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Sábado, 20 Agosto 2022

Se ha dicho...

27/07/2010

Hacemos referencia en esta sección a noticias o artículos aparecidos en otros medios de comunicación que, bien por su acierto al plantear ciertos temas o bien por su falsedad inducida o manifiesta en otros casos, merecen ser resaltados para conocimiento del lector.

UNA OPINIÓN ACERTADA

En esta ocasión, reproducimos un artículo de opinión de la doctora Mónica Lalanda, publicado en "El Mundo. es" sobre Objeción de Conciencia

Mi objeción de conciencia

Mónica Lalanda, EL MUNDO.es
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Yo quise ser médico a los seis años y mantengo esa idea romántica de que mi trabajo diario va encaminado a quitar el dolor, a curar cuando se puede, a sanar o a facilitar la dignidad del paciente cuando llegue su fin. Yo no quiero hacer daño a nadie, no quiero participar activamente en la muerte de ningún ser humano, nacido o no.

No quiero nunca tener que participar en una eutanasia activa, participar en una ejecución legal de una pena capital en un país donde esto siga ocurriendo, ni quiero cooperar en ningún suicidio a costa de mi bata blanca tampoco quiero facilitar un aborto. Simplemente no quiero tener que hacer daño a nadie, ni siquiera cuando esto beneficie a terceros.

Esto no me hace peor ni mejor médico, ni mejor o peor persona, pero en cualquier profesión uno debe poder mirarse al espejo por la mañana y saber que vive según sus convicciones. La Medicina no es distinta, pero sí mucho más compleja. Marcar la línea entre los derechos y los deberes de un profesional sanitario no es fácil.

La objeción de conciencia no es otra cosa que una forma de expresión de la libertad y debe ser parte crucial del ejercicio médico. En cualquier sistema no totalitario, los derechos del paciente no pueden entrar en conflicto con los del médico y debe haber un sistema que lo facilite. El vacío legal en el que nos encontramos es un verdadero abismo.

Mi opinión personal sobre el aborto o la eutanasia no tocan el blanco o el negro sino que caminan por una escala de grises. Encuentro casi imposible decir sí o no de forma rotunda. Sin embargo, mi opinión como médico es mucho más clara, más fácil, sigo mi principio de 'no hacer daño' y llego a una sola e inamovible conclusión: me declaro objetora de conciencia.

La nueva ley del aborto entrada en vigor hace unos días no es del todo insensible a la objeción de conciencia y especifica que "los profesionales sanitarios directamente implicados en la interrupción voluntaria del embarazo tendrán derecho a ejercer la objeción de conciencia sin que el acceso y la calidad asistencial sean menoscabadas". Sin embargo, deja desamparados a todos aquellos que podríamos vernos relacionados de forma indirecta.

Algunos colegios de médicos están creando registros de objetores de conciencia, apoyados por la Organización Médica Colegial que se está mostrando muy activa a favor de la creación de un marco legal.

Quizás incluso ha llegado el momento de crear una profesión independiente de la Medicina actual, que permita de forma segura facilitar, por ejemplo, el derecho al aborto para aquellos que lo quieran y proveer un marco legal y sanitario totalmente independiente al de los médicos. Que se quite ese enorme peso de nuestras espaldas para poder concentrarnos en el trabajo para el que nos hemos formado. Saber anatomía, fisiología o métodos quirúrgicos nos convierte en los instrumentos más fáciles para este tipo de procedimientos, pero no necesariamente en los más adecuados.

Yo respeto a quien quiera abortar así como a los médicos que deseen practicar abortos y lo mismo con la eutanasia. Yo no soy quien para opinar ni juzgar lo que cada uno hace con su vida o con su espejo de por la mañana, pero sí pido que se me respete y se me ampare a practicar la Medicina en la que creo fervientemente, la Medicina de la que decidí a los seis años sentirme orgullosa.

http://www.elmundo.es/blogs/salud/profesionsanitaria/2010/07/15/mi-objec...