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Martes, 16 Agosto 2022

Las 11 conclusiones y 27 recomendaciones del Informe de la Ponencia del Senado sobre necesidades de RR.HH. en el SNS

21/06/2010

Del conjunto de datos recopilados durante más de un año y medio por los integrantes de la Ponencia de Estudio de las necesidades de recursos humanos en el Sistema Nacional de Salud se han extraido 11 conclusiones principales, que sirven de punto de partida para la elaboración de 27 recomendaciones de cómo debería, en definitiva, abordarse la política de recursos humanos en el Sistema Nacional de Salud. El documento final, trasladado ya a la Comisión de Sanidad, fue publicado en el Boletín del Senado el pasado viernes, y su versión íntegra también puede ser consultada en “Medicos y Pacientes”. Del mismo se desprende la carencia de información precisa y centralizada sobre quiénes trabajan en este sector, lo cual dificulta la planificación sanitaria, de tal forma que se considera que el registro de profesionales debería llevarse a cabo con carácter de urgencia

Madrid, 21 de junio de 2010 (medicosypacientes.com)

La Comisión de Sanidad y Consumo, en su sesión celebrada el día 16 de octubre de 2008, aprobó una moción presentada por el Grupo Parlamentario Popular en el Senado, por la que se acordaba la creación de una Ponencia, en el seno de la mencionada Comisión, que estudiara las necesidades de los recursos humanos en el Sistema Nacional de Salud. Dicha Ponencia ha contado con 65 comparecientes, comenzando por el presidente del Consejo General de Colegios de Médicos, el doctor Juan José Rodríguez Sendín, que a lo largo de más de un año han aportado su visión y sus argumentos sobre esta materia.

Las conclusiones, a partir de dichas aportaciones, una vez sean aprobadas por el Pleno del Senado, se trasladarán al Gobierno, para que las ponga en conocimiento de la Comisión de Recursos Humanos del Sistema Nacional de Salud.

CONCLUSIONES

Descripción de la imagen

El presidente de la OMC inauguró, en diciembre
de 2008, el turno de intervenciones en la ponencia.

-1.ª) Dentro de la asistencia sanitaria, entre los médicos existe una situación de pleno empleo, si bien existen dificultades para cubrir determinadas vacantes en zonas rurales y pequeños municipios y en hospitales de primer y segundo nivel asistencial, así como algunos servicios de nueva creación. Por otra parte se detecta un desequilibrio con la demanda en las siguientes especialidades: Anestesiología y Reanimación, Cirugía Ortopédica y Traumatología, Cirugía Pediátrica, Cirugía Plástica Estética y Reparadora, Medicina Familiar y Comunitaria, Pediatría y sus áreas Específicas, Radiodiagnóstico y Urología, sin que tal enumeración resulte exhaustiva.

-2.ª) Los aspectos que generan mayor insatisfacción a los profesionales (médicos, enfermeras, farmacéuticos, etc.) son la sobrecarga asistencial, la poca flexibilidad en las condiciones de trabajo, la baja retribución y una cierta sensación de pérdida del prestigio profesional. A ello habría que añadir el deterioro progresivo en la relación profesional sanitario-paciente, así como las agresiones a los distintos profesionales.

-3.ª) La inexistencia de un Registro de profesionales sanitarios, por múltiples causas, es una dificultad para poner en marcha una adecuada planificación de los recursos humanos en el Sistema nacional de Salud, por lo que es prioritario aumentar los esfuerzos del Ministerio de Sanidad y Política Social y de las Comunidades Autónomas para hacerlo realidad.

-4.ª) El modelo vigente en nuestro Sistema Nacional de Salud es un modelo centrado más en la enfermedad que en la prevención, más en la atención hospitalaria que en la primaria y en el que los roles de los distintos profesionales siguen unas pautas tradicionales que habría que adaptar a las nuevas necesidades, actualizando las competencias de cada uno y dando cabida a otros profesionales de la sanidad, en un modelo de organización más flexible, más transversal, enfocado al paciente y al ciudadano en general, y que permita la valoración de resultados y la autonomía de las decisiones, así como la adaptación a las necesidades que la sociedad actualmente reclama.

-5.ª) El sistema de formación sanitaria especializada vigente hasta el momento ha dado suficiente pruebas de eficacia. No obstante, existe un desajuste entre la oferta y la demanda, hay especialidades poco demandadas, por lo que quedan plazas sin cubrir o son abandonadas poco tiempo después de ser elegidas; paralelamente, otros profesionales reclaman el acceso a esta formación especializada contando con escaso número de plazas para su colectivo (farmacéuticos, biólogos, psicólogos). El sistema de formación sanitaria especializada, tras décadas de aplicación, requiere de una evaluación para poder mejorarlo.

