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Dr. Sánchez Martos: «La humanización, clave para la sostenibilidad del Sistema Sanitario. ¿Somos todos corresponsables?»

«Un Sí rotundo a la Tecnificación, pero siempre que tengamos presente la necesidad imperante de favorecer y fomentar la Humanización en todos los sentidos y en todos los casos», tal como defiende el Dr. Sánchez Martos en este artículo  La esperanza de vida puede prolongarse hasta los 90, pero siempre con calidad y con un Sistema Sanitario, que supere esa asignatura pendiente, «la de humanizar»

Madrid, 18 de junio 2014 (medicosypacientes.com)

«La Humanización, clave para la Sostenibilidad del Sistema Sanitario. ¿Somos todos corresponsables?»

Dr. Jesús Sánchez Martos
Catedrático de Educación para la Salud. Universidad Complutense de Madrid

«Equivocarse es humano, ocultar los errores una estupidez, no aprender de ellos imperdonable».
Sir Liam Donaldson (Alianza Mundial para la Seguridad del Paciente)

Como no puede ser de otro modo, todos hemos de felicitarnos por los grandes avances de la ciencia en general y de la medicina en particular, de las nuevas tecnologías que son las que en definitiva han hecho posible que el Siglo XX pase a la historia como «El siglo de la cantidad de vida». La investigación en biomedicina, los nuevos métodos diagnósticos, las nuevas tecnologías de la comunicación, los avances en la medicina personalizada, han conseguido que nuestra esperanza de vida al nacer supere los 80 años. En definitiva, un SÍ rotundo a la Tecnificación, pero siempre que tengamos presente la necesidad imperante de favorecer y fomentar la Humanización en todos los sentidos y en todos los casos. En otras palabra, todos felices de poder vivir hasta los 80 ó los 90 años, pero siempre con Calidad de Vida y con un Sistema Sanitario, que puede llegar a ser sostenible por muchos caminos, pero también desde la propia Humanización y sin que ello deba suponer un gasto adicional a nuestros pobres presupuestos.

Este, el de la Sostenibilidad de nuestro Sistema Sanitario Público, es el pilar fundamental del Congreso de Redes Integradas de Servicios de Salud que se celebra desde mañana jueves 19 al sábado 21 de Junio en Tudela y Ablitas, y en la que el Presidente del Comité Científico y del Comité Organizador, José Soto Bonel, Gerente del Hospital Universitario Clínico de San Carlos me ha invitado para que pueda defender que «la humanización es una de las claves para la esta sostenibilidad». Desde aquí mi sincero agradecimiento por ofrecerme esta importante oportunidad.

Hoy, los continuos avances en tecnología nos obligan a hablar con contestadores automáticos totalmente despersonalizados, con un GPS que realmente se enfada si no le hacemos caso o con el surtidor de gasolina, amén de que todos tendremos que aprender a manejar los nuevos terminales telefónicos, para poder ponernos en contacto con nuestro médico. Pero…¿no estaremos olvidando la importancia de la humanización en este nuevo Siglo de las Comunicaciones?

Humanizar es saber escuchar, tratar de entender, intentar hacerse entender, fomentar la empatía con nuestro interlocutor, en definitiva, humanizar es comunicar pero de forma personalizada en cada caso. Y esta es la gran «asignatura pendiente» de nuestro Sistema Sanitario; del resto de sistemas también, pero en este caso me refiero a nuestro Sistema Sanitario, que está pasando por momentos difíciles presupuestarios y sinceramente creo que la humanización puede ayudar, y en mucho, a conseguir su Sostenibilidad. Los profesionales sanitarios terminamos nuestros estudios en la Universidad sin ningún tipo de formación en habilidades de comunicación, cuando el 90% o más de nuestro trabajo diario se debe apoyar necesariamente en ella. Seguimos mirando al ordenador como si nos costara trabajo mirar a los ojos de los pacientes y sus familiares, dando información de pié en un pasillo o mientras paseamos, continuamos sentados cuando entran o salen los pacientes de las consultas, seguimos atrincherados en nuestra mesa de despacho, nuestro «bunker de la comunicación» y nuestro reloj y el móvil, pueden resultar el verdadero «móvil» del fracaso del proceso de la comunicación eficaz, la que ha de estar basada en la percepción, el código y el feed-back.

