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José Solana: “Medicina y Filosofía trabajan en torno al cuidado del ser humano”

José Solana Dueso, escritor e investigador de la Filosofía, es el autor de “Las chicas de la Academia’, obra ganadora del premio de novela Albert Jovell en su novena edición. Este galardón lo concede y convoca cada año la Fundación para la Protección Social de la Organización Médica Colegial (FPSOMC) y publica la editorial Almuzara.

En esta entrevista habla de “la cercanía entre la Filosofía y la Medicina” “muy estrecha en toda la historia occidental, y más para el que, como es mi caso, trabaja y habita en el mundo de la filosofía griega”. “Como se decía Asclepio es el médico del cuerpo, así Platón es el médico del alma. Medicina y filosofía trabajan en torno al cuidado del ser humano”, señala José Solana Dueso. Ganador del premio de novela Albert Jovell en su novena edición.

En primer lugar, enhorabuena por ser el ganador del IX Premio de Novela Albert Jovell de la FPSOMC. ¿Qué supone haber recibido este premio de la profesión médica?

Muchas gracias. El premio tiene para mí un significado muy especial. La cercanía entre la filosofía y la medicina es muy estrecha en toda la historia occidental, y más para el que, como es mi caso, trabaja y habita en el mundo de la filosofía griega. Las primeras obras de Hipócrates, títulos míticos como La medicina antigua, La ciencia médica, El Juramento o Los aforismos son textos totales, donde la ciencia, la pericia médica y la filosofía coexisten de un modo natural y espontáneo. No es extraño que médicos famosos antiguos, como Sexto Empírico o Galeno, sean autores de libros de medicina y de filosofía. Galeno incluso escribió un breve opúsculo titulado El mejor médico es también filósofo. En España asistimos asombrados al despliegue de los famosos médicos filósofos del Renacimiento, que, además de sus trabajos en medicina, son precursores de la filosofía moderna y, en muchos aspectos, pioneros, como ocurre con Gómez Pereira, Francisco Sánchez o Huarte de San Juan. La intensa cercanía entre la filosofía y la medicina es un elemento muy vivo y notable en Las chicas de la Academia.

¿En qué momento de su vida decidió ser escritor? ¿Qué le impulsó a ello?

Como investigador de la filosofía, me encontraba con frecuencia con datos, ideas, experiencias o fragmentos de vida de los filósofos y de sus entornos que no cabían en las publicaciones ensayísticas habituales. Eso me hizo reflexionar: ¿Por qué los estudios filosóficos se centran e incluso se reducen a las ideas y nociones abstractas de sus autores, mientras quedan al margen la biografía, las experiencias vitales, la dimensión de personas de carne y hueso? Esa reflexión me ha empujado a combinar el ensayo con la narrativa. La mayor parte de mis novelas van precedidas de estudios previos que proporcionan la tierra firme sobre la que puede volar la imaginación.     

¿En qué medida es la filosofía griega fuente de su inspiración literaria?

La novela está dedicada a Emilio Lledó, que fue el profesor de cuya mano entré en el mundo clásico. Y este mundo clásico es ante todo la contemplación de un nacimiento, de un comienzo. De manera que allí podemos vernos a nosotros mismos, las personas de hoy, podemos ver a nuestro propio mundo en su estado de nacimiento. Los poemas homéricos, los grandes trágicos, la democracia, la medicina hipocrática, los filósofos y físicos presocráticos: allí nacen los gérmenes de lo que somos hoy. De manera que el mundo clásico es el espejo de lo que somos, porque en buena medida somos lo que hemos sido. Esa contemplación del origen tiene la emoción de todo nacimiento, de lo primero. Es una gozada ver cómo esas criaturas que nacen en Grecia se despliegan y se desarrollan en nuestra cultura y cómo pervive bajo formas diversas en el tiempo. Asomarnos al mundo clásico griego tiene toda la fuerza del regreso a las fuentes.      

Inspirada en la Grecia del siglo IV a. C. su obra da voz a mujeres movidas por ideales comunes y sororidad. ¿Qué le motivó a evocar la vida de Lastenia de Mantinea y Axiotea?

En las listas de los alumnos de Platón existe esta pareja de mujeres, Axiotea y Lastenia, de las que apenas conocemos el nombre. Siempre he tenido esas dos “intrusas” en el foco y he sentido su soledad en medio de una largo número de alumnos varones, ellas además forzadas a disfrazarse de hombre. Ellas lograron llegar ahí, obligando incluso a crear el término discípula (en femenino) en un mundo donde solo había discípulos, lo que es mérito suficiente para ser tenidas en cuenta, pues fueron las primeras que plantaron la enseña femenina en un mundo prohibido a las mujeres. ¿Cuánto tuvieron que pelear para franquear los muros de la Academia? ¿Cuánta energía tuvieron que desplegar para lograr su propósito? ¿A qué precio lograron romper las barreras que les impedían el paso? Estas son las preguntas a las que se enfrenta el relato. 

