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Lunes, 5 Diciembre 2022

Deporte con receta

13/01/2010

El sedentarismo se ha convertido en una de las diez causas principales de muerte y discapacidad en las civilizaciones más avanzadas, por lo que es necesario hacer una prescripción de ejercicio individualizada y concreta, para conseguir que el paciente siga las recomendaciones

Bilbao, de 14 enero 2010 (medicosypacientes.com)

“El ser humano tiene un diseño genético para la práctica del ejercicio físico; es algo contrastado desde el punto de vista científico”. A partir de esta premisa, Josean Lekue, jefe de los servicios médicos del Athletic, y presidente de la Sección de Medicina Deportiva de la Academia de Ciencias Médicas de Bilbao, pronunció ayer una conferencia titulada “El ejercicio físico como arma terapéutica”.

El sedentarismo se ha convertido en una de las diez causas principales de muerte y discapacidad en las civilizaciones más avanzadas. Para combatirlo es necesaria una actividad física reglada, teniendo bien claras las diferencias entre el ejercicio físico, el deporte y el deporte profesional de competición. “Hay que amoldar a cada organismo una frecuencia de ejercicio determinada, ajustada a sus características, con la intensidad precisa y el volumen de trabajo suficiente”, puntualiza este especialista.

En su exposición, habló del deporte como herramienta de prevención y tratamiento de enfermedades. Así aseguró que “las evidencias científicas de los beneficios del ejercicio físico sobre la salud se remontan, al menos, hasta los años setenta”. Lekue subraya que “sus beneficios sobre el organismo en el tratamiento de las cardiopatías, la hipertensión arterial, la obesidad, la osteoporosis, la diabetes tipo 2 y algunas patologías psiquiátricas son evidentes. Y aún más”, apunta el experto. “Estudios recientes trabajan sobre sus efectos en el tratamiento de determinados tipos de cánceres, en cuadros de fibromialgia y en ciertas enfermedades neurodegenerativas”.

Si el deporte es una herramienta de prevención es necesario conocer a partir de cuándo conviene regularizar su práctica. Josean Lekue entiende que “a partir de la adolescencia. Hasta esas edades el ejercicio físico espontáneo y las clases de educación física son suficientes. Pero una vez que se alcanza cierta edad entran en juego otras ocupaciones, otras formas de ocio menos exigentes y más sedentarias, y se produce el abandono de esta práctica”.

Especialmente significativo es el caso de las mujeres. “Alrededor de los 14 ó 15 años, las chicas reducen de manera drástica la práctica de ejercicio físico. En el caso de los chicos, la edad se prolonga uno o dos años más, pero en torno esas edades es conveniente coger la rutina”.

Son consejos de prevención, pautas para una vida sana de futuro. Pero… ¿qué ocurre con aquellas personas que no siguieron a tiempo estas recomendaciones? Lekue tiene claro que “los consejos caen en saco roto. Cuando un médico de Atención Primaria recomienda a sus pacientes que caminen una hora al día, está comprobado que no se sigue la recomendación. Hay evidencias de que si el médico precisa qué tipo de ejercicio se debe practicar, con qué frecuencia e intensidad, las indicaciones surten mayor efecto que si nos quedamos en consejos generales. Es necesario hacer una prescripción de ejercicio individualizada, algo así como deporte con receta”, expone.

Refuerzan este tratamiento cuestiones tales como “la motivación del individuo y su entorno, tanto social como geográfico. Si uno encuentra quien le aliente, dispone del tiempo necesario y tiene a su alcance un lugar adecuado para la práctica de ejercicio físico tiene más posibilidades de establecer el ejercicio físico como una rutina cotidiana. Es necesario impulsar, por parte de la Administración, todas aquellas iniciativas encaminadas a este campo”.

Existe un punto intermedio entre el sedentarismo y la práctica compulsiva de deporte. Josean Lekue asume que “el sentido común ha de imperar. Uno no puede pasar del sofá a correr cinco días a la semana porque su organismo necesita un tiempo para asimilar las adaptaciones propias del ejercicio que realice. Hay que hacer un acercamiento progresivo en el que se puedan asimilar las cargas de trabajo. Dos días a la semana para empezar no es una mala dosis, aunque sea preferible un estudio personalizado del individuo”.

El deporte de competición profesionalizado es perjudicial para la salud. Esta máxima impera en los últimos tiempos, al abrigo de diversos episodios trágicos entre deportistas de élite. Lekue asume que “hay una base científica que avala este pensamiento”, aunque subraya los matices. “Es verdad que se generan una serie de cargas acumuladas que conllevan, con el paso del tiempo, determinadas consecuencias, sobre todo en el aparato locomotor. Pero también es cierto que esto ocurre con deportistas que tienen antecedentes de lesiones muy acusados”.

Especialmente llamativos son los problemas cardiovasculares. “Hay que diferenciar”, apunta el experto, “aquellas lesiones congénitas de otras derivadas de la práctica deportiva. De la misma manera que uno no se convierte en atleta de la noche a la mañana, al deportista profesional hay que recomendarse que cuando cese su carrera no abandone por completo la práctica de ejercicio físico”.