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Expertos reclaman una atención integral y urgente de la insuficiencia cardiaca igual que la del infarto

 

La Sociedad Española de Cardiología (SEC), la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (SEMES) y la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI) han elaborado un consenso, pionero en Europa, por el que se reclama que la atención a la insuficiencia cardiaca sea considerada igual de urgente que la del infarto

Madrid, 2 de diciembre de 2014 (medicosypacientes.com)

La Sociedad Española de Cardiología (SEC), la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (SEMES) y la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI) han elaborado un consenso pionero en Europa por el que se reclama que la atención a la insuficiencia cardiaca sea considerada igual de urgente que la del infarto.

«Si el Código Infarto ha marcado un antes y un después en el tratamiento del infarto, con una reducción de la mortalidad por esta causa de hasta un 50% en los últimos diez años, con la aplicación de este consenso esperamos una reducción de la mortalidad, reingreso y costes sanitarios derivados de la insuficiencia cardiaca de entre un 25% y un 50% en los próximos años», explica el Dr. Nicolás Manito, ex presidente de la Sección de Insuficiencia Cardiaca y Trasplante de la SEC y uno de los coordinadores del «Consenso para la mejora de la atención integral de los pacientes con Insuficiencia Cardiaca Aguda»

La insuficiencia cardiaca en España

La insuficiencia cardiaca es la incapacidad del corazón para expulsar la cantidad de sangre suficiente para las necesidades del organismo. Esta enfermedad, especialmente la agudización de la misma, está asociada a un alto grado de mortalidad (una cuarta parte muere al año del ingreso y tras los cinco años, la mortalidad aumenta a entre un 40% y 50% de los pacientes) y de morbilidad, ya que los pacientes padecen otras enfermedades asociadas como diabetes, EPOC, insuficiencia renal, anemias, hipertensión, arritmias o enfermedad arterial coronaria.

Según los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística y que hacen referencia al año 2012, en España fallecieron 18.453 personas por esta enfermedad, lo que la sitúa como la cuarta causa de defunción. Aun así, y según el estudio SHAPE, el 67% de la población cree erróneamente que los pacientes con insuficiencia cardiaca aguda tienen mejor pronóstico que los pacientes con cáncer.

En España y según datos del estudio PRICE, el 6,8% de los mayores de 45 años y el 16% de los mayores de 75 padecen insuficiencia cardiaca. Como consecuencia del envejecimiento de la población se espera que su prevalencia aumente en los próximos años, sobre este aspecto, la European Society of Cardiology calcula que en el año 2030 el número de enfermos se incrementará en un 25%.

La insuficiencia cardiaca provoca más de 100.000 ingresos al año en España, lo que la sitúa como la primera causa de hospitalización. Cada ingreso hospitalario que de media supone de siete a diez días, cuesta al sistema 4.900 euros y se estima que entre un 8% y un 9% del coste podría ahorrarse con una terapia que redujera la estancia hospitalaria a un día.

Para el Dr. Pere Llorens, secretario científico de SEMES y coordinador nacional del Grupo de Trabajo de Insuficiencia Cardiaca Aguda de SEMES, «es una enfermedad que causa un importante impacto en nuestros servicios de urgencias, pues el elevado número de casos en España asociado al envejecimiento hace que en nuestros servicios sea la principal causa de ingreso en mayores de 65 años; si a esto le añadimos que desde urgencias se dan de alta directa a domicilio entre un 25-30% de los pacientes atendidos por esta enfermedad y que la gran mayoría de ingresos se realiza a través de nosotros, hace que sea inexcusable e imprescindible la coordinación estrecha con las otras especialidades que intervienen en el manejo de estos pacientes si queremos mejorar la calidad de atención».

Consenso sobre la insuficiencia cardiaca: pionero en Europa

Esta situación ha provocado que las tres especialidades médicas que se encargan de la atención de estos pacientes se pongan de acuerdo y elaboren un documento pionero en Europa, el «Consenso para la mejora de la atención integral de los pacientes con Insuficiencia Cardiaca Aguda», cuyos objetivos son realizar un análisis crítico de los procesos asistenciales en práctica clínica habitual; analizar los aspectos de mejora del actual modelo organizativo y asistencial y establecer las líneas estratégicas a abordar para hacer frente al reto sanitario que supondrá en los próximos años el aumento de la población de riesgo y de la incidencia de la insuficiencia cardiaca aguda.

Según el Dr. Luis Manzano, miembro de la Unidad de Insuficiencia Cardíaca y Riesgo Vascular del Servicio de Medicina Interna del Hospital Universitario Ramón y Cajal de Madrid,  «la colaboración entre todos los profesionales que intervienen en el cuidado de pacientes con insuficiencia cardiaca aguda es crucial. La insuficiencia cardiaca con frecuencia acontece en enfermos con otras enfermedades asociadas, que según su complejidad puede ser más idónea su atención en un servicio de Cardiología o Medicina Interna. En cualquier caso, debe haber protocolos de consenso en cada centro hospitalario para establecer las vías adecuadas de atención y colaboración desde Urgencias a  Cardiología y Medicina Interna, en función de cada centro y de los problemas de salud que en su globalidad padezca el paciente. Estos protocolos deben considerar tanto la hospitalización como en el seguimiento tras el alta. De esa manera el enfermo recibirá la mejor atención y se reducirán los costes»

De esta manera, los expertos exigen una atención integral y urgente de estos pacientes desde el momento del ingreso hasta el seguimiento tras el alta, comparando la necesidad de reaccionar ante un episodio de insuficiencia cardiaca aguda con la misma rapidez con la que se realiza tras un infarto agudo de miocardio.

