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Dr. Torrús: “Estamos en un momento trascendente para poder revertir o mitigar los efectos del cambio climático en la salud”

Médicos y Pacientes habla con el Dr. Diego Torrús, vicepresidente segundo del Colegio Oficial de Médicos de Alicante, que forma parte del comité científico del IV Congreso de Cooperación Internacional. El experto en cooperación internacional nos explica en esta entrevista los motivos que llevan a la celebracion de este congreso, los principales  efectos del cambio climático que tiene sobre la salud, así como la relación existente entre este fenómeno y la profileración de enfermedades tropicales

¿Cómo afecta el cambio climático a la salud?

 
En la actualidad el cambio climático asociado a las actividades del hombre amenaza con romper el equilibrio ecológico del que depende la vida y la salud.  El cambio climático ya está afectando a la salud de muchas maneras, por ejemplo, provocando muertes y enfermedades por fenómenos meteorológicos extremos cada vez más frecuentes, como olas de calor, tormentas e inundaciones, la alteración de la seguridad alimentaria, el aumento de las zoonosis y las enfermedades transmitidas por los alimentos, el agua y los vectores, o los problemas de salud mental. 
 
¿Este cambio impacta por igual en la salud de la población en todas las regiones del planeta?
 
Estos riesgos para la salud asociados al cambio climático afectan de forma desproporcionada a las personas más vulnerables y desfavorecidas, como las mujeres, los niños, las minorías étnicas, las comunidades pobres, los migrantes o desplazados, las poblaciones de edad avanzada y las personas con problemas de salud subyacentes, sobre todo en los países con menor índice de desarrollo humano, la mayoría de ellos situados en África subsahariana.
 
¿Considera relevante la celebración de este congreso? ¿por qué? 
 
Por supuesto, es muy apropiado que el tema central de este congreso sea el cambio climático y la salud global ya que estamos en un momento trascendente para poder revertir o al menos mitigar los efectos del cambio climático en la salud de las personas, pero también en la salud animal y en la salud del medio ambiente. Es necesario un abordaje multidisciplinar para todo esto con el enfoque “One Health” (“Una Única Salud”) en el que interaccionen médicos clínicos, epidemiólogos, parasitólogos, veterinarios, biólogos, farmacéuticos e incluso profesionales de las Ciencias Sociales. Y esto es lo que se pretende hacer en este congreso.
 
¿Qué tiene que ver la cooperación internacional con el abordaje del cambio climático? 
 
El cambio climático constituye también un problema de desarrollo, en la medida en que los efectos adversos del mismo se hacen sentir de manera especial en los países más pobres con economías basadas sobre todo en el sector primario. Con carácter general son los países en desarrollo quienes cuentan con una población más vulnerable y menor capacidad de adaptación y, en consecuencia, quienes sufrirán en mayor medida las consecuencias del cambio climático a pesar de haber contribuido mucho menos a la aparición del problema. Por lo tanto, la cooperación internacional es y va ser un elemento fundamental para mitigar los efectos del cambio climático en estas poblaciones y creo que este aspecto (cambio climático) se debe incorporar como un elemento transversal en todos los programas y proyectos de cooperación internacional. Así como los efectos que sobre el medio ambiente puedan tener nuestras intervenciones.
 
Como especialista en enfermedades parasitarias tropicales, ¿cómo se pueden abordar mejor estos problemas en el contexto del cambio climático?
 
