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Sábado, 13 Agosto 2022

El Libro Blanco del Envejecimiento Activo recalca la importancia de los modelos de vida saludable para mantener la actividad hasta edades avanzadas

07/11/2011

El Libro Blanco del Envejecimiento Activo, que analiza el presente de las personas mayores en España, sus nuevos y heterogéneos perfiles y las necesidades y demandas que generan, recalca la importancia de los modelos de vida saludable para mantener la actividad hasta edades avanzadas

Madrid, 4 de noviembre 2011 (medicosypacientes.com)
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La secretaria general de Política Social y Consumo, Isabel María Martínez Lozano, presentó ayer jueves en la sede del Instituto de Mayores y Servicios Sociales (IMSERSO), el Libro Blanco del Envejecimiento Activo. Se trata de un documento técnico que se apoya en los datos obtenidos de dos encuestas: una que refleja las opiniones de las personas mayores sobre si mismas y sobre su situación en la sociedad; y otra sobre la opinión general de la población acerca de las personas mayores.

El Libro analiza el presente de las personas mayores en España, sus nuevos y heterogéneos perfiles y las necesidades y demandas que generan, así como el efecto del envejecimiento de la población en la economía, la educación, la participación social y la salud pública.

El aumento de la esperanza de vida y del número de personas mayores refleja el avance de los sistemas de protección social y los avances nutricionales y sanitarios que caracterizan nuestro estado del bienestar.

Desde hace dos años el número de personas mayores de 65 años en España supera al de los menores de 15. Esta tendencia se acentuará en el futuro y requiere ser abordada mediante un esfuerzo colectivo que garantice la cohesión social y la igualdad de trato y la solidaridad entre generaciones.

El Libro Blanco del Envejecimiento Activo recalca la importancia de los modelos de vida saludable para mantener la actividad hasta edades avanzadas. Actualmente las capacidades de la persona, sus expectativas vitales y sus posibilidades de participación en todos los ámbitos de la vida social se prolongan mucho más tiempo que en décadas anteriores.

El documento reclama la colaboración de todas las instituciones, entidades, sectores, agentes y colectivos sociales para fomentar y extender la cultura del envejecimiento activo y saludable.

Algunos indicadores aportados son: el 53% de personas mayores inician nuevas actividades después de los 65 años. En 1993 sólo el 9,5% de las personas mayores de 65 años habían iniciado una actividad después de la jubilación; el 43% de nuestros mayores quiere participar activamente y de manera integral en la sociedad española; un 28% pertenecen a alguna organización y un 8%, concretamente, a organizaciones de voluntariado; las personas mayores expresan una clarísima voluntad de autonomía, como manifiesta el hecho de que un 87% desea vivir en su casa el mayor tiempo posible, pero, a la vez, desean mantener relaciones familiares intensas, de las que ya disfruta el 89 %. Fruto de esto y de la gran solidaridad intergeneracional que demuestran un 70 % contribuyen al cuidado de sus nietas y nietos.

Además, el ejercicio físico y la formación educativa son actividades emergentes entre las personas mayores: el 86 % de las personas mayores no han superado los estudios primarios, pero ya en el año 2007, el 8 % de las personas mayores declararon haber participado en actividades educativas.

El 45,5% de las personas mayores destaca que goza de buena salud. Este porcentaje ha crecido 8 puntos y medio: en 1993 sólo reconocían sentirse así un 37% de las persona mayores de 65 años. Paralelamente, el porcentaje de las personas que afirman tener mala salud se ha reducido significativamente en el mismo periodo: del 24 % al 14,5%. Estas cifras revelan que las políticas públicas de sanidad y bienestar social han tenido un efecto directo sobre la mejora en la calidad de vida.

Líneas de actuación

El documento destaca la necesidad de que todos los estratos sociales interioricen una serie de prioridades a fin de afrontar con éxito las transformaciones debidas a los cambios demográficos ya en marcha. En este sentido lanza cien propuestas. Entre otras muchas:

-Asumir que el desarrollo individual se prolonga a lo largo de todo el ciclo de vida de las personas, lo que conlleva una repercusión social.

-Instaurar una política económica que contemple todo el ciclo vital y facilite las relaciones humanas, reserve tiempo para los cuidados personales, la solidaridad y las relaciones sociales lo que mejorará la economía y la seguridad de las personas mayores.

-Desarrollar, fomentar y difundir un concepto de las personas mayores ajustado a los derechos que les corresponden como parte integrante de la ciudadanía, sin discriminaciones ni desigualdades de trato.

-Facilitar su participación activa en todos los ámbitos y a todos los niveles de la sociedad, y potenciar la solidaridad intergeneracional.