-6.ª) El déficit de profesionales en el Sistema Nacional de Salud ha provocado que las plazas de especialistas vacantes se cubran por médicos extranjeros, sobre todo extracomunitarios procedentes de países de Latinoamérica, que no cuentan con la «barrera» del idioma y por especialistas sin título oficial (MESTOS/FESTOS); dos situaciones atípicas que presentan algunas notas comunes.

-7.ª) España tiene una de las ratios enfermeras/médicos más bajas de la Unión Europea. Esto se debe, entre otras circunstancias, a que en nuestra organización asistencial el médicos asume tareas que en otros países desempeñan los profesionales de la enfermería. Además, la elevada tasa de feminización, en combinación con las condiciones duras de trabajo (guardias, turnos, etc.) y las retribuciones, consideradas insuficientes por los profesionales, son circunstancias que hay que tener en cuenta a la hora de establecer una adecuada planificación de los recursos humanos de la sanidad española.

-8.ª) La conceptualización del farmacéutico como el profesional que garantiza la calidad y accesibilidad del fármaco en condiciones para su uso adecuado y con información objetiva sobre el mismo se queda «corta» en una sociedad cuya realidad socio-sanitaria exige su consideración como verdadero agente de salud en el seno de los sistemas de atención sanitaria.

-9.ª) La profesión veterinaria juega un papel considerable en el campo sanitario y, en particular, en el área de la prevención de las enfermedades colectivas y de la promoción de la salud.

-10.ª) La situación de los profesionales de la salud buco-dental (odontólogos y estomatólogos) en el sistema público de salud es deficitaria por comparación con las excelentes coberturas de España en otros ámbitos de la medicina y por comparación con las prestaciones odontológicas públicas de la mayoría de los países de la Unión Europea.

-11.ª) De acuerdo con los futuros cambios en la organización asistencial y de las prestaciones sanitarias, habría que estudiar la incorporación o ampliación de plazas respecto a otros profesionales sanitarios. Por ejemplo, existe una ausencia de previsión de puestos para dietistas-nutricionistas en el Sistema Nacional de Salud en España, a diferencia de lo que ocurre en otros países de la Unión Europea; son muy deficientes las previsiones de terapeutas ocupacionales en nuestro sistema sanitario, sobre todo, en atención primaria; situación muy semejante se da con los psicólogos —quienes sólo tienen reconocida como sanitaria la especialidad de psicología clínica— y con las demás profesiones sanitarias «no tradicionales», como la podología —cuyas prestaciones no se encuentran incluidas en la cartera de servicios del Sistema Nacional de Salud—, los fisioterapeutas —cuya carencia se nota sobre todo en la atención especializada—, los ópticos-optometristas—que buscan fórmulas varias (convenios, autónomos, subcontratación) para poder incorporar sus prestaciones al Servicio Nacional de Salud—, o los ortoprotésicos, que, asimismo, acuden a la fórmula del convenio de colaboración para incluir sus prestaciones en el Sistema Nacional de Salud.

RECOMENDACIONES

¿Cómo debería abordarse la política de recursos humanos en el Sistema Nacional de Salud?

-1.La planificación de los recursos humanos del Sistema Nacional de Salud es un proceso de gran complejidad. Su abordaje requiere un conocimiento y análisis periódico de multitudes de variables demográficas (de la población general y de los profesionales sanitarios), epidemiológicas, sociales, tecnológicas y científicas.

-2.Para la planificación de los recursos humanos sanitarios del futuro, es esencial redefinir las competencias de cada una de las profesiones sanitarias, facilitando su transferencia de unas a otras, siguiendo criterios de calidad y eficacia.

-3.Es importante llegar a un acuerdo o Pacto por la Sanidad, involucrando a todos los Grupos parlamentarios y a los agentes sociales. Se trataría de un Pacto por la Sanidad que concretase acciones y medidas para promover la calidad, la equidad, la cohesión y la sostenibilidad del Sistema. Sería necesario que se estableciese en él una serie de reglas, normas y principios comunes para la planificación de los recursos humanos a medio y largo plazo (15-20 años), como las necesidades de profesionales sanitarios con criterios de distribución y necesidad para la Sanidad pública.

