Un médico jubilado beneficiario de la Fundación para la Protección Social de la Organización Médica Colegial (FPSOMC) relata de forma anónima cómo el apoyo de la Fundación le permite afrontar los gastos más indispensables, sumado a su pensión de jubilación mínima, sin unas estrecheces tales que asfixiaran su economía personal cada fin de mes. Destaca la tranquilidad de saber que, después de toda una vida dedicada a la Medicina, sus compañeros de profesión continúan a su lado cuando más lo necesita.
La FPSOMC se sustenta gracias a la solidaridad y a las aportaciones de los médicos y médicas de España, una colaboración que se transforma en apoyo para compañeros y familias que atraviesan situaciones de especial necesidad. Un pequeño aporte, una ayuda enorme.
Por ello, seguir vinculado y colaborando con la Fundación también después de la jubilación es fundamental: cada aportación contribuye a mantener una red de protección que puede cambiar la vida de otros médicos y que, como refleja este testimonio, puede convertirse en un respaldo esencial cuando las circunstancias personales cambian. Accede a prestaciones
Después de toda una vida dedicada a la Medicina, ¿cómo está viviendo esta etapa de la jubilación?
Francamente, me hubiese gustado vivirla sin condicionantes económicos importantes, pudiendo realizar las actividades culturales y los pequeños desplazamientos que tanto nos gustan a todos. O irme a vivir más cerca de mi familia y amigos. Hubiera preferido satisfacer libremente mis necesidades del día a día, y no me refiero a “caprichos”.
Sin embargo, mucho peor hubiera sido no disponer de la ayuda de la Fundación. Gracias a ella, junto con la pensión de jubilación mínima que recibo de la Seguridad Social, puedo atender los gastos más indispensables.
¿Qué ha supuesto para usted poder contar con una ayuda de la FPSOMC en este momento de su vida?
Como comentaba anteriormente, la ayuda de la FPSOMC me ha permitido afrontar esta etapa sin unas estrecheces tales que asfixiaran mi economía personal cada fin de mes.
¿Cómo conoció la Fundación para la Protección Social de la OMC y las ayudas que ofrece a los médicos jubilados?
Yo no busqué a la Fundación. Fue la FPSOMC la que vino a mí. Es del todo cierto.
Al ver las dificultades que tenía incluso para hacer frente a algunos recibos, en el momento de hacer la declaración de la renta, mi asesor, nunca olvidaré este gesto, me informó de la existencia de estas ayudas, que yo desconocía.
Más allá de la ayuda económica, ¿qué significa para usted sentir que la profesión médica sigue estando a su lado después de la jubilación?
Sinceramente, por una parte siento vergüenza por no haber sabido “preparar” una jubilación mejor. No es que no lo intentara, no. Y tanto que lo intenté. Pero siempre se entrometía en medio de mi labor como autónomo la crisis económica, más o menos general o particular del momento, que me impedía llevar a cabo el ahorro necesario para más adelante al tener que atender los problemas más inmediatos.
Por otro lado, el hecho de que mis compañeros de profesión, a través de la Fundación, me tiendan la mano me hace sentir una enorme gratitud por este gesto. Hacia ellos y hacia la FPSOMC, por gestionar y hacer posible que recibamos estas ayudas.
“Les diría a mis compañeros: Ni se os ocurra por un momento daros de baja de la Fundación”
¿Qué les diría a los médicos que están próximos a jubilarse sobre la importancia de seguir vinculados a la Fundación?
Les diría:“¡Ni se os ocurra por un momento daros de baja de la Fundación! Si has sido generoso y caritativo durante toda tu vida profesional, no lo eches todo por la borda en el último momento, porque podrías estar negándote una ayuda a ti mismo o a algún otro colega que la necesite”.
Yo había pensado en más de una ocasión en darme de baja, por desconocimiento, claro, hace ya años, cuando me llegaban los recibos del antiguo Patronato de Huérfanos. Pero, por suerte, supe frenar a tiempo.
Os puedo asegurar por experiencia propia, queridos compañeros que os vais a jubilar dentro de poco, que sería una gran insensatez. La vida da grandes giros y, aunque no te lo parezca hoy, un día podrías necesitar la ayuda de la Fundación, para ti o para tu familia.
Para ejercer la solidaridad con tus propios compañeros hazte socio protector de la FPSOMC.



