Médicos y Pacientes entrevista a la médica Mª del Mar San Martín, presidenta de la Comisión de Sanidad del Senado de España, para analizar en un momento clave para la profesión y la sanidad en nuestro país, cuestiones estratégicas como la tramitación del Estatuto Marco, la fuga de talento, el burnout profesional y la violencia contra los sanitarios en un contexto de fragmentación política que dificulta los grandes consensos.
¿Cuál es la misión específica de la Comisión de Sanidad del Senado y qué la distingue de la actividad sanitaria en el Congreso?
La Comisión de Sanidad del Senado, al igual que la homónima en el Congreso, es un órgano permanente legislativo encargado de tramitar leyes, controlar la acción del Gobierno en materia sanitaria y el debate de mociones (proposiciones no de ley en la comisión en el Congreso).
Al ser el Senado cámara de representación territorial, le distingue esa perspectiva de las regiones que ayuda a tener siempre puesta la vista en aspectos como la equidad en la atención sanitaria.
Usted ha subrayado la necesidad de reforzar la co-gobernanza con las comunidades autónomas. ¿Qué mecanismos concretos impulsará o se proponen desde la Comisión para traducir esa “mano tendida” en acuerdos operativos y medibles?
Durante esta XV legislatura las iniciativas que se han aprobado en la comisión y que por tanto son trasladadas al Ministerio de Sanidad, incluyen siempre la colaboración necesaria entre las dos administraciones central y autonómicas, y se apela al apoyo financiero suficiente desde el ministerio a las comunidades para posibilitar la ejecución de dichos acuerdos.
¿Qué posición mantiene la Comisión ante el proyecto de Estatuto Marco aprobado recientemente?
En relación al texto del Estatuto en trámite de aprobación, una de las primeras decisiones de la Comisión fue acoger la comparecencia de los representantes del colectivo médico, concretamente de la Confederación Española de Sindicatos Médicos (CESM)y del Sindicato Médico Andaluz (SMA), para conocer de primera mano sus inquietudes con el entonces borrador presentado por el Ministerio de Sanidad.
La Comisión, al igual que el Pleno, adoptan la postura de lo que se aprueba en su seno, aunque no sea por unanimidad. En este asunto precisamente ha sido en el Pleno en el Senado donde recientemente se ha aprobado por amplia mayoría una moción del Grupo Parlamentario Popular en la que se insta al Gobierno de España a la materialización de medidas para mejorar la situación laboral de los médicos y la planificación de los recursos humanos en el Sistema Nacional de Salud.
La moción aprobada por 149 votos a favor urge entre otras medidas, a aumentar las plantillas en un 15% para posibilitar menos guardias, mejor conciliación y una reducción real de la jornada laboral, así como el avance en sus condiciones laborales.
Atiende también a la singularidad de los médicos y a una verdadera negociación con el colectivo médico al que considera que el ministerio ha expulsado del proceso negociador.
Guardias 24H. ¿Ve margen de consenso político y técnico para fijar límites homogéneos y garantes del descanso efectivo sin dañar la cobertura asistencial?
Creo que solamente con planificación, con un cambio de modelo, se pueden abordar mejoras sustanciales en las condiciones laborales tan singulares que afectan a los facultativos. La mejora de la remuneración de las guardias y su duración, y por supuesto equiparar las horas extraordinarias a las ordinarias son cuestiones factibles.
Dejando la ideología a un lado y centrándose en la gestión es posible alcanzar los acuerdos políticos y técnicos necesarios para resolver los problemas de la sanidad actual y futura.
Exclusividad y compatibilidades. ¿Qué fórmula considera más razonable para conciliar interés público, atracción y retención de talento y seguridad jurídica?
En mi opinión hay que mantener la libertad de los profesionales para ejercer. No me parece una buena idea plantear limitaciones o incluso amenazas cuando lo que persigues es retener el talento en nuestro país.
La fuga de profesionales es un verdadero hándicap para alcanzar las ratios deseadas. Invertimos en formar muy buenos especialistas según reconocen en toda Europa y no podemos permitirnos que ese talento se pierda.
La OMC ha pedido que el nuevo Estatuto recoja especificidades de la profesión médica (modelo retributivo, jornada, desarrollo profesional). ¿Qué opinión le merece esta propuesta?
No puedo dejar de lado que, siendo médica colegiada, aunque no me afecte personalmente por no formar parte del SNS, los planteamientos de la Organización Médica Colegial me representan y creo que son justos.
La singularidad de la profesión médica está fuera de duda y como tal debe estar recogida en el Estatuto, y la denominación no me parece lo más importante, si no que aborde aspectos como el reconocimiento a la labor asistencial, docente e investigadora que les convierte en uno de los principales activos del sistema.
Del mismo modo mi total apoyo a una clasificación profesional que ponga en valor la formación, capacitación y las responsabilidades que ejercen mis compañeros en el desempeño de sus funciones en el SNS.
