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Patologías prevalentes en PAIME: La adicción a Internet y los videojuegos están creciendo de forma «alarmante»

La adicción a Internet y videojuegos están creciendo de forma «alarmante», según se puso de manifiesto en el VI Congreso PAIME (Programa de Atención Integral al Médico Enfermo) en una mesa en la que se abordaron las «Patologías prevalentes en el PAIME», entre ellas, las adicciones sin sustancia como el juego, las compras compulsivas, la adicción al trabajo, al ejercicio físico o Internet

 

Cáceres, 23 de abril 2015 (medicosypacientes.com/T.A.)

La adicción a Internet y videojuegos están creciendo de forma «alarmante», según se puso de manifiesto en el VI Congreso PAIME (Programa de Atención Integral al Médico Enfermo) en una mesa en la que se abordaron las «Patologías prevalentes en el PAIME», entre ellas, las adicciones sin sustancia como el juego, las compras compulsivas, la adicción al trabajo, al ejercicio físico o Internet.

Se trata de hábitos de conducta aparentemente inofensivos que, en determinadas circunstancias, pueden convertirse en adictivos e interferir gravemente en la vida cotidiana de las personas afectadas. Así lo puso de manifiesto la Dra. Mar Sánchez, coordinadora del PAIME en Castilla La Mancha, quien participó en esta mesa para hablar de «Adicciones sin sustancias».

En la mesa sobre «Patologías prevalentes en el PAIME»,  participaron clínicos y coordinadores de este Programa de Atención Integral al Médico Enfermo, afecto de problemas mentales y/o adicciones: el Dr. Antonio Terán, clínico en Castilla y León, quién habló de «Toxicomanías y Patología Dual» y el moderador, Dr. Enrique Daniel Vega, clínico en Cáceres, quien expuso la ponencia del Dr. Bartolomé de la Fuente, coordinador en Andalucía, que no pudo asistir por problemas de última hora.

La Dra. Mar Sánchez  habló de las adicciones sin sustancia, de las cuales la más conocida es el juego patológico, pero otras como las compras compulsivas la adicción al trabajo, al ejercicio físico o Internet, están creciendo considerablemente y las nuevas tecnologías hace cada vez más fácil el acceso a adicciones como las compras en línea, el sexo en Internet o los casinos virtuales, según puso de manifiesto la coordinadora del PAIME en Castilla-La Mancha.

Explicó que, a la hora de evaluar la patología y realizar el tratamiento psicológico, este tipo de adiciones tienen el inconveniente añadido que «son conductas que todas las personas realizamos constantemente» y a esto se suma que, por lo general, «los afectados por adicciones no tóxicas se lo ocultan incluso a su entorno más íntimo».

Para la Dra. Sánchez, estas adicciones que pasan más inadvertidas que las adicciones con sustancias, como cannabis, cocaína, alcohol, nicotina, etc, y son más aceptadas socialmente, provocan cambios conductuales y pueden ser previas o consecuencia de una enfermedad mental como la depresión, los trastornos de personalidad y por uso de sustancias.

Desde el PAIME, estas adicciones en médicos se abordan con apoyo psicológico y en grupos de autoayuda, personalizándolas en función del tipo de adicción y el entorno, siendo de vital importancia la entrevista clínica y el acuerdo terapéutico, así como tratar las enfermedades mentales asociadas si existen.

El estigma social, uno de los grandes inconvenientes
de las patologías mentales

En cuanto a las «Toxicomanías y Patología Dual», en la se dan los dos problemas, el mental y las adicciones y que afecta al 11,3% de los médicos atendidos en el PAIME, el Dr. Terán puso de manifiesto que «los pacientes psiquiátricos tiene un riesgo aumentado de desarrollar drogodependencias» y «los pacientes drogodependientes también tienen un mayor riesgo de presentar otros trastornos psiquiátricos».

Aseguró que una tercera parte de los pacientes del PAIME con enfermedades mentales presentan también abuso de alguna sustancia, en algún momento de su vida, «el doble de la proporción esperada para la población en general», y dijo que «existe una mayor prevalencia de adicción a drogas entre los pacientes esquizofrénicos, antisociales, ansiosos y afectivos, comparados con la población en general».

Señaló que los casos de  Patología Dual  implican «más gravedad, más complejidad y más dificultad en el abordaje», así como mayor número de tentativas suicidas y mayor sobrecarga asistencial. También puso de manifiesto que los trastornos adictivos interfieren en la recuperación de los trastornos mentales «refractarios al tratamiento», es decir, que no remiten a pesar de haber recibido el tratamiento adecuado.

