“El lenguaje claro, más que palabras, es un derecho”. Con esta afirmación, el secretario general de la Organización Médica Colegial (OMC), José María Rodríguez, abrió su intervención en la ponencia “Lenguaje claro en las organizaciones médicas”, celebrada en el marco del I Foro sobre el Lenguaje Claro en Medicina en la Real Academia Nacional de Medicina.
Rodríguez destacó que mejorar la forma en la que se comunica la información sanitaria es trabajar por un sistema de salud mejor, recordando que la comunicación médico‑paciente no consiste únicamente en trasladar un diagnóstico, sino en asegurar que el paciente comprende lo que se le explica, con empatía, claridad y precisión.
“El derecho a la salud es inseparable del derecho a comprender”, subrayó, insistiendo en que informar no es un acto burocrático, sino un acto íntimo que debe respetarse en cada parte del proceso. Como garante de la seguridad del paciente, la Organización Médica Colegial recordó que los médicos deben cumplir tres códigos —penal, civil y deontológico— y que la emisión del mensaje es una obligación profesional que debe adaptarse a las capacidades de cada persona. No es lo mismo dirigirse a alguien con habilidades críticas que a quien no las tiene, señaló.

Rodríguez alertó también del coste que tiene la incomprensión, especialmente en personas con bajo nivel de alfabetización. “Los errores médicos se deben a una falta de comunicación”, afirmó. Cuando el paciente no entiende la información, aumentan las quejas, las visitas a consulta y urgencias, y disminuye la adherencia a pruebas o tratamientos. Además, una comunicación clara favorece el empoderamiento del paciente, especialmente en enfermedades crónicas como la diabetes o la hipercolesterolemia, donde la autogestión es clave.
En relación con el impacto de la Inteligencia Artificial en la comunicación sanitaria, Rodríguez recordó que “la IA no tiene sentimientos y ningún algoritmo sustituirá la calidez de la mano de un buen médico”. Añadió que su preocupación no es el avance de la inteligencia artificial, sino “el retroceso de la inteligencia natural”.
La OMC reafirma así su compromiso con promover un lenguaje claro, humanizado y comprensible en la práctica clínica, como elemento esencial para garantizar la seguridad del paciente y fortalecer la relación médico‑paciente.