¿De qué manera aparece representada la Medicina en su obra?

La medicina es una realidad que, como la salud y la enfermedad, está presente en la vida de toda persona. En aquella época existían ya en Atenas dispensarios públicos y privados. Nuestras protagonistas tuvieron necesidad de recurrir a la medicina. Y se encontraron para su sorpresa con una situación semejante a la que existía en las escuelas de filosofía: la medicina también estaba cerrada a las mujeres, cuya labor quedaba reducida a las tareas de la comadrona, pero no podían ejercer de médicas. Y allí es donde Axiotea y Lastenia se encuentran con mujeres que mantienen una lucha semejante a la suya, incluido el disfraz, lo que contribuirá a que se forje entre ellas una estrecha relación de amistad y ayuda mutua. Las dos mujeres médicas del relato, Hagnódica y Fanóstrata, también son personajes históricos de la misma época.    

¿Qué vínculo considera que existe entre los valores de la Medicina y los valores humanísticos de la Filosofía?

En el epitafio de Platón, que murió el año 347 a. C., es decir en el tiempo del relato de la novela, se decía que, así como Asclepio es el médico del cuerpo, así Platón es el médico del alma. Medicina y filosofía trabajan en torno al cuidado del ser humano. Por la misma razón un médico como Freud es tan leído en las facultades de medicina como de filosofía. La medicina y la filosofía son dos disciplinas que mantienen el foco en el ser humano integral más que ninguna otra y eso hace que los valores del humanismo estén en las dos más vivos.

En el caso de los lectores potenciales de este trabajo, ¿de qué manera les convencería para iniciar su lectura?

El pasado es el respaldo para nuestra vida y nuestro mundo presente. Nuestra fuerza depende de lo que ha quedado detrás de nosotros. Por eso lo que hoy llamamos el relato tiene tanta importancia.

Nuestras protagonistas, Axiotea y Lastenia, Hagnódica y Fanóstrata, se dejaron la piel para que las mujeres tuvieran las puertas abiertas a las facultades y escuelas, para hacer real la igualdad derechos entre hombres y mujeres. Por eso pido para ellas la oportunidad de volver a vivir en el pensamiento y la emoción de personas. Lectores y lectoras, de 2350 años más tarde, en la idea de que esas protagonistas sentían y sufrían de un modo semejante a como lo hacemos nosotros, porque hoy en nuestro planeta hay países donde las puertas de escuelas y facultades está cerradas a las niñas por el solo hecho de ser niñas. Y no solo países lejanos, también hay guetos en nuestros propios países avanzados, donde las  puertas de facultades y escuelas están cerradas  a niños y niños por el hecho de carecer de los medios y recursos necesarios. Hemos de pensar que una legión de hombres y mujeres del pasado nos respaldan en esta pretensión, nos animan y nos interpelan, para que el esfuerzo no decaiga y no nos dejemos encerrar en una jaula de aparente bienestar.

¿Cuáles son sus planes de futuro en el ámbito literario?

Seguir sacando del olvido episodios y personajes que con su ejemplo nos ayudan a continuar en el camino por la igualdad y la concordia en nuestras sociedades. Uno de esos personajes, que tampoco ha merecido mucha atención, es la filósofa Hiparquia. De la escuela cínica, que se rebeló contra el destino de toda mujer en aquella época de ser entregada en matrimonio a una varón elegido por la familia y a llevar una vida recluida en el gineceo. Liberada de ese triste destino, llevó una vida de filósofa, crio y educó un hijo, y escribió varios libros, poniendo en solfa el modelo de vida patriarcal.       

 ¿Conoce las líneas de trabajo que lleva a cabo la FPSOMC para ayudar a los médicos y sus familias en situaciones difíciles? ¿Cuál es su opinión sobre esta labor?

Sé que es una fundación que ayuda a los profesionales médicos en sus dificultades en la vida de hoy. Ojalá que todas las profesiones tuvieran esa misma sensibilidad. El premio Albert Jovell es asimismo prueba de la vinculación de la profesión médica con la creación literaria. Muy arraigada desde antiguo y con muchos y gloriosos exponentes en la literatura hispana.  

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