También remarcan que no existe un seguimiento adecuado de los pacientes, ya que únicamente el 20% de los que obtienen el alta hospitalaria lo hace con una cita con un cardiólogo a la semana siguiente o a las dos semanas. «Lo que ocurre en la actualidad es que al paciente se da de alta pero sale sin ninguna cita concertada ni para el médico de cabecera ni para el cardiólogo ni para el internista. Este hecho es inadmisible, ya que como hemos visto la mortalidad post hospitalaria sigue siendo muy elevada. Una cita con el cardiólogo a la semana o a los quince días del alta es fundamental para el buen control del paciente»,  destaca el Dr. Manito.

Los expertos también reclaman una colaboración más activa por parte de las  administraciones, con un aumento del número de unidades de insuficiencia cardiaca en los centros hospitalarios, solo presentes en un 10% de los hospitales, así como del personal (enfermería en cardiología) dedicado a la atención continuada de estos pacientes.

El consenso consta de 36 recomendaciones, de las que los expertos han elaborado un decálogo de las primordiales:

1. Se recomienda el uso de péptidos natriuréticos (BNP/Nt-proBNP) en pacientes con sospecha de ICA tras la evaluación inicial (Hª clínica, ECG y Rx de tórax)  especialmente si existe incertidumbre sobre su diagnóstico.

2. La realización de una ecocardiografía de orientación en urgencias mejoraría el proceso diagnóstico y terapéutico. La realización de la ecocardiografía reglada y programada durante el ingreso del paciente es de gran valor en la confirmación diagnóstica, sindrómica y etiológica; y facilita la implementación del plan terapéutico más adecuado para el paciente con ICA.

3. En la fibrilación auricular (FA) rápida debe reducirse la frecuencia cardiaca (FC). El tratamiento de la frecuencia cardiaca rápida -o ritmo ventricular- es mejorar la condición clínica del paciente con el tratamiento específico de la ICA dado que en la mayoría de los casos se trata de una respuesta adaptativa a la propia ICA.

4. Asumiendo la variabilidad propia de cualquier modelo asistencial y la idiosincrasia multidisciplinar de la atención a los pacientes con ICA se recomienda protocolizar de forma local y participativa en cada hospital los criterios generales de abordaje, derivación y manejo asistencial que aporten la mejor calidad  en la atención y en la continuidad asistencial a estos pacientes.

5. Los pacientes con inestabilidad clínica valorada por signos vitales tras el tratamiento inicial en los SUH en los que se mantiene una presión arterial sistólica < 85 mm Hg o  > 175 mm Hg, una frecuencia cardíaca > 130 latidos/min, y una saturación de O2 < al 90%, no son apropiados para la atención en UO y debieran ingresar según los casos en los distintos servicios hospitalarios.

6. Se recomienda evaluar al menos diariamente la dosis de diurético en función de la respuesta y del estado de congestión del paciente, siempre teniendo en cuenta sus posibles efectos adversos.

7. Al ingreso del paciente, se recomienda mantener el tratamiento de la ICC con IECA o ARAII siempre que la situación de la función renal y la presión arterial lo permitan, ya que su uso reduce las complicaciones cardiovasculares y mejora el pronóstico.

8. Se considera que existe un empeoramiento de la ICA cuando el paciente expresa un aumento de la disnea, persistencia o aumento de la congestión o de los signos de hipoperfusión o inestabilidad hemodinámica que requiere cambios y/o ajustes en el plan terapéutico.

9. Todos los pacientes previa a su alta deben recibir consejos sanitarios respecto a su enfermedad, síntomas más comunes. Peso: control y seguimiento. Ingesta de líquidos: criterios generales. Ejercicio: plan básico adaptado. Consumo de sal: criterios generales. Evitar tabaco y alcohol. Actitud ante aumento de peso y aumento de la presión arterial. Síntomas de alarma para contactar con su médico o acudir a urgencias.

10. Se recomienda la puesta en marcha de protocolos locales multidisciplinares en un marco estructurado y planificado mediante programas de IC integrados con atención primaria. Las unidades de IC multidisciplinares ayudan en la continuidad asistencial al alta del paciente.

A raíz de este consenso, se organizarán diversas reuniones con hospitales y presentaciones en los congresos de cada sociedad médica para difundir las medidas recomendadas por los expertos y lograr que cada centro hospitalario cuente con un protocolo de actuación ante la insuficiencia cardiaca.

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