viernes, abril 12, 2024

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Carla Pina: “Los periodistas no podemos poner en nuestra boca si un contenido sanitario es falso, necesitamos a los expertos para que lo expliquen”

Médicos y Pacientes habla con la periodista Carla Pina, que participará en el próximo seminario del Observatorio contra las Pseudociencias, Pseudoterapias, Intrusismo y Sectas Sanitarias (OPPISS) de la Organización Médica Colegial (OMC), ‘Herramientas para la verificación de información en el ámbito de la salud’, el próximo 29 de febrero.

La directora de Infoveritas y coautora del libro ‘Fake News: Guía para sobrevivir a los bulos’ nos cuenta algunas de las herramientas que utiliza para verificar la información en salud, el impacto que han tenido las redes sociales en el ámbito de la desinformación y el papel de las organizaciones sanitarias en la lucha contra las pseudoterapias.

¿Cuáles son algunas de las herramientas más efectivas que utiliza para verificar la información en el ámbito de la salud?

No usamos herramientas específicas para desmentir las desinformaciones en el ámbito sanitario. Utilizamos las mismas que se usan para el resto de los bulos. Por ejemplo, cuando tratamos con vídeos o imágenes comprobamos si han sido creados por Inteligencia Artificial. Además, algunas de las herramientas que utilizamos también nos ayudan a conocer el origen de una infografía o la búsqueda inversa de imágenes.

Cuando hablamos de temas relacionados con la salud, como pueden conllevar unas consecuencias extra, somos muy estrictos a la hora de contactar siempre con las fuentes originales y primarias, como sociedades científicas o los gabinetes de prensa de los hospitales. Los estudios publicados y los metaanálisis nos suelen ser de utilidad también para contrastar la información en el ámbito de la salud.

¿Qué criterios o metodologías sigue al evaluar la veracidad de la información relacionada con la salud?

Debemos recuperar algunos de los principios básicos del periodismo, que por desgracia parecen un poquito olvidados en ocasiones. En nuestra página solemos dividir los artículos y les damos un rating de falso, verdadero o sin pruebas. Hay veces que detectamos contenidos que no tienen porqué ser falsos, pero no están demostrados. Por ejemplo, cuando salió el tema del VRS había mucha falta de información sobre el tema. De ahí la importancia de realizar varios artículos explicativos. Es decir, además de desmentir aquellos bulos que circulan, trabajamos para ayudar a entender a la sociedad aquellos temas novedosos o desconocidos que puedan afectar a la salud humana.

¿Cómo cree que la tecnología ha impactado en la forma en que verificamos la información médica en la actualidad?

La tecnología tiene dos caras. La tecnología en sí no es mala, depende de las manos en las que esté. Por desgracia, las nuevas tecnologías, como la inteligencia artificial, permiten crear contenido falso de manera muy sencilla y rápida. Sin embargo, nosotros también usamos IA para detectar si un contenido es veraz. Lamentablemente, tengo la sensación de que los desinformadores van muy rápido. Por nuestra parte, nos actualizamos y utilizamos todas las herramientas que tenemos para detectar de manera rápida las desinformaciones.

¿Qué consejos daría a los profesionales de la salud y al público en general para discernir entre información precisa y errónea en línea?

Depende del tipo de contenido y de desinformación. Si encontramos un contenido que solo aparece en una página web, esto nos tiene que hacer sospechar. También hay que tener cuidado con el origen de la información, si la página es fiable o no. Otra cosa para tener en cuenta es el consenso científico: si hay un experto que dice, por ejemplo, que las vacunas contra la COVID-19 son peligrosas, debemos comprobar si la comunidad científica va en línea con esas afirmaciones. Por último, otro de los indicios que pueden hacer sospechar a la audiencia ante una desinformación sería la identificación de las fuentes, así como la fiabilidad de esta.

¿Qué papel cree que juegan las redes sociales y los medios de comunicación en la difusión de información errónea sobre salud? ¿Cómo podemos contrarrestar este fenómeno?

Las redes sociales tienen esa doble cara propia tan común entre las nuevas tecnologías. Nos permiten difundir información y desinformación a gran velocidad a muchísima gente. Ese papel de altavoz favorece que se propaguen los bulos con mayor facilidad.
Por otra parte, también está el tema de los algoritmos. Las RR. SS. priman aquello a lo que nosotros le demos un like y nos personalizan la experiencia, pero también muestran e impulsan otros contenidos virales por tener muchas interacciones y que pueden estar relacionados con desinformaciones.

¿Cuál es su opinión sobre el papel de las organizaciones y autoridades de salud para combatir la desinformación en este campo?

Son imprescindibles. La desinformación en salud puede conllevar unas consecuencias terribles. Sabemos que hay muchos charlatanes. Por eso, contar con expertos y organizaciones que nos den información veraz es fundamental. Desde nuestra experiencia, además, son muy buenos profesionales. Siempre que hemos contactado con gabinetes de comunicación o expertos sanitarios nos han atendido con mucha implicación y rapidez. Esto es importantísimo para cortar el vuelo a la desinformación cuanto antes. Los periodistas no podemos poner en nuestra boca si un contenido sanitario es falso, necesitamos a los expertos para que lo expliquen.

En el ámbito de la lucha contra las pseudoterapias, cabe destacar nuevamente el valor de estos expertos y de aquellas organizaciones que se apoyan en la evidencia científica para desmentir o confirmar cualquier contenido.

Por último, me gustaría señalar aquellos mitos o creencias con las que nos encontramos y luchamos también en nuestro día a día. Puede parecer una tontería, pero aquellas creencias populares que van pasando de generación en generación también pueden ser peligrosas en algunos casos. Un ejemplo personal: cuando era una niña y tenía tos, muchas veces me ponía media cebolla cortada para evitar toser. En este caso, no hay ninguna científica, pero, al margen del mal olor que te pueda dejar, no conlleva un gran peligro. Pero no siempre es así. Algunos remedios ‘naturales’ sí pueden interferir con diversos tratamientos.

Herramientas para la verificación de la información en el ámbito de la salud

La Organización Médica Colegial (OMC), a través de su Observatorio contra las Pseudociencias, Pseudoterapias, Intrusismo y Sectas Sanitarias (OPPISS), y en colaboración con la Fundación para la Formación de la OMC (FFOMC), pone en marcha el próximo 29 de febrero, a las 17:30 horas, el seminario online titulado ‘La verificación de información en el ámbito de la salud’ al que se podrá asistir de manera gratuita a través de este enlace.

Accede aquí a otros seminarios formativos del OPPISS

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