El cambio climático y sobre todo el aumento en la frecuencia de los eventos climáticos extremos (inundaciones, sequías, fuegos, etc.) conllevan un  incremento de la incidencia de las enfermedades de origen alimentario y transmitidas por el agua, particularmente en las áreas donde los sistemas de saneamiento son precarios, cambio en la distribución y extensión geográfica de las enfermedades infecciosas, sobre todo de las transmitidas por vectores y también el desplazamiento masivo de poblaciones debido al deterioro medio ambiental y la pérdida de tierras de cultivo. Todo ello debemos tenerlo en cuenta a la hora de formular y ejecutar los programas de control de estas enfermedades, en la vigilancia epidemiológica y en los proyectos de cooperación internacional. Y todo esto no solamente en los países endémicos de estas enfermedades sino también a nivel de España por su situación geográfica y su alta vulnerabilidad al cambio climático (especialmente en las regiones mediterráneas). Ya estamos viendo casos autóctonos de enfermedades, como el dengue o la fiebre de Crimea Congo, y por lo tanto creo que debemos incorporar la búsqueda activa de estas enfermedades (como por ejemplo mediante encuestas serológicas poblacionales o mediante la investigación de estas enfermedades en síndromes febriles de causa no aclarada), aunque no haya antecedentes de viajes a países endémicos. 
 
– ¿Cuál es su opinión sobre el papel de la cooperación internacional en la lucha contra las enfermedades tropicales desatendidas?
 
Las enfermedades tropicales desatendidas son un conjunto de enfermedades infecciosas, que afectan principalmente a las poblaciones más pobres y con un limitado acceso a los servicios de salud; especialmente aquellos que viven en áreas rurales remotas y en barrios marginales. La prevención y el control de estas enfermedades requieren un abordaje integrado y multidisciplinar e intervenciones costo efectivas para reducir el impacto negativo sobre la salud y el bienestar social y económico en los países con menor índice de desarrollo humano, principalmente los países de África subsahariana. 
 
Muchas de las intervenciones para la lucha contra estas enfermedades (por ejemplo el tratamiento quimioterápico de masas para las geohelmintiasis o la esquistosomiasis, o la búsqueda activa, diagnóstico y tratamiento precoz en el caso de la lepra o la leishmaniasis visceral) son fáciles y relativamente simples desde el punto de vista conceptual pero complejas y muchas veces costosas desde el punto de vista logístico por lo que la cooperación internacional se hace imprescindible en un contexto donde los sistemas sanitarios son muy precarios. Ejemplos de iniciativas en este sentido son por ejemplo DNDi (Drug for Neglected Diseases Initiative) o el Fondo Mundial de Lucha contra la malaria, la tuberculosis y el VIH, en el que la colaboración entre instituciones públicas, privadas y ONGs (como por ejemplo Médicos Sin Fronteras) es fundamental.  
 
Además, un elemento prioritario que deben tener todos los programas y proyectos de cooperación internacional es la formación del personal sanitario local. 
 
¿Qué medidas se están implementando para prevenir y controlar la propagación de enfermedades tropicales en áreas afectadas por el cambio climático?
 
En este sentido creo que es fundamental crear redes internacionales de vigilancia epidemiológica, así como la búsqueda activa de estas enfermedades en el terreno (diagnóstico y tratamiento precoz) mediante el fortalecimiento de los sistemas sanitarios, especialmente de la atención primaria de salud. Y por supuesto intensificar intervenciones transversales como es la lucha antivectorial. Pero no debemos olvidarnos de actuar sobre los determinantes sociales (agua y alimentos seguros, viviendas dignas, pobreza, etc.) aunque su efecto se notará a más largo plazo.
 
¿Cuál es la mejor manera de involucrar a las comunidades locales en la prevención y el control de enfermedades tropicales en zonas afectadas por el cambio climático?
 
Cualquier programa o proyecto de cooperación internacional debe ser de carácter participativo, de tal manera que vincule a los beneficiarios en su formulación y ejecución para que finalmente se apropien de las acciones y puedan transferirse a las instituciones locales después de finalizada la fase de cooperación.  Para ello es fundamental ganarse la confianza de los líderes locales y trabajar en educación sanitaria y promoción de la salud con la población beneficiaria. La cooperación debe ser un acompañamiento a entidades sociales locales, con una transferencia de conocimientos y capacidades a la población beneficiaria, que debe estar involucrada en todo el ciclo del proyecto, y ser escuchada porque es la que tiene los conocimientos sobre el territorio y sus necesidades. También es importante acompañar los proyectos de salud de acciones de mejora económica. 
 
 
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