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Dr. Antonio Ares Camerino: “Placebos”

El Dr. Antonio Ares Camerino, vicesecretario del Colegio de Médicos de la Provincia de Cádiz, habla, en este artículo de opinión publicado en Médicos y Pacientes, sobre los placebos y las pseudoterapias.

“Sólo se conocían de vista. Hacía unos meses que coincidían en el hospital. Amén de los buenos días protocolarios, nunca había cruzado más de dos frases. ¿O tal vez alguna referencia al calor o al frio meteorológico, al viento o a la lluvia? Todas las veces habían coincidió en la sala de espera de la consulta número 32. Aquel día, la simpática enfermera de siempre les dijo que esperaran hasta el final de la consulta. Tanto misterio les sorprendió. Al final sólo quedaban cuatro pacientes. La Dra. Gil fue llamando uno a uno a los pacientes que habían sido seleccionados. Les iba a ofrecer participar en un ensayo clínico de investigación puntera para sus dolencias. Todos ellos cumplían los requisitos. A doble ciego, randomizado y de manera aleatoria, debían cumplir un estricto protocolo, del que se esperaban resultados esperanzadores para su enfermedad. Tenían que tomar aquel fármaco desconocido cada 8 horas, era una simple cápsula, de color blanco, sin nombre ni identificación alguna. Solo una clave de dígitos y letras lo identificaba. Debían anotar todo lo que les sucedía, fuera bueno o malo, importante o intrascendente. Mejoría de sus malestar o síntomas nuevos, efectos indeseables o empeoramiento de la enfermedad. Nada debía quedar fuera de ese cuaderno de bitácora de sus molestias. Ellos no sabían si tomaban el nuevo fármaco o sólo un simple placebo. Una de las personas que participaba en el estudio tuvo todos los efectos secundarios habidos y por haber, otra mejoró, de la tal manera de sus síntomas, que estuvo a punto de catalogarlo como un milagro divino. Para el resto el ensayo clínico de aquella nueva molécula pasó desapercibido”.

El efecto Placebo es el conjunto de efectos sobre la salud que produce la administración de un fármaco, técnica o actuación, que puede ser en forma de una pastilla, una terapia, la automedicación o una simple afirmación, sin ningún motivo científico, como puede ser la fe o la esperanza, que reflejan un cambio positivo en la persona que lo está llevando a cabo, y que no se debe a efecto específico de mejoría de un acto médico en sí. Las técnicas que, careciendo por sí misma de acción terapéutica, producen algún efecto favorable al paciente, si este la recibe conociendo que esa sustancia o actuación pueden producir tal acción (Real Academia Española).

Hubo un tiempo, cuando lo habitual era recurrir a brebajes, pócimas, bebedizos y tónicos sanadores elaborados con hierbas, plantas, restos de animales y materiales extraños, que la auténtica magia consistía en tomar una pastilla o recurrir a un inyectable de antibióticos para salvar la vida. Ahora parece ser que las tornas se han vuelto del revés. Vuelven a triunfar los chamanes, druidas y curanderas que ofrecen su magia a pacientes de buena fe que reniegan de los avances científicos. Ahora lo mágico no consiste en recurrir a medicamentos testados, ensayados hasta la saciedad y totalmente seguros, lo sorprendente no está en que te prescriban tratamientos de última generación, personalizados y basados en la evidencia científica tras investigaciones punteras, lo grandioso vuelve a ser la magia de lo extraño. Aquello que supera la comprensión humana, que reniega de la inteligencia artificial y que eleva al terreno de la fe los resultados. Y del paradigma de la prevención secundaria, las vacunas, el logro más importante de la humanidad, en cuanto a la salud se refiere, y que han salvado millones de vidas, llegan a ser cuestionadas en pro de falsas noticias, divulgadas por necios cuyo fundamento se sustenta en la mentira.

Ante la proliferación de pseudoterapias que prometen beneficios de credulidad más que dudosa, el Ministerio de Sanidad ha publicado informe sobre pseudo terapia, dentro del Plan para la Protección de la Salud frente a las pseudoterapias (ConPrueba). Se ha elaborado una lista sobre terapias muy usadas que carecen de evidencia alguna. La vacuoterapia, el taichi, la luminoterapia, la respiración consciente, el chi-kung/qigon, la zerobalancing, la aromaterapia y la relajación por inducción de sensaciones corporales, se convierten así en técnicas, que si bien pueden mejorar el estado anímico y tener un efecto placebo, están muy lejos de tener las mínimas garantías de evidencia de un cierto valor terapéutico.

Siempre que se elabora una lista se corre el riesgo de pertenencia, tanto por inclusión como por exclusión. Realizar una lista de terapias sin valor terapéutico demostrado con lleva el peligro de dejar fuera alguna que otra, y el de incluir a otras que cuando menos merecen la categoría de mejorar en lo físico y en lo anímico.

Existen decenas de pseudoterapias, muchas de ellas absurdas, que se comercializan y promocionan en medios de comunicación y en redes sociales. Personajes del famoseo, del papel cuché, de la farándula y de la prensa rosa se convierten en la cara visible de la promoción de técnicas que sólo tienen como objetivo saquear las arcas de las personas de buena fe que confían en los milagros prometidos.

En Real Decreto de 1996 recogía “la prohibición de cualquier tipo de publicidad o promoción, directa o indirecta, masiva o individualizada, de productos, materiales, sustancias, energías o métodos con pretendida finalidad sanitaria. Su simple aplicación solventaría el 99% de los problemas de publicidad engañosa con respecto a las pseudoterapias, según recoge la Asociación para Proteger al Enfermo de Terapias Pseudocientíficas. La Organización Médica Colegial, a través del Observatorio contra las Pseudociencias, Pseudoterapias, Intrusismo y Sectas Sanitarias, su responsable la doctora Rosa Arroyo denuncia que aquellos llamados “influencers” no puedan hacer promoción de productos sanitarios o de terapias alternativas.

Catalogar como estafa un fraude en la aplicación de estas pseudoterapias queda bastante desprotegido en nuestro derecho penal. En todo caso el verdadero daño para la salud de las personas incautas que recurren a estas terapias sin fundamento ni base científica alguna no está en su hecho en sí, sino en que en muchos casos son llevados, de manera torticera, al abandono de los tratamientos con base científica más que demostrada.

BIBLIOGRAFÍA

https://www.cgcom.es/observatorios/oppiss/noticias

https://elpais.com/sociedad/2024-04-07/por-que-se-pueden-vender-y-promocionar-pseudoterapias-que-no-sirven-para-nada-con-total-impunidad.html Pablo Linde

https://elpais.com/sociedad/2024-04-11/sanidad-evalua-ocho-nuevas-pseudoterapias-del-bienestar-del-taichi-al-riesgo-de-las-ventosas.html Pablo Linde

Real Decreto 1907/1996, de 2 de agosto, sobre publicidad y promoción comercial de productos, actividades o servicios con pretendida finalidad sanitaria. Referencia BOE-A- 1996-18085

* Las tribunas y artículos publicados en medicosypacientes.com no representan posturas o posicionamientos oficiales del CGCOM

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