-4.Es preciso y urgente impulsar el sistema de Registro Nacional de los Profesionales Sanitarios y mantenerlo actualizado para que sea una herramienta básica que aporte información transparente y continua para planificar los recursos humanos, que facilite datos homologados a las Comunidades Autónomas sobre el número de profesionales, su distribución geográfica, edad… Dicho registro deberá estar basado en las tecnologías de la información y de las comunicaciones y ser accesible e interoperable entre las distintas Comunidades Autónomas.

-5.Es preciso revisar las políticas de salud, centradas más en la asistencia sanitaria que en la prevención y la promoción de la salud; al mismo tiempo, es preciso replantearse tanto el modelo asistencial (actualmente fragmentado entre primaria, especializada y servicios sociales), como el modelo de gestión de personal, (un modelo que no genere desigualdades interterritoriales), así como lograr un modelo consensuado de organización sanitaria, con la atención primaria como eje y un crecimiento hospitalario organizado.

-6.Es esencial establecer una coordinación de las políticas asistenciales, en el seno del Consejo Interterritorial, con el establecimiento de un plan de recursos humanos de todo el Sistema Nacional de Salud, con la planificación de recursos, la organización de estrategias, la redistribución de los profesionales, geográficamente y por especialidades (garantizando la movilidad geográfica voluntaria de los profesionales), la redistribución de tareas entre los distintos profesionales sanitarios, la descentralización de la gestión y el control de la demanda asistencial:

a. Aumentando el rendimiento del trabajo, la autonomía de los profesionales y eliminando las tensiones con los gestores.

b. Estimulando la autoorganización en los centros, implementando la coordinación entre los distintos niveles asistenciales, reforzando los servicios de urgencia hospitalaria y concentrando los servicios de alta especialización.

c. Desburocratizando y potenciando el rol de médico de atención primaria, la atención primaria en sí misma, y delegando en otros profesionales tareas que, por su formación y competencia, pueden desarrollar.

d. Desfuncionarizando la profesión médica, flexibilizando el empleo, incentivando el trabajo a tiempo parcial, fomentando la atención en el medio rural.

e. Promoviendo la prolongación voluntaria de la vida laboral hasta los 70 años e incentivando la figura del médico consultor, así como jornadas laborales voluntarias de duración más corta, debidamente retribuidas, en determinadas especialidades.

f. Facilitar que los médicos inactivos o aquellos que se dedican a otras labores profesionales como la docencia, la investigación la gerencia etc. puedan incorporarse a tareas asistenciales si así lo desean, mediante programas de reciclaje profesional.

-7.La modificación de las políticas retributivas, homogeneizando los niveles básicos retributivos en todo el país, para evitar desplazamientos en determinadas especialidades y contemplando criterios como la cantidad y calidad del trabajo efectuado. Igualmente fomentar la formación continuada y la participación de los profesionales en la gestión. Para ello, se propone:

a. Flexibilizar las condiciones de contratación, teniendo en cuenta la elevada tasa de feminización y la incorporación de generaciones jóvenes, que reclaman horarios que puedan compatibilizar con su vida personal o familiar. Evitar exclusividades contractuales que generan agravios comparativos. Buscar un sistema de compensaciones laborales que sea atractivo para el profesional, con estrategias de desarrollo profesional y de reconocimiento de los méritos de los profesionales a nivel asistencial.

b. Evitar incentivos perversos y primar los criterios basados en la evaluación de los profesionales según resultados asistenciales, sobre la investigación y otros factores.

c. La promoción del liderazgo profesional y del desarrollo profesional continuo.

d. Implicar a los profesionales en el gobierno de las instituciones en las que trabajan, para que se sientan comprometidos con los resultados, porque la Sanidad es de todos.

-8. Es imprescindible fomentar el trabajo en equipo, para lo cual es fundamental la colaboración entre los diferentes profesionales sanitarios (por ejemplo, entre los médicos de atención primaria y los especialistas, y entre los profesionales sanitarios y aquéllos otros que, sin serlo, tienen de un modo u otro relación con la sanidad), superando la actual fragmentación entre primaria, especializada y servicios sociales.

-9. Es necesario articular un modelo asistencial más equilibrado dentro de un sistema integrado de salud (que ofrezca mayor calidad, minimice costes, evite duplicidades en el tratamiento, impida la repetición innecesaria de pruebas diagnósticas y disminuya riesgos para los pacientes) en el que cada una de las partes se vea formando parte del todo y en el que tanto profesionales como ciudadanos compartan decisiones y responsabilidades.