Humanizar es saber saludar con una sonrisa cuando entramos en un Hospital o un Centro de Salud a pesar de las vicisitudes de la enfermedad. Algo que cada vez hacen mejor los «Informadores» de los Hospitales de la Comunidad de Madrid, gracias al entrenamiento que están recibiendo en habilidades de la comunicación eficaz y humana.

Humanizar es también notar una sonrisa, una respuesta agradable al otro lado del teléfono o a través de un correo electrónico, un SMS o un Wasap. Sí, también así y gracias a las nuevas tecnologías.

Humanizar también es aceptar que «consentimiento informado» consta de dos vocablos muy bien diferenciados: «yo consiento, si tu me informas adecuadamente, con una comunicación cercana, con un código entendible y no a través de un papel que he de leer en mi casa y traer debidamente firmado».

Humanizar consiste en no penalizar, a los familiares y amigos que tratan de visitar al paciente, con un horario restringido, cuando además no es necesario y la evidencia así lo demuestra. Los pacientes están «ingresados», pero no «encarcelados», por lo que nunca entenderé que todavía existan hospitales con un «régimen especial de visitas» y que algunos incluso continúen con los «fríos tornos» para poder pasar a visitar al paciente.

Humanizar es permitir, no prohibir por prohibir, que un familiar pueda acompañar al paciente cuando llega al Servicio de Urgencias, además de porque no molesta, porque resultará positivo para el paciente y también para los profesionales sanitarios. Y el Servicio Madrileño de Salud, a través de su Viceconsejería de Asistencia Sanitaria así lo entendió aprobando la resolución 30/2013 que permite el acompañamiento de los familiares, algo que a pesar de estar escrito y aprobado, no está siendo cumplido en una gran numero de ocasiones.

Humanizar es también pensar en la decoración de interiores. Ya se hizo desde hace tiempo con los Servicios de Pediatría y los Cuidados Intensivos y uno de los primeros Hospitales en hacerlo fue el del Niño Jesús, que recientemente ha sido galardonado como ejemplo de humanización. También otros hospitales siguieron el mismo ejemplo, pero siempre pensando en la pediatría. Por algo se debía empezar, pero han pasado muchos años y todavía echamos de menos la decoración de las salas de espera, de las habitaciones, de los pasillos de los hospitales…¿Cuánto dinero cuesta decorar estos espacios con paisajes, flores, imágenes cotidianas, con fotografías, etc.? Y no me refiero a pinturas firmadas por el autor. No siempre lo más caro es lo más eficaz. Pero deberíamos recordar que con frecuencia «los pequeños detalles», son los que nos pueden ayudar a hacer más agradable y sostenible nuestra presencia «obligada» como pacientes en el Sistema de Salud.

Ya se que con estos pensamientos, tendré detractores defendiendo que si conseguimos una estancia más agradable, puede ser que los pacientes no quieran recibir el alta, pero…¿hay algún estudio científico que demuestre tamaña afirmación?.

Humanizar también consiste en «no echar por sistema» de la habitación al familiar que acompaña al paciente durante su ingreso, porque el médico o el profesional de enfermería van a realizar un determinado procedimiento. La experiencia del día a día nos demuestra que lejos de resultar una molestia, pueden ser el mejor aliado del paciente y del profesional sanitario. No deja de ser curioso que en el turno de noche el acompañante nunca resulte una molestia.

Humanizar es llamar a la puerta de la habitación, saludar adecuadamente, dirigirnos al paciente por «su nombre», utilizando el tacto «con tacto»; en definitiva, pensar en la importancia que cobra el «trato», además del tratamiento eficaz que estamos ofreciendo en cada momento al paciente.

Humanizar en definitiva, consiste en pensar en la forma en que nos gustaría ser «tratados» si fuéramos nosotros los pacientes. Pero para conseguirlo, no estaría de más recordar las palabras de Sir Liam Donaldson, Director de la Alianza Mundial para la Seguridad del Paciente: «equivocarse es humano, ocultar los errores una estupidez, no aprender de ellos es imperdonable». En este sentido, todos deberemos aprender de nuestros errores, porque no hay duda de que todos, políticos, gestores, profesionales, pacientes y ciudadanos somos corresponsables de la futura y deseada sostenibilidad de nuestro sistema Sanitario Público.

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