometiendo la equidad y el acceso a la atención sanitaria, especialmente en zonas rurales y entornos más vulnerables.
Por todo ello, la profesión médica necesita un marco propio, un estatuto que reconozca sus particularidades, su complejidad y su papel estratégico dentro del sistema sanitario. Un estatuto que permita definir de manera clara las condiciones de ejercicio profesional, la organización del trabajo, los tiempos asistenciales, la estabilidad laboral y el desarrollo profesional. No se trata de privilegios, sino de dotar al sistema de las herramientas necesarias para funcionar mejor.
Defender un estatuto para los médicos también es defender una Atención Primaria resolutiva, accesible y cercana. Es apostar por un modelo centrado en las personas, en la prevención, en la atención comunitaria y en la coordinación con el resto de niveles asistenciales. Es cuidar mejor para ser cuidados mejor.
En este contexto, los médicos de Atención Primaria hacemos un llamamiento claro y responsable a la resolución de los conflictos abiertos en torno al Estatuto Marco, desde la convicción de que el entendimiento es el único camino posible.
Urge sustituir el bloqueo por el diálogo real, de avanzar con valentía y visión de futuro, y de situar el interés de los pacientes en el centro de cualquier decisión. Un acuerdo que reconozca las especificidades del ejercicio médico no solo dignificará la profesión, sino que fortalecerá la calidad de la atención, la seguridad clínica y la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud. Avanzar es posible si existe voluntad, y este Día de la Atención Primaria debe ser también una oportunidad para construir consensos que refuercen el sistema y respondan a lo que la ciudadanía espera y necesita.
Dres. Hermenegildo Marcos y Mª del Mar Martínez Lao
Representantes Nacionales de Médicos de Atención Primaria de la OMC