-10. En cuanto a la formación, varias medidas podrían ponerse en marcha para remediar los problemas de los profesionales en el Sistema Nacional de Salud, tales como:

a. Incorporar a la profesión los valores del compromiso, la excelencia, que conforman el denominado «nuevo profesionalismo», educando a los estudiantes de medicina y a los especialistas en formación en los valores de la profesión sanitaria como el compromiso, la honestidad y la aspiración por la excelencia.

b. Revisar el sistema de acceso a la universidad, considerándose diferentes fórmulas para acceder al estudio de las Ciencias de la Salud que valoren no sólo la nota en la selectividad y estableciendo pruebas específicas relacionadas con las materias que se han de cursar; así como velar porque las condiciones de ingreso sean las mismas para todos los alumnos matriculados.

c. Articular medidas que lleven a equilibrar las plazas de pregrado con las de formación sanitaria especializada y éstas con las necesidades reales del Sistema Nacional de Salud.

d. Introducir en los planes de estudio conocimientos de: política sanitaria, ética médica, calidad asistencial, sociología de la salud, gestión, liderazgo clínico, derecho sanitario y violencia de género, mejorando con ello, en un futuro ejercicio profesional de los estudiantes de medicina,
la relación médico-paciente.

e. Los planes de estudio de las facultades de medicina han de responder a las necesidades de la atención sanitaria y, en este sentido, deberían ser informados por las autoridades sanitarias de la Comunidad Autónoma donde se ubiquen, con el fin de adecuarse con las competencias profesionales que demanda el sistema sanitario.

f. Impulsar el desarrollo de la formación troncal de las especialidades médicas, lo que las hará más flexibles y permitirá el abordaje más integral de los problemas de salud de los pacientes, así como una mayor participación e implicación de los profesionales en equipos multidisciplinares para satisfacer nuevas necesidades asistenciales y/o sociales.

g. Estimular la participación de los especialistas en formación en actividades docentes y proyectos de investigación.

h. Avanzar en el desarrollo de las áreas de capacitación específica, dentro de una o varias especialidades en Ciencias de la Salud.

i. Fomentar la cultura de la formación continuada y el desarrollo profesional continuo, como garantía de seguridad para los pacientes y estímulo para los profesionales.

j. Evaluación del sistema de formación sanitaria de especialistas, afrontando dos tipos de propuestas: conseguir un equilibrio entre los profesionales que se van a formar y las plazas ofertadas para ello (agregando las demandas y ofertas de las diecisiete Comunidades Autónomas) y establecer mecanismos que permitan cubrir las plazas no ocupadas o abandonadas.

k. Favorecer a los profesionales de atención primaria y de los centros hospitalarios de primer y segundo nivel la participación en los programas de formación continuada y en los proyectos de investigación que se desarrollen en los centros de tercer nivel.

-11. Por lo que se refiere a la problemática de los profesionales que ejercen en el Sistema Nacional de Salud únicamente con el título de licenciado, sería necesaria su regularización como especialistas, de conformidad con el Derecho comunitario.

En cuanto a los profesionales extracomunitarios con el título de especialista sin homologar, sería necesario normalizar su situación a través de la aplicación del Real Decreto 459/2010, de 16 de abril, por el que se regulan las condiciones para el reconocimiento de efectos profesionales a títulos extranjeros de especialistas en Ciencias de la Salud, obtenidos en Estados no miembros de la Unión Europea.

-12. Los mismos criterios de rigor, agilidad y garantía deben exigirse para la homologación de titulaciones de médicos comunitarios (de la Unión Europea).

-13.Incorporar las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación a la asistencia sanitaria: la historia clínica digital común, la tarjeta sanitaria única, la telemedicina y las distintas modalidades de teleconsulta.

-14.Evaluar los resultados clínicos, estableciendo unos indicadores de calidad asistencial, que habrá que introducir de manera pedagógica.

-15.Es necesario impulsar iniciativas que den a los ciudadanos información y formación suficiente, para conocer no sólo lo que corresponde a su proceso asistencial, sino también la necesidad del cumplimiento de los tratamientos y del uso adecuado de los servicios sanitarios, para lograr una mayor concienciación y corresponsabilidad ciudadana, así como desarrollar acciones que conduzcan a los ciudadanos a ser conscientes de la responsabilidad que tienen sobre su propia salud y también sobre sus posibles enfermedades, no sólo como prevención de éstas sino también en la toma de decisiones sobre las mismas (diagnósticas, terapéuticas, rehabilitadoras, etc.).

