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Martes, 16 Agosto 2022

Mejorar las malas noticias es posible

16/12/2010

Artículo realizado por Felipe Manchón Campillo, estudiante de periodismo en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid, sobre un acto formativo para periodistas promovido por la Organización Médica Colegial (OMC)

Madrid, diciembre 2010 (medicosypacientes.com)

MEJORAR LAS MALAS NOTICIAS ES POSIBLE

Por Felipe Manchón Campillo

Descripción de la imagen

De izquierda a derecha, el doctor Gómez Sancho; la
moderadora, Yolanda Martínez y el doctor Rocafort,
en un momento del coloquio en la sede de la OMC
(FUENTE: Alberto Fanego)

Todos los días, médicos de todas las ramas tienen que transmitir malas noticias a pacientes y familiares. Detección de cánceres incurables, aparición de nuevos problemas inesperados o la muerte de alguien, son sólo algunos ejemplos. Sin embargo, hay maneras de transmitirlas bien, de usar la delicadeza para decir las cosas, y de potenciar el uso de la ética y la deontología hasta en los peores momentos. Siguiendo esto, el pasado día 4 de noviembre, tuvo lugar un coloquio en la Organización Médica Colegial (OMC), en el que los doctores Marcos Gómez Sancho y Javier Rocafort, expertos en Cuidados Paliativos, apuntaron su punto de vista experto sobre el tema. Recientemente, la OMC, cuyo Consejo General está presidido por el doctor Juan José Rodríguez Sendín, que inauguró el acto, aprobó una declaración de 19 puntos sobre cómo dar las malas noticias.

El doctor Rodríguez Sendín abrió el fuego destacando la relación entre la medicina y el periodismo. –“La diferencia – declaró- es que la transmisión de noticias en medicina es a título individual y en periodismo, a título colectivo”. Añadió que había que tener mucho cuidado con la transmisión de noticias por los medios, y puso como ejemplo de mala transmisión el último anuncio de la Dirección General de Tráfico, en el cual se transmiten malas noticias por teléfono.

El siguiente en hablar fue el doctor Gómez Sancho, presidente de la Comisión Central de Deontología de la OMC y director de la Unidad de Medicina Paliativa en el Hospital Universitario de Gran Canaria, que señaló que todos los días hay que dar malas noticias, y que la improvisación no vale en estos casos. En 1986, recordó, fue aprobada la Ley General de Sanidad, según la cual el enfermo tiene derecho a conocer su enfermedad y el alcance que tiene, y en 2002, se promulgó la Ley de Autonomía del Paciente, que vino a reafirmar esto último. Por tanto, el diagnóstico y su transmisión al paciente es un acto humano, ético, médico y legal, por este orden, y jamás ha de saltarse directamente a la obligación legal para transmitir las noticias. La presencia humana es imprescindible, y se puso como ejemplo de esto que en EEUU, un 23% de los enfermos incurables de cáncer fueron informados de su estado por medio de una llamada telefónica. Para una correcta transmisión de las noticias, el ponente dio una serie de pautas. Entre ellas, está el hecho de buscar un lugar tranquilo, averiguar qué sabe el paciente y cuánto quiere saber, y no quitar jamás la esperanza. Cada paciente, defendió, tiene su dosis, y hay que evitar caer en el encarnizamiento informativo. Sumó a sus palabras el asunto de la pregunta de –“¿Y cuánto me queda, doctor?”. Se contesta siempre con una cifra, y eso, además de ser inseguro y de no ayudar, puede fallar, como, por ejemplo, el caso de Mariam Suárez, hija del ex – Presidente del Gobierno Adolfo Suárez, que vivió bastante más de lo que le dijeron en un principio. Finalizó el doctor Gómez Sancho sus palabras incidiendo en la necesidad de dar algo a cambio y ofrecer soluciones. –“No hay que decir nada que no sea verdad” sentenció el galeno.

Conspiración del silencio

El doctor Rocafort, presidente de la Sociedad Española de Cuidados Paliativos, volvió a incidir, como el doctor Rodríguez Sendín, en las cosas en común entre periodismo y medicina, ya que, de la audiencia de un programa normal de televisión, hay un alto porcentaje en órbita de una enfermedad terminal, y por eso hay que extremar el cuidado para transmitir noticias. Apoyándose en una historia clínica, el ponente se refirió a la llamada “conspiración del silencio” de las familias, que en un 50% de los casos se niegan a que el enfermo conozca su situación real. –“No es raro que se hable antes con la familia – aseveró- pero hay que informarles de la necesidad de informar al enfermo”. Si el paciente pregunta directamente, se puede dar vueltas, y hay muchos casos en los que sencillamente no preguntas. Javier Rocafort, acerca del asunto de cómo transmitir las malas noticias, apostó por ir cogiendo confianza, y señaló que en Cuidados Paliativos se apuesta por el cariño afectivo. Existen escalas, basadas en estadísticas, sobre cuánto puede durar un enfermo, pero al final, es el propio enfermo el que sabe más que nadie, sabe exactamente lo que le pasa, y sabe cuándo morirá.

Posteriormente, la moderadora del coloquio, Yolanda Martínez, abrió un turno de debate y preguntas. El doctor Gómez Sancho habló de la necesidad de estar seguros de las malas noticias, y recordó el caso del legendario sindicalista Marcelino Camacho, recientemente desaparecido, y cuya muerte se anunció dos días antes de producirse. Asimismo, se comentó que hay enfermedades y muertes que, por ser de famosos, tienen más cobertura mediática e informativa, como por ejemplo, los casos de los futbolistas Antonio Puerta, Daniel Jarque, Rubén de la Red y Miguel García Tébar. En un momento dado, surgió la discusión sobre la eutanasia, a la que ambos especialistas mostraron su rechazo. El doctor Gómez Sancho la criticó vehementemente, relacionándola con factores políticos, y el doctor Rocafort señaló que, en cuanto se ponen en marcha los Cuidados Paliativos, se vuelve a tener ganas de vivir en la mayor parte de los casos. Una de las preguntas más interesantes que se plantearon fue acerca de cómo llevan los médicos el contacto constante con la muerte, si se sienten satisfechos de su labor y si alguna vez, han tenido problemas psicológicos relacionados con su tarea. El doctor Rocafort declaró que él terminaba los días muy satisfecho, y que en todo caso, había un equipo de psicólogos ayudándoles para todas las posibles eventualidades que surjan.

La de los Cuidados Paliativos es una interesante batalla que ha de continuar, y que está avanzando mucho. Muchos hospitales aún carecen de una unidad de Cuidados Paliativos, y esto ha de cambiarse. Decía Joan Manuel Serrat en una de sus canciones “Nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio”. Si esto es así, hay que hacer un esfuerzo para que, siendo irremediable una noticia, se transmita lo mejor que se pueda y sea mejor aceptada y sobrellevada.