La Fundación para la Formación de la Organización Médica Colegial (FFOMC) ha inaugurado la duodécima edición de su curso de Formación Docente para Tutores MIR, una iniciativa que cumple once años de trayectoria y que pone el foco en uno de los pilares de la formación sanitaria especializada: dotar a los tutores de las competencias docentes y del reconocimiento necesarios para acompañar adecuadamente a los futuros especialistas.
Desde su puesta en marcha, en noviembre de 2015, el programa acumula 8.550 inscripciones y 4.572 superaciones, y ha pasado de cerca de 600 inscritos en su primera edición a superar los 1.000 en las últimas convocatorias.
La jornada inaugural, celebrada el 4 de noviembre en la sede del Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos (CGCOM), reunió a responsables de la Administración, expertos y coordinadores del programa para analizar la evolución de la tutoría MIR, los retos pendientes y el reconocimiento de una labor que debe compatibilizarse, además, con la actividad asistencial.

En la apertura, Enrique Guilabert, tesorero de la OMC y de la FFOMC, destacó el compromiso mantenido por la Fundación con esta iniciativa desde su nacimiento y subrayó la relación directa entre la preparación de los tutores, la calidad de la formación especializada y la atención sanitaria. “Formar a los tutores es una manera de contribuir a la calidad de la formación especializada y, a través de ella, a la atención que reciben los pacientes”, dijo.
Reconocer la función del tutor
El reconocimiento de la labor de los tutores centró buena parte del debate. Miguel Ángel Máñez Ortiz, director general de Ordenación Profesional del Ministerio de Sanidad, abordó el Diploma de Acreditación de tutores y defendió que el reconocimiento de esta función debe ir más allá de los incentivos.
En este sentido, cuestionó que la dedicación horaria sea por sí sola una medida suficiente si no va acompañada de una reducción de la carga asistencial. Máñez incidió, además, en la importancia de la cultura de las organizaciones sanitarias para situar la formación especializada entre sus prioridades: “Si tu prioridad es formar especialistas de calidad, seguramente la cultura la vas a reforzar. Si no es una prioridad, sino una obligación que te marcan desde arriba, se convierte en algo burocrático”.
Asimismo, planteó la incorporación de indicadores de formación sanitaria especializada a los contratos programa de los centros, con el objetivo de reforzar el peso de la docencia dentro de las propias organizaciones.
Estas cuestiones se abordaron durante la mesa «La formación de tutores MIR: trayectoria, retos y perspectivas», en la que participaron los coordinadores académicos del curso, Jesús Morán Barrios y Francesc Feliu Villaró; Miguel Ángel Máñez Ortiz; el exdirector de la FFOMC José Ramón Repullo Labrador; y María Nolla Domenjó, anterior coordinadora del curso y miembro del patronato de la Fundación de Educación Médica, que intervino en línea.
Jesús Morán Barrios, presidente de honor de la Sociedad Española de Formación Sanitaria Especializada (SEFSE-AREDA) y exjefe de Estudios del Hospital Universitario de Cruces, reivindicó la estrecha relación entre la enseñanza y la asistencia sanitaria: “Calidad docente y calidad asistencial son inseparables”. A la hora de sintetizar los elementos que han marcado la evolución de la formación de tutores, apuntó tres conceptos: “el compromiso, la calidad y la confianza”.
Por su parte, Francesc Feliu Villaró, exrepresentante nacional de Médicos Tutores y Docentes del CGCOM y vicepresidente primero del Colegio de Médicos de Tarragona, calificó el curso como un “punto de inflexión” y una referencia metodológica en la formación de tutores. También reivindicó la exigencia del programa, de 97 horas lectivas, y el valor del esfuerzo necesario para completarlo.
María Nolla Domenjó recordó el desafío que supuso transformar una formación inicialmente dirigida a pequeños grupos presenciales en un curso masivo y completamente online. En su intervención puso el acento en las características que, a su juicio, debe reunir un buen tutor: una práctica centrada en el paciente y una práctica reflexiva.

José Ramón Repullo Labrador, profesor emérito de Planificación y Economía de la Salud de la Escuela Nacional de Sanidad (ISCIII) e impulsor de los seminarios en red durante su etapa al frente de la FFOMC, alertó, por su parte, del riesgo de fragmentación derivado de la hiperespecialización: “Tenemos que sacar a la gente de la burbuja tecnológa para meterla en una burbuja un poco más amplia”.
Desarrollar el criterio profesional
El papel del tutor más allá de la transmisión de conocimientos estuvo también presente en la intervención de Alejandro Andreu Lope, presidente de Fundación Mutual Médica, entidad que colabora con esta formación a través de su programa Impulsarme. “Ser tutor no consiste únicamente en transmitir conocimientos. Implica acompañar, orientar, dar ejemplo y ayudar a cada residente a desarrollar su propio criterio profesional”, afirmó.
La directora técnica de la FFOMC, M.ª Elena Fernández Martínez, destacó, por su parte, la importancia de mantener la interacción entre docentes y alumnos en una formación desarrollada íntegramente en línea. Los foros y los seminarios en red, que posteriormente quedan disponibles en el campus virtual, permiten trasladar los contenidos teóricos a la práctica cotidiana de los tutores y compartir experiencias entre participantes y profesorado.
Once años formando a tutores MIR
Organizado por la FFOMC con la colaboración de Fundación Mutual Médica y bajo la coordinación académica de Jesús Morán Barrios y Francesc Feliu Villaró, el curso profundiza en ámbitos como el aprendizaje profesional, el feedback, la práctica reflexiva, el profesionalismo, la planificación basada en competencias y la evaluación del residente.
La formación se desarrolla a través del campus virtual de la FFOMC y combina contenidos teóricos, casos prácticos, foros y seminarios en red. La duodécima edición cuenta con 14,6 créditos del Sistema Nacional de Salud.
La inscripción permanecerá abierta hasta el 20 de noviembre, con una capacidad prevista de alrededor de 1.000 participantes.