-16.En fin, resulta también urgente iniciar la formación de pacientes, al modo de los programas de paciente experto y paciente tutor, dado que algunas experiencias nacionales e internacionales han puesto en evidencia la disminución de la frecuentación al médico, el aumento de las consultas a otros profesionales de la salud (por ejemplo, al farmacéutico), y la disminución de las urgencias; en definitiva, un aumento de la calidad de la atención sanitaria.

-17.La cartera de servicios común para todas las Comunidades Autónomas, basada en la descripción de un conjunto de actividades que responden a las necesidades y demandas de la población, sustentadas en criterios de evidencia científica y de factibilidad técnica, consensuados con los diferentes actores del continuo asistencial debe responder, además, a los objetivos de salud de los diferentes Planes de Salud o Programas Directores de las distintas Comunidades Autónomas.

-18.Por lo que respecta a la situación de determinadas especialidades médicas, para una adecuada organización de los recursos humanos se debería tener en cuenta:

a. Psiquiatría infanto-juvenil: creación de la especialidad de psiquiatría infanto-juvenil, con un primer nivel en atención primaria y otro de especializada.

b. Rehabilitación: el incremento del envejecimiento poblacional y la cronicidad de algunas enfermedades hacen necesario definir las competencias de los distintos profesionales que intervienen en el proceso.

c. Anestesia: hay que tener en cuenta que, en el futuro, crecerá la demanda y las exploraciones fuera del quirófano, dada la importancia de la terapéutica del dolor, por lo que las carencias actuales aumentarán.

d. Atención primaria: hay que potenciar, mejorar y hacer más atractiva la especialidad para los profesionales, así como recuperar el papel fundamental y el reconocimiento social de quienes se dedican a ella.

e. Urgencias, emergencias y cuidados intensivos: la complejidad cada vez mayor del sistema de asistencia sanitaria hospitalaria y el aumento de la demanda de atención a pacientes críticos hacen conveniente establecer criterios específicos para los cuidados en urgencias, emergencias y en la atención al paciente crítico.

-19.En enfermería, se hace necesaria una planificación a medio plazo, desglosada por Comunidades Autónomas, que tenga en cuenta datos socio demográficos, las jubilaciones de profesionales, la oferta de plazas públicas y privadas, las condiciones contractuales, para tener «una foto real actual» de la situación. Y a partir de aquí, adoptar otra serie de decisiones, entre las que estarían:

a. Incrementar las plazas en las escuelas de enfermería, de acuerdo con la nueva titulación de grado y con los nuevos currículos de enfermeras generalistas y especialistas.

b. Definir los nuevos marcos competenciales de las enfermeras especialistas y los nuevos roles acordes con la implantación de la titulación de grado, así como poner en marcha de programas formativos del catálogo actual de especialidades, para lo cual hay que canalizar nuevos currículos formativos (dependencia, urgencias).

c. Garantizar en el conjunto del Sistema Nacional de Salud la financiación para la consolidación y contratación del personal de enfermería suficiente para adecuar las ratios de enfermería a las necesidades del sistema sanitario.

d. Valorar la distribución de funciones entre médicos y otras profesiones sanitarias —singularmente, enfermería—, y planificar conjuntamente cuántos de cada uno de ellos se necesitarán para poder saber qué cartera de servicios se puede ofrecer con la máxima calidad.

-20. Los equipos multidisciplinares han de ir paulatinamente incorporando a otros profesionales sanitarios —en atención primaria, pero también en especializada—. En concreto:

a. El farmacéutico supone un recurso asistencial importante, en un marco de contención del gasto público que exige modificaciones estructurales, y, entre ellas, el desarrollo de nuevas competencias profesionales para dar respuesta a las nuevas necesidades asistenciales, tales como la farmacia en atención primaria, nutrición y dietética, sanidad ambiental y salud pública; la introducción en el mercado sanitario del farmacéutico como proveedor de servicios basados en su conocimiento y competencia profesionales, y el establecimiento de mecanismos de contraprestación económica.

b. En el caso de los psicólogos, las políticas irían en línea de reorientar progresiva y decididamente a una parte de estos profesionales hacia las labores de prevención y promoción de la salud, además de fortalecer el actual sistema de formación y su incorporación a la salud mental dentro del Sistema Nacional de Salud. Si se quiere reconocer el carácter sanitario de la psicología habría que estudiar el programa formativo y la cualificación de estos profesionales en el marco de la Ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias.

