Viernes, 14 Agosto 2020

Cianuro: un veneno escondido en el humo de los incendios

24/11/2008

Más del 80% de los fallecimientos en incendios se producen por la intoxicación por humo. Siempre se ha creído que estas muertes se debían al monóxido de carbono del humo, sin embargo, se ha encontrado que los niveles de cianuro son cada vez más elevados en las víctimas de los incendios. Tanto el monóxido de carbono (CO), como el cianuro (CN) son las sustancias tóxicas más peligrosas que contiene el humo de los incendios; sin embargo, mientras que el primero se puede combatir administrando oxígeno, para el segundo se necesitan la disponibilidad inmediata de un antídoto específico

Madrid, 22 de noviembre 2008 (medicosypacientes.com)

Incendios

El 82% de los fallecimientos en los incendios se debe a la intoxicación por humo, cuyo principal componente es el cianuro. Siempre se ha creído que estas muertes se debían, casi de forma exclusiva, al monóxido de carbono (CO) del humo, sin embargo, los expertos afirman que en las víctimas de incendios, los niveles de cianuro son cada vez más elevados. Además, la intoxicación por monóxido de carbono se trata con oxigenoterapia, mientras que el cianuro hay que eliminarlo del organismo utilizando un antídoto.

En la actualidad, se sabe que el cianuro (CN) que se produce por la combustión de los materiales modernos (nylon, poliacrilonitrilo, melamina, madera, poliamida, resinas, poliuretanos, lana, etc.) es uno de los principales responsables de las muertes en los incendios. De hecho, es más probable que el fallecimiento se produzca como consecuencia de la intoxicación que de las quemaduras o politraumatismos. Se trata de la segunda causa de muerte de origen tóxico. Es una muerte muy rápida debido al efecto tóxico del monóxido de carbono y el cianuro de hidrógeno.

¿Qué es el cianuro?

El cianuro es una sustancia química, potencialmente letal, que actúa rápidamente y puede existir de varias formas. Generalmente se encuentra combinada con otras sustancias como parte de un compuesto como el cianuro de hidrógeno, el cianuro de sodio y el cianuro de potasio. Ciertas bacterias, hongos y algas pueden producirlo y está asimismo presente en muchos alimentos y plantas comestibles como almendras, vástagos de bambú y raíces de mandiocas. En el organismo, el cianuro se combina con otro producto químico para formar la vitamina B12.

El cianuro se describe con un olor a “almendras amargas”, pero no siempre emana olor y no todas las personas pueden detectarlo.
Desde 1889 el cianuro se utiliza industrialmente y se emplea para producir papel, textiles y plásticos. También está presente en las sustancias químicas que se usan para revelar fotografías y las sales de cianuro sirven en la metalurgia para galvanización, limpieza de metales y la recuperación del oro del resto de material eliminado. El gas de cianuro se emplea para exterminar plagas e insectos en barcos y edificios.

¿Dónde está presente?

Las personas pueden exponerse al cianuro al respirar, beber agua o tocar tierra que contenga cianuro. Esta sustancia química aparece como resultado tanto de procesos naturales como industriales. En el aire, el cianuro está presente principalmente como cianuro de hidrógeno gaseoso.

Sin embargo, es poco probable que en circunstancias normales una persona se exponga a cantidades suficientemente altas de cianuro en el ambiente como para que su salud se vea afectada. La inhalación de humo en un incendio, producido en un espacio cerrado, es la forma más frecuente de exposición a cianuro en cantidades potencialmente tóxicas.

Fumar cigarrillos es otra fuente de exposición al cianuro entre personas que no trabajan en industrias que utilizan materiales relacionados con el mismo.

El cianuro en los incendios

El monóxido de carbono (CO) y el cianuro (CN) son las sustancias tóxicas más peligrosas que contiene el humo de los incendios. Su peligro radica en que son venenos que afectan directamente a funciones vitales como la respiración celular en el caso del cianuro y el transporte de oxígeno de la sangre, en el caso del monóxido de carbono. Tras su inhalación, ambas sustancias pasan al torrente sanguíneo, desde donde van a llegar con suma facilidad y de forma rápida al cerebro, al corazón, a los músculos y a otros órganos. La suma de los efectos de ambos tóxicos incrementa el riesgo de muerte de las personas que inhalan humo de incendios.

