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Dr. Infante: «Yo no hubiera repatriado a los religiosos para morir. Era jugar a la ruleta rusa»

«Yo no hubiera repatriado a los religiosos para morir. Era jugar a la ruleta rusa y pasó lo que pasó». Así de contundente se mostró el Dr. Alberto Infante, especialista en medicina internacional y experto en el desarrollo y la naturaleza del Ébola, en la presentación de su libro «Ébola, ¿principio y final?

Madrid, 14 de noviembre 2014 (medicosypacientes.com/T.A)

«Yo no hubiera repatriado a los religiosos para morir. Era jugar a la ruleta rusa y pasó lo que pasó». Así de contundente se mostró el Dr. Alberto Infante, especialista en medicina internacional y experto en el desarrollo y la naturaleza del Ébola, en la presentación de su libro «Ébola, ¿principio y final?.

Dudas sobre el virus del Ébola, los fallos cometidos por parte de los organismos internacionales para abordar el brote en África Occidental y los errores de las administraciones generales y autonómicas para la gestión de la enfermedad en España, son algunas cuestiones que el Dr. Alberto Infante plantea en este libro titulado, presentado el miércoles pasado en la sede de la OMC

La obra fue presentada por los doctores Juan José Rodríguez Sendín, presidente de la OMC; Juan Martínez Hernández, especialista en Medicina Preventiva del Hospital La Paz; el propio autor, Dr. Alberto Infante, especialista en medicina internacional, profesor de la Escuela Nacional de Sanidad del Instituto de Salud Carlos III, y el Pablo Mendez.

Al acto asistieron numerosos médicos, compañeros del autor, expertos en sanidad y salud pública, así como el diputado José Martínez Olmos, portavoz socialista de sanidad en el Congreso de los diputados, quien recientemente ha publicado un libro sobre otra crisis sanitaria: la Gripe A.

En la presentación del autor y del libro, el Dr. Juan Martínez destacó la oportunidad de esta obra, de gran calidad divulgativa y literaria, que servirá ?dijo- como una especie de «acta notarial» a los historiadores del futuro para saber qué paso. En su opinión, el libro redunda en «lo que había que hacer y no hemos hecho que es una intervención coordinada».

Tras poner de manifiesto que el Ébola es una enfermedad detectada desde 1976, que no es transmisible ni por vía aérea, ni por vectores, ni por el agua, sino por contacto directo y más en el entorno sanitario, se cuestionó que «algo hemos hecho mal» cuando hay personas que siguen teniendo miedo injustificado al contagio y puso como ejemplo de ello al profesor de su hija que le preguntó si Teresa Romero, la sanitaria contagiada, estaba curada del todo, cuando «todos sabemos que los pacientes o se curan o mueren».

Alertó que el problema no ha desaparecido en su origen, en Africa y de que en el inmediato futuro podemos sufrir esta y otras epidemias, aunque «no sepamos ni cuándo ni cómo», ante lo que cual, según defendió, tenemos que estar preparados para evitar improvisaciones como las que ha habido en el caso del Ébola.

El presidente de la OMC, Dr. Rodriguez Sendin, tras referirse al subtítulo del libro «¿principio y final?, expresó su convicción de «la crisis del Ébola no ha terminado» y su temor de que «no hemos aprendido» de lo vivido con esta enfermedad infecto-contagiosa para la que no hay tratamiento efectivo y que ha provocado «tanto miedo».

Cuestionó la «poca solidaridad» para actuar en el origen, aunque hubiese sido por «egoísmo inteligente» y expresó su convencimiento de que hay que pedir responsabilidades a «quienes decidieron desmotar los dispositivos de Salud Pública necesarios» y que, en su opinión, se van a tener que reponer.

El presidente de la OMC resaltó el «comportamiento ejemplar» de los profesionales médicos ante esta crisis que, «lejos de la vía del escándalo», han sabido «transmitir confianza y no han cometido errores».

Finalmente, el Dr. Alberto Infante, tras explicar que lo que ha pretendido con el libro es contar lo que ha sucedido, los fallos y errores cometidos y aportar lo que él considera que se podía y se puede hacer, expresó su convencimiento de que se actuó por ignorancia y luego con hipocresía, porque «ha sido un problema en la medida que ha afectado a occidente».

