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Sábado, 13 Agosto 2022

Se recomienda a los ancianos que tienen que rotar habitualmente de hogar o por vacaciones que porten un documento clínico informativo

15/07/2011

Desde la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología se advierte que los conocidos como "abuelos golondrina" pueden correr el riesgo de sufrir alguno de los problemas provocados por la insuficiente información con la que acuden a las consultas, tales como la polimedicación, la prescripción de medicamentos innecesarios o la repetición de pruebas diagnósticas

Madrid, 14 de julio 2011 (medicosypacientes.com)
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Con la llegada de las vacaciones, muchas familias se reparten el cuidado de los mayores que viven a su cargo entre los diferentes hijos. Ante esta continua rotación, la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG) aconseja que los ancianos que se trasladan de casa habitualmente o por vacaciones lleven consigo un documento clínico informativo que evite problemas ante los cambios de consulta.

El cambio de domicilio puede suponer un cambio de médicos y otros profesionales de referencia que se ocupan de la atención del anciano, lo que dificulta el seguimiento de su salud y sus tratamientos. Así, los conocidos como 'abuelos golondrina' pueden correr el riesgo de sufrir algunos de los problemas provocados por la deficiente información con la que los mayores acuden a las consultas, tales como la polimedicación, la prescripción de medicamentos innecesarios o la repetición de pruebas diagnósticas.

De igual manera, la falta de información, seguimiento o coordinación entre profesionales sanitarios puede dificultar la detección de signos de dependencia o síndromes geriátricos e impedir, por tanto, realizar acciones preventivas que eviten el aumento de dependencia.

De ahí que, desde la SEGG, se recomienda que estas personas mayores lleven consigo información sobre el diagnóstico y tratamientos en vigor, periodicidad de los controles analíticos, datos de posibles alergias o intolerancias, así como una breve referencia del contexto socio-familiar donde se explique la periodicidad de los cambios de domicilio.

Además, los constantes cambios de domicilio de los ancianos pueden dar lugar a importantes problemas de adaptación, desarraigo y desorientación. Es por ello que para la vicepresidenta de Gerontología de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología, Puerto Gómez, "cambiar de casa continuamente dificulta la integración del mayor en la familia, en el entorno, en las actividades comunitarias y la relación con otras personas. Cada familia tiene personas y dinámicas distintas y el mayor ocupa un rol diferente. La constante adaptación al cambio puede favorecer la ausencia de rol en la familia".