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Lunes, 15 Agosto 2022

Las epidemias se combaten con "ciencia y racionalidad"

26/02/2010

"Muchas veces, las convulsiones sociales de una epidemia han sido casi tan graves como su propia mortandad", según sostiene el catedrático Javier Puerto que inauguró, recientemente, el ciclo de conferencias de la Fundación de Ciencias de la Salud "Desde la Memora: Historia, Medicina y Ciencia en Tiempos de…"

Madrid, 1 de marzo 2010 (medicosypacientes.com)

En el marco del ciclo de Conferencias “Desde la Memora: Historia, Medicina y Ciencia en Tiempos de…”, organizado por la Fundación de Ciencias de la Salud, se abordaron en una conferencia pronunciada por el director del Ciclo, el profesor Javier Puerto, catedrático de Historia de la Farmacia y Legislación Farmacéutica de la Universidad Complutense, los aspectos sanitarios, sociales, psicológicos demográficos y económicos de las epidemias.

Según este experto, “la alarma social y las críticas generadas en torno a la gestión de la Gripe A han sido muy similares a las de otras epidemias del pasado, a pesar de que ahora contamos con más armas que antes para luchar contra este tipo de amenazas”. En este sentido, “parece lógico pensar que las numerosas acusaciones vertidas en los últimos meses, relativas a diversas influencias económicas y políticas, surgen de la incertidumbre y el miedo consustanciales a cualquier epidemia”. “Muchas veces, las convulsiones sociales de una epidemia han sido casi tan graves como su propia mortandad”, según sostiene.

Ciencia y racionalidad frente a las epidemias

En cuanto al abordaje de las epidemias, “hoy en día es posible mitigarlas gracias al espectacular desarrollo de la Medicina Preventiva, la descendiente más directa de los descubrimientos de Pasteur y Koch”, señala el profesor Puerto. “Antes de empezar a conocerse los agentes causantes de las enfermedades, los Gobiernos daban palos de ciego en la gestión de estas crisis, de tal manera que se optaba por aislar a las poblaciones para evitar que se transmitieran las enfermedades”, afirma. Una medida así no tendría ningún sentido en la actualidad, pues vivimos en una aldea global.