Recordó que en la Asamblea Mundial de la Salud que se celebró en mayo, ni siquiera se abordó el problema del Ébola cuando la crisis había estallado en abril e, incluso, actualmente, y a pesar de lo sucedido, aún no se han desembolsado el 60% de los fondos comprometidos internacionalmente (1.000 millones de ?) y hay menos del 40% de los centros de atención y tratamientos de los programados.

Calificó de «grave problema» la falta de personal sanitario e incluso de enterradores en los países afectados, aunque dijo que, afortunadamente, se empiezan a organizar centros para los sanitarios en estos países que pueden evitar los «agravios comparativos» y «mensajes demoledores» para los profesionales nacionales frente a los profesionales que son repatriados, aunque dijo que «los centros programados por la OMS están aún sobre el papel».

En este punto, aseguró que él «no hubiera repatriado a los religiosos para morir» y, más teniendo en cuenta que «no estábamos en las mejores condiciones para atenderles». «Era jugar a la ruleta rusa ?afirmó- y paso lo que paso». «Daba la sensación ?añadió- que no había nadie inteligente al mando y eso generó desinformación y actuaciones erróneas». Considera que tiene que habar opción a la repatriación si alguien lo pide, pero no que se haga de manera sistemática.

Para el Dr. Infante, cuando se trata de salud pública, «hay que valorar, además de si estamos preparados, el riesgo para terceros y la alarma social», algo que, en su opinión no se hizo. Y se reiteró en su defensa de que lo que hay que hacer es montar hospitales para el Ébola en Africa.

Considera que habrá más epidemias y que para afrontarlas se necesitan servicios públicos de salud solventes, por lo que cuestionó lo que calificó como «desfinanciación, desorganización y precarización» de los sistemas públicos de salud. «Estan jugando con fuego», afirmó

El Dr. Alberto Infante, especialista en medicina internacional y experto en el desarrollo y la naturaleza del Ébola, es profesor de la Escuela Nacional de Sanidad del Instituto de Salud Carlos III y ha trabajado como Director General en el Ministerio de Sanidad y como funcionario en la Organización Mundial de Salud (OMS). El autor trata de presentar en libro «Ébola. ¿principio y final?», de 140 páginas, de manera rigurosa y comprensible, los principales asuntos relacionados con el actual brote de Ébola en África occidental así como su impacto en algunos países desarrollados, entre ellos España.

Para ello, responde de forma sencilla y desde una perspectiva humanista y solidaria del quehacer cotidiano de los profesionales de la salud, a cuestiones como qué es el Ébola, dónde se originó, qué enfermedades causa, si hay tratamientos específicos o se espera que los haya en un plazo razonables o por qué ha tenido tanto impacto mediático en los medios de comunicación.

En el libro, el Dr. Infante llama a la calma, apelando que no hay razones para el pánico en los países desarrollados, ya que el brote afecta a un reducido grupo de países africanos, en particular a Guinea Conakry, Liberia y Sierra Leona. Sin embargo, asegura que hay que mantenerse activos y ocupados para luchar por acabar con el brote en los tres países con una estrategia global, ya que según explica «si se hubiera hecho así desde el principio se hubieran salvado muchas vidas».

Por este motivo, denuncia los errores cometidos por organismos internacionales, «negando» la magnitud de la crisis que se estaba originando en África occidental y retrasando la ayuda necesaria, así como los fallos que las administraciones generales y autonómicas han cometido en la gestión de la enfermedad en España.

En esta gestión, el Dr. Infante considera un factor importante el manejo de la «epidemia mediática» por parte de quienes asumen la responsabilidad de gobernar la salud pública de los países, ya que de las consecuencias que de ello se derivan, el cúmulo de informaciones contrastadas o no por medios «ansiosos por llenar horas de audiencias que reproducen información las 24 horas del día o bien en las redes sociales», hace que la gente se «contamine de la epidemia mediática». Y señala que «en salud pública, la percepción de la gente es muy importante».

Por todo ello, este autor concluye que reconocer errores es la única forma de no volver a cometerlos, y que de estos fallos y de la forma de gestionar esta crisis se puede aprender lo necesario como para afrontar mejor una situación como ésta.

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