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Médicos emigrados a Brasil relatan su experiencia de trabajo

 

Laura Bueno López y Jesús Sánchez Tordesillas son dos médicos recién formados de Madrid que decidieron embarcarse en el programa Mais Médicos de Brasil hace unos meses para ejercer la medicina en aquel país, una experiencia que han querido compartir con Médicos y Pacientes

 

Porto Alegre, 13 de diciembre de 2013 (medicosypacientes.com)

Instalados en Porto Alegre, ambos médicos relatan el por qué de su decisión, los trámites necesarios para poder trabajar allí, los primeros días allí vividos y su rutina diaria en los ambulatorios de esta ciudad brasileña.

Laura y Jesús hacen un balance positivo de esta experiencia y animan a otros médicos que no cuentan con oportunidades laborales en España a que se embarquen en este proyecto, que hoy finaliza su tercera convocatoria.

Relato de Laura Bueno y Jesús Sánchez:

Varias son las razones que me llevaron a formar parte del programa Mais Médicos para Brasil.  Digo me, pero en realidad debería decir nos, porque no me vine sola. Tanto yo, como quien vino conmigo, Jesús Sánchez Tordesillas, somos médicos recién formados por la Universidad Complutense de Madrid. Ambos nos licenciamos en junio y comenzamos a estudiar para preparar el MIR, sin embargo, en septiembre nos enteramos de que el gobierno brasileño estaba buscando médicos, no sólo españoles sino de cualquier nacionalidad, para ir a trabajar en las áreas de mayor vulnerabilidad del país. Los dos conocíamos el idioma puesto que habíamos estudiado un año en Oporto y luego hicimos unas prácticas en un hospital pediátrico en Florianópolis; los dos conocíamos Brasil y nos había encantado el país y su gente; los dos teníamos ganas de empezar una vida en otro país y conocer otra realidad. Así que, pensándolo bien, puesto que dejábamos amigos, familia y un buen futuro en España, nos embarcamos en el proyecto.

Después de varios trámites en el Consulado de Brasil en Madrid, en el Colegio de Médicos (ICOMEM) y en el Ministerio de Asuntos Exteriores, conseguimos tener casi todos los documentos necesarios. Digo casi porque debido a un malentendido entre el Ministerio de Sanidad brasileño y la embajada de Brasil en Madrid no teníamos el carné de colegiado español al llegar a Brasil. Gracias a la ayuda del CGCOM y del Colegio de Médicos de Madrid se solucionó el problema y nuestra experiencia continuó su curso.

El programa consiste en trabajar en las periferias de las grandes capitales brasileñas, en municipios de extrema pobreza, en áreas de vulnerabilidad importante o en reservas indígenas de la región amazónica. Nuestra elección fue Porto Alegre, capital del estado de Rio Grande do Sul. Porto Alegre es una ciudad de un millón y medio de habitantes, bien organizada, con buen sistema de transporte público y con áreas periféricas bastante vulnerables. Elegimos Porto Alegre por la proximidad cultural, el clima y el tamaño, ya que pensamos que ciudades muy grandes como Río de Janeiro o São Paulo iban a ser inabarcables para nosotros.

Antes de empezar a trabajar, los médicos extranjeros y los brasileños formados en el exterior tuvimos que hacer un curso de portugués y de nociones básicas de legislación sanitaria brasileña, así como de funcionamiento del sistema público de sanidad. Nosotros tuvimos que hacer ese curso en Brasilia. Estuvimos alojados en una residencia militar a las afueras de Brasilia, con unas condiciones algo precarias si lo comparamos con los compañeros que estuvieron en otras sedes. Después de esas tres semanas en Brasilia, llegamos a Porto Alegre. Una vez allí, todos los médicos del programa estuvimos una semana a cargo del gobierno del estado. La verdad es que fuimos muy bien recibidos, hubo un desayuno de bienvenida con el gobernador del estado y estuvimos alojados en un hotel céntrico durante esa semana. Después, pasamos a estar a cargo del Ayuntamiento de Porto Alegre, esta vez ya sólo nos quedamos los médicos que íbamos a trabajar en la ciudad. El Ayuntamiento nos alquiló un aparthotel con cocina y salón para cada dos médicos durante un mes, para que tuviésemos el tiempo suficiente de buscar apartamento y realizar todos los trámites necesarios. Durante ese mes hubo muchos trámites que hacer, muchos sitios a los que ir y mucho estrés. Al final, nos ubicaron a todos los médicos en ambulatorios distintos dependiendo de las necesidades de la zona y del médico. También conseguimos apartamento, y comenzamos a trabajar.

En el caso de Porto Alegre los puestos de trabajo son en su mayoría en zonas periféricas de la ciudad, aunque también hay plazas disponibles en algunos ambulatorios céntricos. En general los ambulatorios son de menor tamaño, tienen menos infraestructura y cuentan con menos personal médico que los de España, de hecho muchos de ellos no contaban con ninguno hasta nuestra llegada. Sin embargo están bien organizados y cuentan con un soporte a nivel municipal que les sirve de apoyo. Abarcan una población aproximada de 4000 personas por médico pero a pesar de esta aparente sobrecarga el trabajo diario del médico no es estresante, gracias a la labor del equipo de enfermería y agentes comunitarios, que descargan gran parte de la presión asistencial. El trato diario con los pacientes es especialmente gratificante. Casi todas las personas que acuden al sistema público son personas trabajadoras y humildes, si bien hay excepciones. La inmensa mayoría de los pacientes están encantados con el Programa, ya que ha llevado médicos a ambulatorios donde hacía años que no había ninguno. De hecho, todavía no me he encontrado ningún paciente que no me agradezca el servicio que les estamos prestando todos los médicos que hemos venido a Brasil. El trabajo comienza a las ocho de la mañana y termina a las cinco de la tarde, con una hora para comer de doce a una. En general es un trabajo parecido al del médico de familia en España, con la excepción de que aquí el clínico general también atiende a embarazadas y niños. Hay dos tardes a la semana libres para el estudio en casa de un curso de especialización. Este curso dura un año y se centra en la práctica diaria en el sistema público de salud, tratando los problemas más frecuentes. Es un curso de carácter obligatorio para todos los médicos del programa y tiene la ventaja, no sólo de que mantienes el contacto con el resto de colegas, sino que también te sirve de apoyo en tu práctica diaria.

Y por último, aunque no por ello menos importante, el salario. Se trata de 10.000 reales mensuales que paga el Ministerio de Sanidad, más la ayuda de coste inicial, entre 10000 y 30000 reales, según la región que se escoja para trabajar. Además, hay que sumar la ayuda para la vivienda y la alimentación, que varía según el municipio, pues son los ayuntamientos quienes lo pagan y cuyo valor oscila entre los 1.800 y los 2.500 reales. Sumando todo resulta un salario que cubre con creces las necesidades y que supone un aliciente más para quien aun tiene dudas.

Laura Bueno López y Jesús Sánchez Tordesillas

Proyecto Mais Médicos para o Brasil.

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