Campaña medicina rural

Lunes, 8 Agosto 2022

Lo que Obama tuvo que ceder para sacar adelante la reforma sanitaria

31/08/2010

El libro “Obama y el liderazgo pragmático” analiza la figura política del presidente de Estados Unidos y lo que será su hoja de ruta futura para los próximos años. Frente al fracaso de sus predecesores, ha sido capaz de sacar adelante la reforma sanitaria, aunque no suele hablarse mucho de lo que ha tenido que ceder para conseguirlo… Era preferible sacar adelante una Ley descafeinada a empeñarse en una Ley de máximos que nunca vería la luz. Obama confía que cuando la economía despegue de nuevo y el sector salud ayude también a crear nuevos empleos, la gran mayoría reconocerá las bondades de esta nueva Ley que dará cobertura sanitaria a 32 millones de personas que hoy carecen de seguro médico

Madrid, 1 de septiembre 2010 (medicosypacientes.com)

Descripción de la imagen

Llamaba la atención que la nación más rica del mundo, los Estados Unidos de América, que contribuyen con el 25% del producto interior bruto mundial, no tuvieran una sanidad pública universal. Así, para Obama no tenía sentido que 47 millones de norteamericanos estuviesen desprovistos de toda cobertura médica y de ahí la necesidad de impulsar esta reforma; una reforma sanitaria en la que habían fallado muchos de sus predecesores. Él no quería cometer los mismos errores.

A través del libro “Obama y el liderazgo pragmático”, de Jorge Díaz-Cardiel, se profundiza en la figura del actual presidente de Estados Unidos y se analizan sus decisiones, sus políticas, su entorno más cercano… destacándose qué es lo que le hace diferente de otros presidentes y cómo es percibido por la opinión pública.

Al analizar el área de la Sanidad, se recuerda lo difícil que ha sido siempre en aquél país conseguir grandes logros sociales, de tal forma que siempre han tenido que darse unas circunstancias excepcionales favorables para que estos fueran posibles. En este sentido, quizás la crisis económica actual haya sido el gran catalizador para que la reforma sanitaria avance.

Muchos presidentes demócratas intentaron sacar adelante esta reforma sin conseguirlo pero Obama no quería cometer los mismos errores y sabía que los norteamericanos, cuya constitución empieza en plural (“We, the peopleo of the United States…”, “Nosotros, el pueblo de Estados Unidos…”) lleva muy mal que no se les consulte y no se cuente con ellos. La participación popular resultaba esencial y por ello debía explicarse muy bien a la población para poder contar con su apoyo.

Así, desde el principio, convirtió la reforma de la Sanidad en una de las piedras angulares de las primarias y de la campaña electoral, persiguiendo no sólo una cobertura médica universal, al estilo europeo, sino también que la Sanidad fuese una fuente de creación de riqueza y empleo.

Sin embargo era consciente de que habría de ceder en determinados aspectos si quería sacarla adelante. Quizás otros presidente hubieran preferido la opción del “todo o nada”, pero no Obama. Sabe que la sociedad norteamericana en su conjunto, no está preparada para medidas hoy consideradas demasiado radicales; seguramente en dos legislaturas, cuando la gente haya sido capaz de apreciar sus ventajas, estará más dispuesta a aceptar nuevos logros sociales con menor resistencia.

Para el autor de este libro, el hecho de que Obama estuviese dispuesto a rebajar expectativas, “es buena muestra de su enorme pragmatismo y visión realista de las cosas: mejor una ley descafeinada aprobada, que una ley de máximos que nunca verá la luz, como le pasó a Clinton a principios de los años noventa”.

De lo que no suele hablarse

Según la Oficina Presupuestaria del Congreso, todo esto supondrá para las arcas públicas un coste de 871.000 millones de dólares durante los próximos diez años. Esta Ley proporcionará cobertura sanitaria a 32 millones de personas que hoy carecen de seguro médico, aunque –según las previsiones- en 2019, según la evolución demográfica proyectada, 23 millones de norteamericanos seguirán sin cobertura médica (ni pública ni privada).

Las dos grandes concesiones que ha tenido que hacer Obama para sacar adelante esta reforma se han producido en los siguientes terrenos: en primer lugar, descartar la opción pública de Sanidad, que hubiera dado cobertura universal y gratuita a todo el mundo; en segundo lugar, que los inmigrantes ilegales (actualmente más de siete millones de personas, pero posiblemente más de 15 millones dentro de diez años) no tendrán seguro médico.

Cabe destacar que este libro no sólo mira al pasado, sino que también explica lo que el autor considera será la hoja de ruta futura de este presidente para los próximos años y que afectará a las nuevas generaciones. En el caso de la reforma sanitaria, es consciente de que cuando una ley se pone en práctica, acaba por transformar la vida de las personas, convirtiéndose en costumbre y formando parte de la vida cotidiana.

En este caso, Obama confía en que, durante los próximos tres años, los norteamericanos experimenten las bondades de la nueva ley, vean que los derechos y libertades de todos están garantizados y, sobre todo, que es bueno que personas que no tenían cobertura médica hayan acabado por tenerla. Mejor tomar medidas impopulares al inicio de la legislatura, esperando que cambie a mejor la percepción de la gente, que hacerlo al final de los cuatro años de mandato, cuando se acercan las elecciones y te juegas el segundo mandato presidencial.

Sin lugar a dudas, se ha tratado de una apuesta de Obama basada en su pragmatismo y realismo. La derecha -que nunca le votará- seguirá descontenta, y la izquierda radical -minoritaria en Estados Unidos y alejada de la realidad- estará siempre a disgusto. Pero la gran masa social de centro, común a ambos partidos y de clase media, estará contenta con la medida aprobada. Sobre todo, cuando la economía despegue de nuevo y la reforma sanitaria sirva, también, para crear empleos en el sector de la salud. Cuando la economía va bien, la mayoría suele estar contenta.