c. La prestación de servicios propios de los dietistasnutricionistas precisa de una intervención por parte de las autoridades sanitarias, para modernizar el Sistema Nacional de Salud a través de la incorporación de estos profesionales sanitarios.

d. En cuanto a los podólogos, sería conveniente abrirles posibilidades laborales reguladas en el Sistema Nacional de Salud, vinculados a los servicios de medicina interna, cirugía general o cirugía ortopédica, o en los centros de salud, dentro del campo de la enfermería. Igualmente, deberían estar presentes en las unidades de geriatría o de diabetes. La prestación de podología podría impulsarse bien directamente, o bien a través de la firma de convenios de colaboración con estos profesionales.

e. Por lo que se refiere a los ortoprotésicos, empezando por su formación, habría que estudiar su programa formativo y cualificación en el marco de la Ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias. Por otro lado, habría que regular el sector, inspeccionar y controlar la prestación ortoprotésica y de los establecimientos, actualizar carteras de servicios y revisar presupuestos. Por último, sería necesario fortalecer la relación de los ortoprotésicos con los servicios de rehabilitación y de traumatología del Sistema Nacional de Salud, en su caso, con una relación de concierto con los establecimientos privados correspondientes.

f. La presencia de los fisioterapeutas —cuya actividad se ejerce, fundamentalmente, de forma privada— se requiere cada vez más en unidades de quemados, cardiacos, de suelo pélvico, urología, urgencias y pediatría, además de en la tradicionales de traumatología y de atención primaria. Sería pertinente fomentar el trabajo en equipo de los profesionales implicados en la rehabilitación (traumatólogos, médicos rehabilitadores, enfermeros, fisioterapeutas, etc.) y clarificar las funciones que corresponden a cada uno de ellos.

g. En el futuro sería recomendable el reconocimiento de los ópticos-optometristas en el Sistema Nacional de Salud, y la existencia de un óptico-optometrista en cada centro de atención primaria vía convenio o vía directa de contratación— y en cada servicio de oftalmología del Sistema Nacional de Salud, al que se derivarían desde atención primaria los pacientes, con la consiguiente disminución de las listas de espera.

-21.Las nuevas necesidades, la atención de las enfermedades crónicas, degenerativas etc. hace necesario un Sistema Nacional de Salud ágil en las respuestas, preparado y con equipos multidisciplinares que trabajaran coordinadamente. coordinadamente. En este sentido, se debe estar atento a las necesidades de otros colectivos tanto en formación como en responsabilidades que puedan moverse en pie de igualdad por el espacio único.

-22.La asistencia sanitaria debe estar más centrada en una visión holística del paciente que en la enfermedad y no sólo en el tratamiento del síntoma sino también en la causa del problema.

-23.La incorporación de las nuevas tecnologías y la telemática a los servicios de salud no debe suponer una deshumanización de la medicina ni una pérdida de confianza en la relación médico paciente.

-24.La asistencia sanitaria debe recobra el papel humanitario centrado en el enfermo individualmente. El paciente debe estar mejor informado para poder responsabilizarse, no sólo de las decisiones de un tratamiento, sino también de la prevención de enfermedades.

-25.Sería conveniente estimular la creación de programas de salud desde la atención primaria para utilizar la actividad física y el deporte no competitivo como herramienta de prevención de enfermedades evitables; programas en cuyo diseño colaborarán médicos, enfermeros y técnicos deportivos titulados.

-26.Cada vez es más difusa la barrera entre la atención sanitaria y la socio-sanitaria; se hace necesaria no sólo una mayor coordinación de la asistencia, sino también la coordinación de la gestión de los servicios.

-27.Es necesario impulsar el papel de las Administraciones Públicas, par que sean capaces de dar respuesta a las nuevas necesidades, tales como las enfermedades crónicas o las enfermedades degenerativas.

Palacio del Senado, 15 de junio de 2010.—Rosa Nuria Aleixandre i Cerarols (GPCIU).—Josep Maria Esquerda Segués (GPECP).—Cristina Maestre Martín de Almagro (GPS).—José María Mur Bernad (GPMX).—María Dolores Pan Vázquez (GPP).—José Manuel Pérez Bouza (GPSN).—Elvira Velasco Morillo (GPP) y Pedro Villagrán Bustillos (GPS).

El informe íntegro puede consultarse a pie de página