Campaña medicina rural

Lunes, 28 Noviembre 2022

Expertos instan a trabajar sobre los fallos que priman al incorporar innovaciones sanitarias y que causan su uso inapropiado

29/11/2010

El uso inapropiado de las tecnologías sanitarias y la incorporación a la práctica clínica de innovaciones de eficacia no comprobada exponen a los pacientes a procedimientos inútiles, contraproducentes o innecesariamente peligrosos además de acarrear un coste superfluo que amenaza la sostenibilidad de los Sistemas de Salud, especialmente en situaciones de crisis económica. Con el objetivo de analizar el proceso actual de adopción y aplicación de las innovaciones sanitarias en España, y definir las medidas que deben tomarse para identificar aquéllas que resultan efectivas y eficientes, y asegurar que se aplican en los casos y condiciones en las que están indicadas, la Organización Médica Colegial ha promovido la Jornada científica “La adopción de las innovaciones sanitarias: análisis crítico y recomendaciones”, bajo la organización conjunta de la Fundación Kovacs y la Fundación para la Formación de la Organización Médica Colegial (FFOMC)

Madrid, 26 de noviembre 2010 (medicosypacientes.com)

Descripción de la imagen

Durante la jornada se celebró un
encuentro con los medios de comu-
nicación para informarles sobre el
objetivo y contenido de la misma.

El gasto sanitario crece cada año de forma significativa, pero ¿a qué se debe este incremento continuado? La incorporación de las nuevas tecnologías sanitarias es la principal causa, y representa alrededor del 50 por ciento de este crecimiento. Sin embargo, los estudios científicos demuestran que actualmente el uso de esas nuevas tecnologías es a menudo inapropiado. El uso inapropiado debe entenderse en este contexto por: uso de tecnologías intrínsicamente inútiles; tecnologías intrínsicamente eficaces pero en casos en los que no está indicada; o bien dejar de usar tecnologías eficientes en los casos en los que están indicados.

Dicho uso inapropiado de las tecnologías sanitarias y la incorporación a la práctica clínica de innovaciones de valía no comprobada, expone a los pacientes a procedimientos inútiles, contraproducentes o innecesariamente peligrosos y supone un coste superfluo que amenaza la sostenibilidad de los Sistemas de Salud, especialmente en situaciones de crisis económica. De hecho, se calcula que globalmente alrededor del 30 por ciento del gasto sanitario se dilapida en el uso inapropiado de las tecnologías sanitarias.

Ante esta situación y con el objetivo de analizar el proceso actual de adopción y aplicación de las innovaciones sanitarias en España, y definir las medidas que deben tomarse para identificar aquellas que resultan efectivas y eficientes, y asegurar que se aplican en los casos y condiciones en las que están indicadas, la Organización Médica Colegial ha promovido la Jornada científica “La adopción de las innovaciones sanitarias: análisis crítico y recomendaciones”, bajo la organización conjunta de la Fundación Kovacs y la Fundación para la Formación de la Organización Médica Colegial (FFOMC).

En el marco de esta Jornada, han participado ponentes de primer nivel, como Cesar Hernández García, de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios; Pablo Lázaro, de TAISS; Joan-Ramon Laporte, de la Universidad Autónoma y el Hospital Valle de Hebrón de Barcelona; Laura Sampietro-Colom, del Hospital Clínico de Barcelona y Presidenta de la Sociedad Internacional de Evaluación de Tecnología Sanitaria, Francisco Kovacs, director de la Red Española de Investigadores en Dolencias de a Espalda, Gerard Urrútia, del Centro Cochrane Iberoamericano; Javier Zamora, del Hospital Ramón y Cajal de Madrid; Estanislao Arana, de la Red Española de Investigadores en Dolencias de la Espalda y de la Fundación Instituto de Investigación en Servicios de Salud de Valencia; José Ignacio Emparanza, del Hospital Donostia de San Sebastián; Víctor Abraira, del Hospital Ramón y Cajal de Madrid; Agustín Gómez de la Cámara, del Hospital 12 de Octubre de Madrid; José Conde Olasagasti, del Hospital Virgen de la Salud de Toledo; Juan Gérvas, de la Escuela Nacional de Sanidad de Madrid; y Francisco Pozo, del Hospital 12 de Octubre de Madrid.

Para el doctor Francisco M. Kovacs, co-organizador de la Jornada y presidente de la Fundación Kovacs, “debemos detectar cuáles son las lagunas en proceso actual de adopción de las innovaciones sanitarias que posibilitan su uso inapropiado, y definir una sistemática que asegure la efectividad, seguridad y eficiencia de las tecnologías que asuma el Sistema Nacional de Salud. Se trata de definir unas reglas de juego que defiendan los intereses de los pacientes y la eficiencia del erario, con el objetivo de mejorar los resultados y, a la vez, reducir los costes, mediante la supresión selectiva de lo inútil o injustificadamente peligroso, y el uso apropiado de lo eficiente y seguro”.