Según el Dr. Terán, para garantizar la adherencia al tratamiento en estos casos de Patología Dual es necesario la abstinencia del consumo de drogas, estabilidad clínica, un control de la alteración de la conducta, hacer psicoterapia y que exista tolerancia al tratamiento farmacológico. Aseguró que «el mejor tratamiento es el que se cumple» y que los inconvenientes relacionados con la enfermedad son la cronicidad, la gravedad, el deterioro y el estigma social que tienen estas patologías.

Aportó algunas estrategias para mejorar  el tratamiento de esta patología, entre ellas, el acceso temprano, la negociación o toma de decisiones conjunta con el paciente, implicar a la familia, evaluar y reforzar el cumplimiento, así como facilitar los cambios cuando es ineficaz o produce efectos secundarios mal aceptados  y formación del colectivo médico para afrontar mejor estas situaciones. Para el Dr. Terán este tipo de patologías no deberían ser tratadas a nivel ambulatorio con el inconveniente que supone, además, que o van a centros a Atención a Drogodependientes o Centros de Salud Mental. Para él, lo adecuado son las unidades de Patología Dual.

Los trastornos de la Personalidad, que son desviaciones extremas o significativas de las formas de percibir el entorno, representan el 10,2% de los casos  atendidos en el PAIME, según los datos de evolución de este programa de 2014 recogidos por la FPSOMC.

El Dr. Bartolomé de la Fuente abordó este tema en una exposición que fue presentada por el Dr. Vega. En ella,  aboga por la necesidad de conocer mejor los trastornos de la personalidad por su frecuencia, por el daño o perjuicio que suponen para la persona que los padece, su familia y la sociedad en general; porque son una variable importante para el pronóstico y tratamiento de las enfermedades mentales, así como por la importancia de la detección e intervención.

En su ponencia, detalla los diversos trastornos de la personalidad en tres grupos: A) raro-excéntrico-extravagante; B) dramático-emocional-voluble y C) ansioso-temeroso. En sanitarios, estos trastornos ?dijo- se hacen patentes en las relaciones interpersonales entre los trabajadores e «influyen en la toma de decisiones que pueden afectar a la calidad del trabajo, así como a la salud individual y colectiva de los trabajadores».

Describió los problemas que presentan los trastornos del grupo A) raro-excéntrico-estravagante: paranoide, esquizoide y esquizotípico, conductas que el caso del trastorno paranoide pueden llegar a percibir acoso laboral o falso mobbing; en el esquizoide, destaca que su desapego hace que prefieran puestos de trabajo aislados, sin tareas de trabajo en equipo y con escasa interacción personal. Mientras, en el trastorno esquizotípico, presentan conductas de aislamiento social.

El grupo B, emotivos-dramáticos, explica que presentan trastornos histriónicos, que generan dificultades de interacción con el equipo de trabajo; narcisistas, que prefieren el trabajo con al menos un grupo de personas de los que recibir atención; el trastorno antisocial, desencadenante de conflictos interpersonales, situaciones de acoso e incremento del estrés psicosocial. Y el trastorno límite, con cambios bruscos y dramáticos en los objetivos profesionales que hacen difícil dirigir su propia vida e intereses laborales. Según el Dr. Bartolomé de la Fuente, los trastornos de la personalidad narcisista y antisocial son más frecuentes en hombres y los de tipo límite e histriónico, en mujeres.

Del grupo C, ansiosos o temerosos, explica que provocan trastornos dependientes que hace que el afectado evite responsabilidades y toma de decisiones; trastorno evitativo que dificulta también la toma de decisiones, presentando baja autoestima y autoeficacia; y, finalmente, el trastorno obsesivo, que hace del paciente un trabajador rígido en sus esquemas mentales, inflexible ante el cambio y que puede sentirse molesto si la rutina se ve alterada debido a su obsesión por el orden.

Para el Dr. De la Fuente, el tratamiento debe abordarse cuando afecta gravemente a la vida diaria del paciente o la de las personas de su entorno, a pesar de la dificultad de llevarlo a cabo por la escasa colaboración del afectado y del medio. Y puede hacerse de múltiples modalidades, desde psicofármacos a psicoanálisis, terapia grupal, familiar, etc. y, en casos extremos, hospitalización.

 

Tras señalar la importante labor  de los Servicios de Salud Laboral y Prevención de Riesgos Laborales en la detección e intervención en estos casos, aboga por un abordaje multidisciplinar de los Servicios de Salud Mental, Adicciones y programa PAIME para la detección, ayuda e integración socio-laboral de las personas con un trastorno de la personalidad.

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