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Viernes, 19 Agosto 2022

Los afectados por linfoma reclaman una mayor equidad en el acceso a los nuevos tratamientos

12/09/2008

Hoy se celebra el V Día Mundial del Linfoma bajo el lema “Avanzando Unidos”. La incidencia de esta patología aumenta cada año y continúa siendo una enfermedad desconocida entre la población. Los avances en los tratamientos y el mejor conocimiento del colectivo médico están consiguiendo el control de la enfermedad en muchos casos .

Madrid, 15 de septiembre de 2008 (redacción)

En los últimos años, los avances en los tratamientos de los linfomas, el cáncer sanguíneo más frecuente, están repercutiendo en que el pronóstico de estas enfermedades mejore cada vez más. Así, actualmente, el porcentaje de curación en algunos tipos de linfomas alcanza el 80% y en otros ha conseguido llegar a cronificarla. Sin embargo, la incidencia del linfoma aumenta cada año y continúa siendo una enfermedad y desconocida entre la población.

Con el objetivo general de incrementar la información y el conocimiento en torno a esta enfermedad, la Asociación Española de Afectados por Linfomas, Mielomas y Leucemias (AEAL) organiza desde hace 5 años en España el Día Mundial del Linfoma. Según explica Begoña Barragán, presidenta de AEAL, este año se celebra bajo el lema “Avanzando Unidos”. Para ello, más de 50 puntos informativos en hospitales en todo el país distribuirán información con el fin de incrementar y mejorar la información y conocimiento de la población sobre este conjunto de tumores de la sangre.

Begoña Barragán ha destacado “la necesidad de disponer de una atención sanitaria equitativa y un acceso a los tratamientos más innovadores en condiciones de igualdad independientemente del hospital o lugar de residencia de cada paciente, algo sobre lo que, según afirma, “ya se está trabajando, si bien queda un largo camino por recorrer”.

Los linfomas son procesos malignos del sistema linfático que, tal y como ha apuntado el doctor Miguel Canales, Jefe de Sección de Hematología del Hospital La Paz de Madrid y Asesor médico de esta organización, “por causas todavía desconocidas se desarrollan en diferentes localizaciones en nuestro organismo”. Hay más de 40 tipos de linfoma divididos en dos grandes grupos, los linfomas de Hodgkin, descubiertos por Thomas Hodgkin en 1832, y los linfomas no Hodgkin, de los que hay unos 30 subtipos diferentes. Aunque los diferentes linfomas tienen algunos aspectos en común, las células que los producen, el modo de crecimiento de esas células y la forma en que atacan al organismo son diferentes.

Según detalla el doctor Mariano Provencio, presidente del Grupo GOTEL (Grupo Oncológico para el Tratamiento y Estudio de los Linfomas) y portavoz de la Sociedad Española de Oncología Médica, “los linfomas no Hodgkin representan el séptimo grupo tumoral más frecuente en el mundo. Se calcula que, por cada 100.000 habitantes, se da en 7,7 hombres y 5,2 mujeres. Aunque existen diferencias poblacionales, la estimación actual es que 1 de cada 20 personas desarrollará una neoplasia linfoide a lo largo de su vida (incluyendo leucemias y mielomas), por delante de otras patologías tumorales, como el cáncer de páncreas, hígado, riñón, melanoma u ovario. España ocupa el 5º lugar en hombres y el 6º en mujeres en incidencia de linfomas no Hodgkin entre los países europeos. En el caso del Linfoma de Hodgkin”, continúa explicando este oncólogo del Hospital Puerta de Hierro de Madrid, “cabe destacar un descenso de la incidencia y de la mortalidad en los últimos años”.

Los tratamientos habituales son quimioterapia, radioterapia, trasplante de médula ósea, inmunoterapia, anticuerpos monoclonales, radio-inmunoterapia y cirugía. Para cada tipo de linfoma y en función de cada paciente se utilizará un tratamiento o la combinación de varios; será el equipo médico el encargado de decidir cuál es el más indicado.

Ante la primera sospecha, consultar con un médico

El primer signo que puede hacer sospechar la existencia de un linfoma es la aparición de una adenopatía, un ganglio linfático que aumenta de tamaño en determinadas localizaciones como puede ser el cuello, la axila o ingles. “El problema es que hay muchas otras enfermedades, otros muchos procesos que dan lugar a un aumento de tamaño de los ganglios linfáticos y en un primer momento siempre debe valorarse por parte de un médico si ese ganglio linfático tiene alguna sospecha de malignidad o no. Será entonces el médico de atención primaria quien establecerá la sospecha hacia un proceso maligno o hacia un proceso más benigno una vez valorada esa adenopatía.”

Como apunta el doctor Canales, “en la actualidad, el tratamiento de los linfomas se puede hacer perfectamente, con todos los medios, con todos los procedimientos diagnósticos y terapéuticos en cualquier hospital del sistema público español”. En general, el mejor conocimiento de este tipo de tumores y la disponibilidad de tratamientos adecuados están contribuyendo a que la supervivencia, en general, en linfomas pueda alcanzar al 80% de los pacientes. Estas mejoras suponen, entonces, que, de forma paralela, surjan nuevas necesidades y reivindicaciones por parte del colectivo de pacientes.

En este sentido, Begoña Barragán ha explicado los pacientes reivindican un mayor apoyo psicológico, tanto para pacientes como pasa sus familiares, impartido por profesionales expertos en pacientes oncológicos durante todo el proceso de la enfermedad. “Los sentimientos y emociones que pacientes y familiares experimentan al recibir el diagnóstico cáncer son dispares y diversos, pero, sobre todo, son dolorosos. Aún así, son muy pocos los pacientes que reciben apoyo emocional durante el proceso de la enfermedad, expresar qué se siente y compartir con alguien esa sensación de angustia, desesperación, rabia o esperanza es una necesidad manifiesta que ayuda a asumir la enfermedad y contribuye a luchar contra ella. En última instancia, es necesaria una intervención profesional en el plano emocional que, hoy por hoy, es insuficiente en nuestro sistema sanitario”, afirma la presidenta de AEAL.