La propuesta lanzada en este sentido por la Organización Médica Colegial, como explica su presidente, el doctor Juan José Rodríguez Sendín, es la de elevar a la categoría de normal la revisión sistemática de los comportamientos de los profesionales en los apartados de pruebas diagnósticas y de decisiones terapéuticas, con la finalidad de evitar costes innecesarios, además de molestias y riesgos para los enfermos.
Es recomendable, a su juicio, que el médico “haga, por su parte, un seguimiento habitual de cada paciente y especialmente de los enfermos crónicos, con respecto a las pruebas que se les pueden suprimir y qué tratamientos se pueden retirar cuando ya no son necesarios. Por lo general, lamenta el doctor Rodríguez Sendín, la tendencia no es ésta sino la inversa, debido a la dinámica del sistema y a la falta de tiempo en las consultas”. “Esta revisión -insiste el presidente de la OMC- tendría que pasar a ser una práctica habitual

La Organización Médica Colegial ha decidido tomar parte importante en este terreno, básicamente, por tres razones, como ha explicado su secretario general, el doctor Serafín Romero. Por una parte por su apuesta por la sostenibilidad del sistema sanitario, tal como se decidió por su Asamblea General en su última reunión de noviembre. “La apuesta lleva aparejada una llamada a la eficiencia y una alusión a los costes, no sólo desde el punto de vista económico, sino también desde el buen uso de lo que tenemos y de lo que disponemos en el sistema", de acuerdo con lo expresado por el doctor Romero. En ningún momento, además, se puede pasar por alto en este terreno el compromiso de la OMC con los pacientes en el uso adecuado de las tecnologías lo que equivale a velar por su seguridad. Por otra parte, “nos mueve nuestro compromiso con los profesionales. Estamos plenamente convencido de que al igual que hemos ido dando pasos en lo que se ha llamado uso racional del medicamento, tenemos un reto amplio y necesario sobre el uso racional de las tecnologías, y sobre todo en las innovaciones tecnológicas, teniendo en cuenta que la innovación tecnológica se la puede considerar un nuevo fármaco”.

Los médicos necesitan tener una información contrastada, seria y clara sobre cualquier innovación tecnológica que se ponga en marcha, ello también forma parte de los compromisos de la OMC, a lo que se suma el esfuerzo por disminuir la variabilidad de la práctica clínica. “Entendemos que no se pueden dar resultados diferentes o utilización de técnicas diferentes, simplemente, entre comunidades, o, incluso, dentro de la misma comunidad, en la misma provincia o dentro de un mismo hospital”, según palabras del secretario de dicha Organización.

Agencias y Unidades
de Evaluación de Tecnología Sanitaria

Descripción de la imagen

Inauguración de la jornada a cargo
de los doctores Kovacs y Romero.

La Evaluación de Tecnología Sanitaria (ETS) no es un instrumento de contención de costes, sino que también puede proponer estrategias para la introducción de innovaciones de gran potencial, sin que ello suponga una amenaza para la sostenibilidad del sistema sanitario. “Pero, innovadores, inversores, fabricantes, políticos, gestores, clínicos y pacientes ofrecen resistencias a la ETS, por miedo a perder alguno de sus intereses”, afirma la doctora Laura Sampietro-Colom, presidenta de la Sociedad Internacional de Evaluación de Tecnología Sanitaria (HTAi, Health Technology Assessment International).

Tal y como apunta esta experta, “en un entorno de recursos limitados, acertar sobre cuáles son las inversiones adecuadas es un imperativo moral”.

En España, existe una Red de Agencias y Unidades de evaluación de tecnología sanitaria “que hacen bien su trabajo, aunque aún hay espacio de mejora, pero que carecen del soporte real institucional y presupuestario que necesitan para ser un instrumento efectivo”, señala. “Y sin un compromiso real –añade-, la evaluación de tecnología sanitaria en España no alcanzará su potencial, y con ello continuarán tomándose decisiones inapropiadas en la financiación de tecnologías sanitarias”.

Situación de las
tecnologías sanitarias no farmacológicas

Si la situación general de la aplicación de las nuevas tecnologías sanitarias es mejorable, aún lo es más cuando se trata del uso apropiado de los procedimientos diagnósticos o de los tratamientos no farmacológicos: la eficacia o seguridad de más del 98 por ciento de los tratamientos no farmacológicos aprobados por la Agencia Estadounidense de Medicamentos y Alimentos (FDA) nunca han sido evaluadas, y nunca se ha retirado un tratamiento no farmacológico por ineficaz, sino sólo cuando sus problemas de seguridad se han hecho públicos. “Hoy en día, se desconoce la efectividad, seguridad y eficiencia de la mayoría de los tratamientos no farmacológicos costeados con fondos públicos”, subraya el doctor Kovacs.

“Por ejemplo, aunque la cirugía ha contribuido de forma notable a la mejora de la calidad de vida y a una mayor supervivencia de los pacientes, y aun reconociendo las limitaciones y desafíos que supone la investigación formal en este área, en comparación con las intervenciones farmacológicas, es necesario adoptar un nuevo marco más riguroso y sistemático en la introducción de las innovaciones quirúrgicas en la práctica clínica, que proteja la seguridad de los pacientes a la vez que los intereses y los costes para la sociedad” afirma el doctor Gerard Urrútia, del Centro Cochrane Iberoamericano.

“En esencia, se requiere un cambio de actitud en los cirujanos y un marco regulatorio claro, a la vez que flexible, que impulse y posibilite la evaluación rigurosa de las innovaciones a lo largo de todo el proceso, incluso después de su adopción por una mayoría”, concluye el doctor Urrútia.

El objetivo de la Jornada ‘La adopción de las innovaciones sanitarias’ se centró no sólo en analizar las debilidades del proceso, sino sobre todo definir los cambios que son necesarios para mejorar la situación y emitir unas recomendaciones concretas, que aseguren que en el futuro sólo se apliquen las tecnologías que realmente mejoran la prevención, diagnóstico, tratamiento o recuperación de las enfermedades, y que se aplican en los casos en los que verdaderamente están indicadas. Una vez editadas, estas recomendaciones serán distribuidas a todos los estamentos que pueden contribuir a su aplicación, incluida la opinión pública.