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Viernes, 19 Agosto 2022

Tribuna: "La Medicina Paliativa, una necesidad y un derecho"

13/10/2011

Los cuidados paliativos representan una sólida respuesta sanitaria al sufrimiento relacionado con el final de la vida de los pacientes. Por ese motivo, y tras demostrar su eficiencia, se han convertido en un derecho de todos los ciudadanos españoles, y en una prestación sanitaria básica, según expone en este artículo firmado, en el periódico "El Correo", por el secretario de la Comisión Central de Deontología Médica de la Organización Médica Colegial, el doctor Jacinto Bátiz

Madrid, 13 de octubre 2011 (medicosypacientes.com)

Descripción de la imagen

Dr. Jacinto Bátiz, secretario
de la Comisión Central de
Deontología Médica de la OMC.

Cuando la persona padece una enfermedad incurable, avanzada o en fase terminal, y en general, cualquiera que sufre, por la propia naturaleza del sufrimiento, reclama alguien junto a él, para que con su compañía le dedique unas palabras de consuelo y ofrezca algún remedio que le alivie.

Aliviar, acompañar o consolar constituyen parte del trabajo de los profesionales sanitarios y, muy especialmente, cuando curar no es posible.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) en un de sus recientes definiciones sobre Cuidados Paliativos afirma que el tratamiento paliativo es un enfoque que mejora la calidad de vida de los pacientes y de sus familias cara a los problemas asociados con una enfermedad mortal, mediante la prevención y el alivio del dolor, diagnosticando y tratando precozmente el dolor y los otros problemas físicos, psicosociales y espirituales”. Así mismo aclara que Cuidados Paliativos no es sinónimo de Cuidados Terminales: “Los Cuidados Paliativos son también aplicables en los inicios de la enfermedad, en combinación con otras terapias que van dedicadas a prolongar la vida, como es la quimioterapia o la radioterapia, y también incluyen aquellos procedimientos diagnósticos complementarios que pueden ser necesarios para comprender mejor y manejar de mejor modo las complicaciones clínicas y los problemas sintomáticos de enfermedades avanzadas”.

Los cuidados paliativos tienen un lugar propio en el sistema sanitario y procuran una atención integral a las personas, orientándose hacia los objetivos del enfermo, a la familia, al trabajo interdisciplinar, al cuidado de los cuidadores, a la concepción integral del sistema, al voluntariado, y a muchos otros aspectos, basados en la calidad y a la atención al detalle.

Estos cuidados proporcionan confort físico mediante alivio de síntomas y atención a detalles como cuidados corporales, cuidados de la boca y alimentación e hidratación naturales; con la comunicación y el apoyo emocional, aseguran al enfermo ser escuchado, participar en las decisiones, obtener respuestas claras y honestas y expresar sus emociones. No descuida las necesidades sociales, favoreciendo el mantenimiento, reencuentro y/o creación de lazos afectivos con familiares y equipo terapéutico, incluyendo voluntarios. Ofrece acompañamiento ante posibles planteamientos de cuestiones existenciales y la búsqueda del sentido de su vida. Procuran ayuda a los familiares durante la enfermedad y en el duelo. Tienen en cuenta la prevención, reconocimiento y tratamiento del estrés en los profesionales sanitarios.

Como argumenta la Organización Médica Colegial de España (OMC), los Cuidados Paliativos representan una sólida respuesta sanitaria al sufrimiento relacionado con el final de la vida de los pacientes. Por ese motivo, y tras demostrar su eficiencia, se han convertido en un derecho de todos los ciudadanos españoles, y en una prestación sanitaria básica.

Los principios de Medicina Paliativa, una prestación que necesitan y deben tener derecho a recibir las personas que padecen una enfermedad incurable avanzada, se fundamenta en lo siguiente: aliviar el dolor y los otros síntomas que le provoquen sufrimiento al enfermo; privilegiar la vida y contemplar a la muerte como un proceso natural. Los Cuidados Paliativos no intentan precipitar ni retrasar el momento de la muerte. Estos cuidados integran los aspectos psicológicos y espirituales de la atención a la persona que está padeciendo la enfermedad. Le ofrecen un soporte que le permita vivir tan activamente como sea posible, hasta su muerte. Ofrecen a la familia un soporte que le ayude a encarar el sufrimiento del paciente y de su propio duelo. Los profesionales de Cuidados Paliativos sabemos que en nuestra labor hemos de tener presente que el enfermo y la familia son la unidad a tratar. En la atención domiciliaria adquiere un relevancia especial la familia ya que es su apoyo fundamental.

Las decisiones terapéuticas que propongamos tendrán que estar regidas por la promoción de la autonomía y la dignidad del enfermo. Este principio solamente será posible si se elaboran “con” el enfermo los objetivos terapéuticos.

La concepción terapéutica ha de ser activa, incorporando una actitud rehabilitadora y activa que nos lleve a superar el “no hay nada más que hacer”, frase que ni el enfermo ni su familia debieran oír de nosotros, ni a través de las palabras ni de las actitudes.

Una atmósfera de respeto, confort, soporte y comunicación influyen de manera decisiva en el control de síntomas, por lo que la creación de este ambiente depende de las actitudes de los profesionales sanitarios y de la familia, así como de medidas organizativas que den seguridad y promocionen su confort.

Una de las características de la Medicina Paliativa es la atención integral al enfermo teniendo en cuenta tanto los aspectos físicos, emocionales, sociales, como los espirituales, que le estén provocando sufrimiento.

Todos los profesionales de la salud tenemos la responsabilidad de contribuir al alivio de los enfermos moribundo a los que atendemos. Pero resulta evidente que una persona sola es incapaz de abordar las acciones terapéuticas intensivas que requieren estos enfermos y sus familiares. Será un equipo interdisciplinario en el que varios profesionales, cada uno en su especialidad, trabajen por un objetivo común, el bienestar del enfermo.

Tal vez quede por preguntarnos ¿Cuáles son las necesidades y los derechos del enfermo al final de la vida? El enfermo tiene necesidad de que se le alivie el dolor y cualquier otro síntoma molesto. Tiene derecho a que se le alivie el dolor. Tiene necesidad de que se le apoye emocionalmente. Tiene derecho a tener ayuda psicológica. Tiene necesidad de ser acompañado. Tiene derecho a no morir solo. Tiene necesidad de satisfacer sus necesidades espirituales. Tiene derecho a recibir el apoyo espiritual que él desee. Recibir una adecuada atención médica al final de la vida no debe considerarse un privilegio, sino un auténtico derecho.

Tengamos en cuenta que los muertos no satisfechos no pueden quejarse de la negligencia que ellos han sufrido.

Dr. Jacinto Bátiz. Jefe del Área de Cuidados. Hospital San Juan de Dios (Santurtzi-Bizkaia)