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Detener la transmisión de la tuberculosis, principal objetivo del nuevo Plan Nacional de Prevención y Control de la enfermedad

Detener la transmisión de la tuberculosis es uno de los principales objetivos del nuevo Plan Nacional de Prevención y Control de la Tuberculosis del Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social presentado ayer en primicia en el marco de la 8ª Jornada de Actualización en Tuberculosis que tuvo lugar en la sede del Consejo General de Colegios de Médicos (CGCOM)

El Plan, presentado por la jefa de Área de Prevención y Coordinación del Plan Nacional sobre el Sida, de la Dirección General de Salud Pública del Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social, Dra. María Vázquez Torres, fue aprobado la pasada semana por la Comisión Nacional de Salud Pública, órgano adscrito al Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (CISNS) y tiene su origen en un anterior Plan establecido en 2007, siendo ministro de Sanidad Bernat Soria.

 
Como remarcó la representante ministerial, “el Plan ha sido muy demandado tanto por profesionales como por Administraciones con el fin de avanzar en la eliminación de la enfermedad en España”, a la vez que confirmó la tasa descendente de casos que se viene observando desde 2005 en nuestro país. De tal forma que en 2017 la tasa de incidencia notificada de casos es de 9.43 x 100.000 habitantes, lo que nos sitúa, por primera vez, como país de baja incidencia de tuberculosis (10 casos x 100.000 habitantes). Las incidencias más notables se sitúan en las comunidades del norte con 20 casos por cada 100.000 habitantes. Por sexos, la media de edad es de 36 años en mujeres y 43 años en hombres con una ratio hombre/ mujer de 1,7.
 
Vázquez centró las líneas estratégicas del Plan en el diagnóstico precoz; la vigilancia epidemiológica; la prevención y tratamientos; y el estudio de contactos. Para ello, el documento parte de tres objetivos específicos. Uno de ellos es consolidar la tasa de baja incidencia de la TB, manteniendo un descenso de un 4% anual. Ello incluye reducir la demora diagnóstica; identificar la patología en grupos determinados; mejorar estudio de contactos; e implementar el diagnóstico microbiológico así como la identificación de resistencias.
 
Mejorar la tasa de éxito con respecto a los tratamientos en un 95% para casos sensibles a todos los fármacos y un 75% para casos con resistencias; además de ampliar el conocimiento e información de casos y brotes, incrementando la vigilancia epidemiológica y compatibilizando los soportes informáticos, entre otras medidas, son otros de los objetivos.
 
Principales aportaciones del Plan
 
En cuanto a las principales novedades de la nueva estrategia para la TB, la representante ministerial destacó la detención de la transmisión de la enfermedad. “Se trata de un plan alineado con los principales organismos mundiales y europeos de Salud con el fin de poder responde, informar y comunicar resultados en un marco internacional y multilateral”, apuntó.
 
Asimismo, destacó la incorporación de la coordinación intersectorial, que engloba el trabajo conjunto con el Departamento de Servicios Sociales y con la Secretaría de Estado de integración de migrantes, dependiente del Ministerio del Interior.
 
La vigilancia de la infección tuberculosa latente que no se contemplaba en el Plan anterior de 2007, aunque en la práctica se viene realizando tanto en Sanidad penitenciaria como en la red asistencial nacional, es otra de las nuevas iniciativas que se han incorporado a las que se suma la tipificación molecular de las resistencias.
 
Otra de las aportaciones está relacionada con el protocolo de manejo de casos, como instrumento de ayuda para las CC.AA. para la valoración de adherencias y condiciones individuales de cada caso, junto con escenarios y procesos de comunicación que tienen que ver con la coordinación entre CC.AA. además de la internacional.
 
La mejora de las notificaciones por parte de las autoridades de salud pública de las comunidades, notificando los casos semanalmente figura, asimismo, entre las indicaciones del documento ministerial.
 
Vázquez se refirió, por otra parte, al análisis del coste de la prevención y control de la Tuberculosis para determinar su impacto presupuestario y en base a ello, planteó la posible cobertura farmacológica universal y gratuita en el SNS para los pacientes afectados por esta patología.
 
No obstante, “las Administraciones sanitarias públicas – según indicó- deberán asegurar la provisión de prevención y tratamiento a las personas con dificultades económicas para que puedan seguir el tratamiento prescrito”.
 
Respecto a la vacunación, descartó que vaya a ser sistemática, aunque afirmó, al respecto, que se contempla una valoración individualizada en ciertos grupos de riesgo y trabajadores sanitarios en contacto frecuente con entornos y enfermos tuberculosos. 
 
La Dra. Vázquez no dudó en calificar el nuevo Plan como una herramienta “viva y dinámica que va a poder adecuarse a los resultados de las evaluaciones que se vayan realizando del mismo”. “El fin del Plan es la eliminación de la tuberculosis a nivel nacional pero requiere de la participación de las CC.AA. para adecuarlo en forma de programa a su propio modelo organizativo y a su propio contexto territorial, en un contexto de compromiso mundial para erradicar la enfermedad”. 
 
Asimismo, como explicó, el Plan está alineado tanto con la Estrategia “Poner fin a la Tuberculosis” aprobada por la OMS en 2014, como con el Plan establecido por la Región Europea de la OMS para el período 2016-2020, además de con la Agencia Europea de Prevención y Control (ECDC).
 
Al plan también se le ha dotado de un horizonte temporal más amplio que el anterior, hasta 2030, aunque contempla metas a más corto plazo, resultantes de las tres evaluaciones que se han fijado para 2020; 2025 y 2030.
 
Acciones previstas
 
Tal como explicó la Dra. Vázquez el Plan contempla una serie de acciones a llevar a cabo en distintos escenarios como servicios asistenciales, medio laboral, servicios sociales y centros de Migraciones.
 
Con respecto a los servicios asistenciales queda establecido agilizar la realización de pruebas diagnósticas y aplicarlas a las personas susceptibles de ello, así como implantar las recomendaciones aprobadas por el CISNS y las derivadas de la Red de laboratorios para el diagnóstico de la Tuberculosis.
 
También se recomienda difundir e informar sobre el plan en el medio laboral, notificar la sospecha de enfermedad profesional y realizar pruebas diagnósticas cuando exista sospecha en personas y colectivos expuestos en sus lugares de trabajo.
 
Respecto a los servicios sociales se proponen mecanismos de coordinación con interlocutores de esa área, así como unificar criterios entre entidades e instituciones sociales, humanitarias y sanitarias asistenciales y de salud pública, a lo que se suma medidas de prevención de la transmisión en centros de migraciones.
 
En el Plan han participado representantes tanto por parte de la Dirección General de Salud Pública del Ministerio de Sanidad, del Instituto Carlos III, a través del Centro Nacional de Epidemiología y de Microbiología, Comunidades Autónomas, secretaría general de Instituciones Penitenciarias, secretaría de Servicios Sociales, secretaría de Estado de Migración y de integración de inmigrantes, así como servicios de neumología de hospitales como el de La Princesa de Madrid.
 
La tuberculosis representa la 10ª causa de muerte en el mundo y primera causa de muerte por enfermedad infecciosa. Sólo en 2017 10 millones de personas desarrollaron la enfermedad, y se registraron a nivel mundial 1,6 millones de fallecimientos por esta causa.
 
 
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