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Sanidad advierte de que «la pobreza energética es un factor de riesgo» ante las bajas temperaturas

El Ministerio de Sanidad ha puesto en marcha el Plan Nacional de Actuaciones Preventivas por Bajas Temperaturas 2023-2024, con medidas para coordinar a las instituciones implicadas y atender a la población, especialmente a los grupos más vulnerables, y ha recordado que «la pobreza energética es un factor de riesgo» ante el frío.

Así lo ha expresado el codirector de la Unidad de Cambio Climático, Salud y Medio Ambiente Urbano de la Escuela Nacional de Sanidad, Instituto de Salud Carlos III (ISCIII), Julio Díaz, que ha lamentado que «los principales factores de riesgo están relacionados con no vivir en lugares que aseguren una temperatura mínima confortable». En este sentido, se ha referido a las viviendas «sin calefacción» o donde habitan «personas con bajo nivel de renta» que, aunque tengan, no pueden encenderla, «lo que se denomina pobreza energética».

Así, el objetivo de este plan es reducir el impacto sobre la salud de la población asociado al frío, y forma parte del Plan Estratégico de Salud y Medioambiente (PESMA), elaborado por los Ministerios de Sanidad y de Transición Ecológica y Reto Demográfico.

El frío intenso afecta negativamente a la salud, aunque solo en casos muy extremos se producen efectos como la hipotermia o la congelación, tal y como recoge el documento. Lo que es más frecuente es el sobre-estrés del organismo, que puede dar lugar a una descompensación orgánica que agrava enfermedades crónicas en población vulnerable.

Además, también se producen más accidentes de tráfico y caídas por placas de hielo, así como incendios e intoxicaciones por monóxido de carbono a partir de estufas de gas o braseros.

En todo caso, los efectos de las bajas temperaturas no suelen ocurrir de una forma tan aguda y repentina como en el caso de las altas temperaturas. «Hay una temperatura mínima diaria, que varía de un lugar a otro, por debajo de la cual la mortalidad invernal aumenta de forma brusca, lo que se denomina temperatura de definición de ola de frío», ha explicado Díaz.

Las muertes por esta causa, unas 1.050 al año, son solo un poco más bajas que las que causan las olas de calor, unas 1.300. «Esto hace necesaria la articulación de planes para disminuir la morbimortalidad asociada a las olas de frío», apunta Díaz.

El efecto de una ola de frío, explica, se manifiesta hasta 14 días después. «Esto se debe a que la mortalidad relacionada con las olas de frío se relaciona en parte con enfermedades respiratorias de carácter infeccioso, si bien hay también un aumento de la mortalidad relacionada con las enfermedades cardiovasculares», ha argumentado.

Los grupos de especial vulnerabilidad son las personas con patologías previas, población infantil y personas ancianas. Este experto también recuerda que «el impacto de las olas de frío no va a desaparecer en un entorno de cambio climático».

Como cada año, el Ministerio ha redactado una serie de recomendaciones. En primer lugar, recuerda que, en el exterior, es conveniente respirar por la nariz y no por la boca, ya que el aire se calienta al pasar por las fosas nasales y, así, disminuye el frío que llega a los pulmones.

También instan a extremar la precaución en caso de hielo en las calles, ya que un elevado porcentaje de lesiones relacionadas con el frío tiene que ver con caídas al resbalar sobre placas de hielo. Por ello, si es posible, es conveniente usar calzado antideslizante.

Conviene saber que varias capas de ropa fina protegen más que una sola gruesa, al formar cámaras de aire aislante entre ellas. Si se utilizan braseros en casa o chimenea, es conveniente ventilar la estancia con frecuencia para evitar la acumulación de CO2. También es recomendable ventilar la casa al menos dos veces al día, durante 15 minutos cada una de las veces, para asegurar la renovación del aire.

También se aconseja no tomar medicamentos sin receta médica, porque algunos precipitan los problemas derivados de la exposición al frío. Otro de los consejos pasa por tener una alimentación variada y consumir diariamente fruta. También abogan por beber líquidos, sobre todo agua y bebidas calientes. Asimismo, aconsejan mantenerse siempre bien informado sobre las previsiones meteorológicas antes de salir de casa.

Aunque cualquier persona puede sufrir un problema relacionado con las bajas temperaturas, Sanidad recuerda la importancia de procurar prestar mayor atención a las personas que puedan estar en situación de vulnerabilidad ante el frío. En caso necesario, aconsejan contactar con un profesional sanitario.

También se recomienda la vacunación contra la gripe en personas mayores de 65 años y en las que padecen alguna enfermedad crónica (cardiopulmonar, metabólica e inmunodeprimidos).

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