El Colegio Oficial de Médicos de la Provincia de A Coruña celebró esta mañana su tradicional Encuentro Médico, en el que se entregó la Medalla de Oro y Brillantes —máxima distinción de la institución— al doctor Fernando Lamelo. Además, los facultativos más veteranos recibieron los títulos de Colegiados de Honor y, los jubilados en el último año, los de Colegiados Honoríficos. También se presentó a los integrantes de la Junta Directiva —tras la convocatoria electoral de las últimas semanas— y se proyectó un vídeo en homenaje al expresidente colegial Miguel Carrero.
El Encuentro, al que asistieron más de 400 médicos y sus familias, se inició con una misa en recuerdo de los colegiados fallecidos a las 11:00 horas en la Colegiata de Santa María del Campo, que presidió el arzobispo de Santiago de Compostela, Francisco José Prieto.
A continuación, a las 12:30 horas, el Paraninfo del Rectorado de la Universidad de A Coruña acogió el acto central. En él, el presidente del Colegio, Luciano Vidán, estuvo acompañado en la presidencia por el presidente de la Xunta de Galicia, Alfonso Rueda; el conselleiro de Sanidad de la Xunta de Galicia, Antonio Gómez Caamaño; el rector de la Universidad de A Coruña, Ricardo Cao; el concejal de Educación del Ayuntamiento de A Coruña, Juan Ignacio Borrego; la presidenta del Consello Galego de Colexios Médicos, Pilar Garzón, y el presidente de la Agrupación Mutual Aseguradora (A.M.A.), Luis Campos.
El doctor Vidán inició su intervención reclamando con firmeza “un estatuto propio para la profesión médica. La medicina conlleva una responsabilidad especial, una complejidad y una formación que justifican un marco específico de negociación”. La reivindicación de los facultativos “va más allá de lo puramente económico. Se trata de reducir guardias, optimizar la organización asistencial, disminuir la carga burocrática e incrementar la autonomía clínica para mejorar la asistencia y la seguridad de los pacientes”, aseguró. “No es razonable que la atención de personas que buscan ayuda debido a un problema de salud dependa de profesionales que encadenan guardias de veinticuatro horas y llegan a sumar jornadas impensables en cualquier otro ámbito. Atender sin tiempo, sin descanso y sin recursos no es compatible con una buena medicina”.
Sin embargo, “ante nuestras peticiones nos hemos encontrado con un Ministerio de Sanidad y una ministra que han roto progresivamentelos canales de diálogo. El deterioro institucional, profesional y asistencial ha desembocado en un conflicto que exige responsabilidad, voluntad real de acuerdo y una rectificación por parte del Gobierno. No tiene ningún sentido que se pretenda poner en marcha un Estatuto Marco que regula nuestro ejercicio sin escuchar a los médicos”.
Los facultativos “no recurrimos a la huelga a la ligera. Es un último recurso que ejercemos garantizando siempre la atención urgente y la seguridad de los pacientes. No utilizamos al enfermo como rehén. Al contrario, defendemos que deje de ser la víctima silenciosa de un sistema que ha normalizado la precariedad”. Luciano Vidán reclamó al Ministerio “que asuma responsabilidades, que impulse medidas para garantizar una asistencia sanitaria de calidad, segura, humana y sostenible y que retome la senda del diálogo y el respeto institucional”.
Otro de los ejes centrales del discurso del presidente colegial giró en torno a la incorporación de médicos extracomunitarios sin la formación especializada que se exige en España. “El problema crece año tras año, y las cifras dan vértigo. Solo en 2025 se aprobaron más de 30.000 homologaciones del grado en Medicina, una cifra que triplica la del año anterior y que multiplica por diez la de 2017”. De ellos, “unos 7.000 son españoles que han estudiado fuera de la Unión Europea, frente a los 6.800 egresados de las facultades de medicina de nuestro país”. Es decir, “el año pasado hubo más homologaciones de títulos para españoles formados en países extracomunitarios que graduados en nuestras universidades”. Además, en la última convocatoria MIR “se adjudicaron cerca de 9.300 plazas y se presentaron más de 15.000 aspirantes, lo que muestra el gravísimo desajuste que existe entre oferta y demanda”.
Bajo el pretexto de la falta de profesionales, “las Administraciones Públicas están empleando a médicos sin especialidad”, explicó. “Esto conlleva un grave riesgo para la seguridad y calidad asistencial, porque en España el sistema de homologación de la carrera de Medicina es puramente administrativo. Queremos un procedimiento que obligue a acreditar los conocimientos de ese profesional, como hacen en Alemania, Francia o Portugal. Tenemos que dejar de ser el país más laxo de Europa occidental en esta materia”. Además, “rechazamos que se pretenda homologar la especialidad de Medicina Familiar y Comunitaria —o cualquier otra— por vías ajenas al MIR. Ejercer en nuestro país exige formarse como médico interno residente, que es, además, nuestra gran garantía de calidad”.
A continuación, se procedió a la entrega de los títulos de Colegiados Honoríficos y de Honor y se proyectó un vídeo para homenajear a Miguel Carrero, presidente del Colegio desde 1986 hasta 2007, fallecido el pasado septiembre.
Acto seguido, se impuso la Medalla de Oro y Brillantes al doctor Fernando Lamelo, jefe del Servicio de Hospitalización a Domicilio y Cuidados Paliativos y responsable de la Unidad de Coordinación y Apoyo a Residencias del área sanitaria de A Coruña y Cee, “un orgullo para todos los implicados y un espejo en el que la Administración debiera mirarse para proporcionar un apoyo similar a todas las residencias de Galicia”, aseguró.
En su discurso, el doctor Lamelo reflexionó sobre lo que significa ser médico y señaló que, a pesar de los avances tecnológicos, “en medicina existe un aspecto esencial que nunca debe perderse: la dimensión humana de la labor sanitaria y el cuidado del paciente”. El ejercicio de la medicina “no puede limitarse únicamente a realizar un diagnóstico y un tratamiento”, porque es, “ante todo, cercanía, escucha y acompañamiento”. Tampoco debe entenderse “desde el individualismo profesional o el paternalismo. El cuidado sanitario siempre debiera ser un trabajo en equipo, integrado por profesionales, cuidadores, familiares y el propio paciente”.
Por otro lado, se refirió a la situación del sistema sanitario en España, “que atraviesa importantes y múltiples dificultades y que necesita cambios”. El reto en este ámbito implica la coexistencia de “la atención tecnológica y especializada con la atención a la cronicidad, que está desbordando la sanidad. Es preciso reorganizarse y disponer de los recursos necesarios para prestar una asistencia de calidad, con una visión y objetivos distintos a la medicina reactiva”. En su opinión, resulta “prioritario realizar modificaciones estructurales y funcionales, algo que solo será posible con la unión de todas las partes —ciudadanos, profesionales, gestores y políticos—. No podemos perder lo que tanto ha costado construir”.
Por último, puso en valor el trabajo desarrollado por el equipo multidisciplinar de Hospitalización a Domicilio, un servicio “que no solo implica llevar el hospital a las casas, sino humanizar la medicina en un lugar de privilegio terapéutico como es el domicilio del paciente”. E incidió, además, “en el enorme esfuerzo realizado por los profesionales de las residencias, especialmente durante la pandemia”, una crisis que “puso de manifiesto las debilidades del sistema sanitario en la atención a los mayores”.
El acto central del Encuentro Médico se cerró con la intervención del presidente de la Xunta y, a continuación, los asistentes se trasladaron al Hotel NH Collection A Coruña Finisterre, donde se puso el punto final a la jornada.