Burnout y salud laboral. Estudios como el realizado por la OMC y presentado en el Senado evidencian niveles muy elevados de burnout en médicos jóvenes, vinculados, entre otros factores, a guardias prolongadas y descansos insuficientes. ¿Prevé la Comisión alguna iniciativa propia—o impulso a otras—para integrar la salud laboral del médico en la regulación y en los presupuestos?
La celebración de sesiones en el Senado como la referida en la que los senadores de los diferentes grupos parlamentarios pudimos participar, nos da la oportunidad de conocer los problemas que afectan al colectivo sanitario y así adoptar posiciones desde un conocimiento más exhaustivo en los debates que surjan.
Estos foros suelen promover que se presenten iniciativas en la Comisión como seguro que ocurre próximamente con asuntos que actualmente toman relevancia como es el burnout en los profesionales.
La violencia a los sanitarios en un problema de mucho impacto para profesionales y para el sistema que preocupa especialmente a la OMC. ¿Qué reformas se pueden llevar a cabo para proteger de forma efectiva al profesional sanitario?
Comparto la preocupación de la OMC con el incremento de las agresiones a los profesionales sanitarios y en general a todos los trabajadores de los diferentes sectores de la sanidad pública, ya que está afectando a todos los niveles. Los datos del último año marcan un triste récord histórico.
Dado el alcance de este problema y que va en aumento sería interesante abordarlo en un plan nacional que trate de solucionarlo en el origen. Es cierto que los colegios arropan con mayores servicios como la asistencia psicológica o jurídica entre otros a los profesionales afectados, pero no debemos normalizar situaciones que nunca deberían producirse.

Desde hace años se invoca un Pacto de Estado por la Sanidad, pero la fragmentación parlamentaria lo dificulta. ¿Qué pueden hacer desde el Senado y desde su formación política que representa la mayoría de las consejerías de salud en este aspecto?
El Partido Popular a lo largo de esta legislatura ha presentado diferentes iniciativas en pro de una estabilidad en materia sanitaria. Consideramos la sanidad como uno de los cinco asuntos prioritarios para alcanzar un pacto de Estado y así se ofreció en las últimas elecciones generales.
Desde entonces, el Senado, tanto en la Comisión de Sanidad como en el Pleno, ha debatido numerosas propuestas para garantizar la calidad de la asistencia sanitaria; y en todas en las que el Grupo Parlamentario Popular ha sido el proponente, se ha conseguido su aprobación al contar con la mayoría suficiente y en muchos de los casos, apoyado por otras fuerzas parlamentarias.
Es incesante el trabajo de mi grupo por el avance en materia sanitaria siempre con la mirada puesta en los pacientes, profesionales y gestores sanitarios.
¿Cuáles deberían ser, a su juicio, los primeros capítulos de un pacto sanitario: ¿Atención Primaria, recursos humanos, salud pública, equidad territorial, o actualización de la cartera de servicios?
Todos ellos son prioritarios y están interrelacionados. Planificar un modelo de recursos humanos que adapte las plantillas a las necesidades socio demográficas y epidemiológicas de la actualidad. Que permita afrontar los retos que el envejecimiento, la cronicidad o las pluripatologías caracterizan las necesidades asistenciales de nuestra sociedad presente y futura; y por supuesto que mitigue el déficit de profesionales sanitarios fundamentalmente en Atención Primaria.
Futuro de la profesión. ¿Qué medidas defienden para garantizar la equidad sanitaria en nuestro país? ¿Cómo se puede resolver la falta de profesionales sanitarios en algunas especialidades y territorios (Primaria, zonas rurales…)?
En la Comisión de Sanidad nos preocupa especialmente las inequidades que existen en función de código postal. Para evitarlas veo imprescindible garantizar una adecuada financiación autonómica y por supuesto que el ministerio de Sanidad ejerza el liderazgo y la coordinación desde el consenso con las consejerías de salud autonómicas.
Se necesita una oferta de plazas MIR con mayor dinamismo y proporcional a las necesidades existentes, hay que hacer atractivas las plazas MIR sobre todo en los territorios más complicados.
Probablemente haya que ser más flexibles también con la acreditación de unidades docentes. La designación de plazas de difícil cobertura ha de ir acompañada de medidas reales y efectivas.
¿Qué valoración le da al Sistema Nacional de Salud español? ¿Cree que se está deteriorando?
La sanidad pública como el resto de los servicios públicos en nuestro país se ha vuelto más frágil. Es necesaria a mi parecer una mayor planificación y coordinación del gobierno central que aligere la asfixia que provoca a profesionales y gestores y que sufren los pacientes.
El deterioro se genera cuando el Ministerio se convierte en un espacio de confrontación política rompiendo la necesaria co-gobernanza con las comunidades y poniendo en riesgo el que sin duda es uno de los mejores sistemas de salud del mundo.
Sin duda recomponer la Sanidad Pública va a ser uno de los mayores desafíos al que urge enfrentarse, y necesita olvidar el ruido que llena el debate político actual y centrarse en solucionar los problemas reales de los españoles.