La intoxicación con cianuro y la de monóxido de carbono se parecen en el mecanismo de acción porque actúan causando hipoxia a nivel celular, una suma de efectos que resulta letal. Así, parece evidente que el cianuro es tan importante, o más, que el monóxido de carbono en esta clase de accidentes.

Siempre se genera cianuro y monóxido de carbono con la combustión de los objetos afectados en los incendios, aunque en función del tipo de materiales que se quemen puede incrementarse la cantidad de cianuro. En los últimos años los toxicólogos han observado que las cantidades de monóxido de carbono halladas en las personas que han fallecido en los incendios eran inferiores, mientras que había aumentado la cantidad de cianuro.

Efectos en el organismo

El envenenamiento por cianuro, si no se trata a tiempo, puede provocar la muerte del intoxicado. La gravedad de los efectos producidos por la exposición al cianuro depende, en parte, del tipo de compuesto de cianuro al que se haya visto expuesto (cianuro de hidrógeno gaseoso o sales de cianuro).

Algunos de los primeros indicios de envenenamiento por cianuro son respiración profunda y rápida y falta de aliento, seguidos por convulsiones, pérdida del conocimiento y hasta la muerte. Estos síntomas pueden ocurrir rápidamente, dependiendo de la cantidad de cianuro ingerida. Por otro lado, el contacto de la piel con cianuro puede producir irritación y úlceras.

La exposición breve a altos niveles de cianuro en el aire daña el cerebro y el corazón, y puede inducir al coma e incluso la muerte. La exposición por largo tiempo a niveles menores de cianuro puede producir dificultad para respirar, dolor en el corazón, vómitos, alteraciones en la sangre, dolor de cabeza y dilatación de la glándula tiroides.

Actuación ante intoxicación por cianuro

El tratamiento en los casos de intoxicación por humo de incendio debe ser inmediato para resultar eficaz. A los heridos de los incendios que hayan inhalado humo, en primer lugar, se les deben aislar las vías aéreas, intubándoles, para evitar que se obstruyan. A continuación se tiene que administrar oxígeno en alta concentración para contrarrestar la intoxicación por monóxido de carbono. Y, por último, se les ha de suministrar algún tratamiento para luchar contra el envenenamiento por cianuro. La combinación de dichas terapias administradas de forma temprana es la clave de manejo de estos pacientes.

Hasta la aparición de las megadosis (grandes cantidades) de hidroxicobalamina existían tres grupos de antídotos para el cianuro, pero ninguno de ellos se podía utilizar en intoxicados por humo. La hidroxicobalamina es un precursor de la vitamina B12 (vitamina B12 a) que al ser administrada en grandes cantidades (megadosis) por vía intravenosa hace que el cianuro que circula en la sangre del intoxicado se una al cobalto que tiene el fármaco. De esta manera se consigue la eliminación del cianuro por medio de la orina de una forma no tóxica conocida como cianocobalamina.

El cianuro es uno de los tóxicos más peligrosos porque es un veneno que afecta directamente a funciones vitales como la respiración de las células y el transporte de oxígeno por la sangre. Tras su inhalación pulmonar pasa a la sangre y desde allí llega fácil y rápidamente al cerebro, corazón, músculos y otros órganos. La repercusión más grave, si no se trata a tiempo es “la muerte del intoxicado”, ha explicado el doctor Antonio Dueñas, profesor del área de Toxicología de la Universidad de Valladolid y miembro de la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (SEMES).

En la actualidad, hay diversos antídotos para actuar contra el cianuro “pero el único que se puede usar para los intoxicados por humo es la hidroxicobalamina, por su seguridad y eficacia. Los nitritos empeoran el transporte de oxígeno en estas circunstancias, el tiosulfato de sódico es muy lento y no da tiempo actuar, y el EDTA de cobalto es mal tolerado a nivel cardíaco y nadie lo usa en dicha situación por sus riesgos”, ha explicado Antonio Dueñas.

La hidroxicobalamina es un precursor de la vitamina B12a, la provitamina de la vitamina B12, y consigue que el cianuro que circula en la sangre se elimine por medio de la orina de una forma no tóxica y “cuanto antes se administre, mayores expectativas de supervivencia tendrá el intoxicado”, concluye el experto.