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Sábado, 13 Agosto 2022

Los familiares deben mantener un papel activo en el cuidado emocional del mayor ingresado en una residencia

29/04/2009

Ante el ingreso de un mayor, la residencia debe dar a la familia toda la información que sea posible, con el fin de facilitar la transición de un ámbito doméstico a otro residencial

Bilbao, 30 de abril 2009 (medicosypacientes.com)

Ancianos

“En las residencias ya no sólo se cuidan personas mayores, sino que también se cuidan familias”. Ésta es la novedosa visión del sector residencial que Ángel Padierna, psiquiatra del Hospital Galdakao-Usansolo ha presentado en la conferencia “Sentimientos de la familia ante el ingreso residencial de un familiar”. La charla se enmarcó dentro de las actividades organizadas por la residencia sociosanitaria Igurco Orue de Amorebieta-Etxano (Bizkaia), con motivo de su octavo aniversario, y se llevó a cabo en el propio centro, situado en el barrio San Miguel de Dudea de dicha localidad vizcaína.

Tal y como afirmó Sergio Murillo, director general de Orue XXI, desde el punto de vista de la gestión, “por un lado está el usuario sobre el que recaen los cuidados y la atención, y, además de él, está la familia, como beneficiaria indirecta de esos servicios. Para no olvidarnos de la familia, creemos que es importante reflexionar sobre sus sentimientos y por eso hemos organizado esta conferencia, gratuita y abierta al público en general”.

Para Ángel Padierna, existen tres puntos clave sobre los que se debe trabajar de cara a mejorar la relación de las familias con las residencias. Así, en un primer momento, el experto destacó que existe una visión antigua “pero muy presente” en la que los familiares de una persona mayor, cuando ésta va a ingresar en una residencia, “generan una serie de sentimientos tales como culpa y fracaso. Esto, unido al desconocimiento que tienen sobre el funcionamiento de las instituciones sociosanitarias y al coste de los servicios que éstas prestan, provoca que en muchas ocasiones el primer encuentro entre la familia y las residencias sea difícil”.

A este respecto, añadió Sergio Murillo que “no se debe confundir corresponsabilidad con carga, ya que apoyarse en servicios profesionales sociosanitarios, no significa eludir toda responsabilidad, sino todo lo contrario”.

Así, el psiquiatra abogó por que las residencias “den a los familiares toda la información que les sea posible de modo que sus miembros disipen su desconocimiento y temores iniciales y se establezca una relación cordial y fluida”.

Cuidado emocional del mayor e importancia de las visitas

Otro punto clave que planteó el psiquiatra es la “necesidad de que exista una continuidad en los cuidados del mayor”. Así, explicó que la persona añosa ha recibido en su casa durante mucho tiempo una serie de cuidados a los que está acostumbrada. Por ello, cuando ingresa en una residencia, “la familia se debe preocupar de transmitir a los responsables del centro todos los gustos del mayor y el tipo de cuidados que recibe habitualmente. De este modo, se consigue que la transición de un entorno doméstico a otro residencial se haga de una manera suave, ya que la residencia puede individualizar el cuidado, teniendo en cuenta las atenciones que el mayor recibía anteriormente”.

En este mismo sentido, Padierna recalcó que desde las residencias se debe transmitir a los familiares que éstos “continúan siendo cocuidadores aunque el mayor esté ingresado en una residencia”. La base de este planteamiento se asienta en la visita de la familia al mayor en la residencia, “ya que es un momento esencial para mantener el cuidado emocional del mayor”. En este sentido, comentó que las residencias “no pueden alcanzar el nivel de atención emocional que pueden dar, por ejemplo, los hijos, por lo que al margen de que el mayor viva en una residencia, ellos siguen siendo responsables de hacer todo lo posible por mantener un óptimo cuidado emocional de su familiar”.

Cuidado de los mayores y de sus familias

Por último, Ángel Padierna lanzó una idea para la reflexión de las personas que trabajan en las residencias: “cada vez resulta más evidente para las entidades sociosanitarias en general y para las residencias en particular, que cuando ingresa una persona mayor en ellas, ingresa también en cierto modo la propia familia que lleva detrás. Por eso, se debe hacer un esfuerzo para comprender que no sólo cuidamos ancianos, sino que también cuidamos familias”. De hecho, para el experto, las residencias que mejor funcionan son “las que cuidan también a las familias y conocen sus características y peculiaridades”.

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