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Sábado, 13 Agosto 2022

La Universidad de Zaragoza coordina un proyecto europeo para encontrar una nueva vacuna contra la tuberculosis

27/02/2009

La tuberculosis no sólo es la enfermedad más antigua que afecta a la especie humana sino que, además, es probablemente, la enfermedad de la que más se ha escrito a lo largo de la historia de la Medicina, a pesar de que hasta 1882 ni siquiera se conocía la causa que podía producir la enfermedad

Zaragoza, 28 de febrero 2009 (medicosypacientes.com)

La Universidad de Zaragoza coordina un proyecto europeo que investiga una nueva vacuna anti-tuberculosis, una enfermedad ésta que, junto al sida y la malaria, continúa siendo una de las enfermedades infecciosas más mortíferas del planeta. Una de estas características que le convierten en una enfermedad de difícil control es la capacidad del bacilo M. tuberculosis para adaptarse a una fase de latencia y pasar inadvertido al reconocimiento por parte del sistema inmune del portador (aproximadamente 1/3 de la población mundial).

Así lo ha explicado el doctor Carlos Martín Montañés, catedrático de Microbiología de la Universidad de Zaragoza, quien junto con el doctor José Antonio Caminero, neumólogo del Hospital Dr. Negrin de Gran Canaria y miembro del Comité de Expertos en Tuberculosis de la OMS, ha participado en el Aula que la Clínica Montpellier, de Zaragoza, ha organizado sobre “Tuberculosis. Nueva situación para una vieja enfermedad. El Futuro”.

Para el doctor Martín la aparición de numerosos casos de multirresistencia dificulta su erradicación mediante fármacos y le permite al microbio permanecer en un estado latente en distintos tejidos del portador, desarrollándose la enfermedad con virulencia en quienes están bajos de defensas.

La actual vacuna contra la tuberculosis, el Bacilo de Calmette y Guérin (BCG), es una cepa viva atenuada de Mycobacterium bovis y continúa siendo la más utilizada en todo el mundo, pero su grado de protección ha demostrado ser muy variable, y no es suficiente para proteger de la forma respiratoria. Hoy se conoce que BCG contiene diferentes regiones de su genoma con la pérdida de más de 100 genes y existe una gran variedad entre las distintas cepas empleadas como vacunas.

Los estudios de protección de BCG han demostrado una eficacia muy variable contra la tuberculosis pulmonar que van desde una nula protección, en estudios en India, a un 70% de protección, en los estudios del MRC en Inglaterra. Esta falta de protección contra la tuberculosis pulmonar, tiene una enorme importancia desde el punto de vista de la Salud Pública, con vistas a poder erradicar la tuberculosis.

Para este especialista, encontrar una nueva vacuna más eficaz que BCG, en los casos de tuberculosis pulmonar en el adulto, es una de las prioridades de investigación en tuberculosis con objeto de poder prevenir y erradicar la enfermedad. Es por ello que el desarrollo de nuevas vacunas que sean mejores y que protejan contra las formas respiratorias de la Tuberculosis (por su transmisión aérea) es el objetivo. En este sentido, la estrategia se basa en la búsqueda de nuevas vacunas que atenúen la patogenicidad del bacilo y potencien la inmunidad frente a él.

El estado actual de la Tuberculosis (TB)

En su intervención, el doctor José Antonio Caminero ha explicado que la TB no sólo es la enfermedad más antigua que afecta a la especie humana sino que, además, es muy probablemente, la enfermedad de la que más se ha escrito a lo largo de la historia de la Medicina. No en vano, no sólo la Neumología y la Cirugía Torácica, sino también otras especialidades, deben gran parte de su origen a la TB. Sin embargo, cuando este conocimiento se analiza con perspectiva histórica, se puede apreciar cómo el empirismo ha sido el predominante hasta hace relativamente muy poco. Y es que hasta 1882 ni siquiera se conocía la causa que podía producir la enfermedad, defendiéndose su origen hereditario. Sin embargo, en el pasado siglo XX la investigación en TB produjo muchos y notables avances, aunque, en las últimas décadas del mismo, a un ritmo inferior al del resto de enfermedades.

Sigue pesando el ser una enfermedad de pobres, lo que reduce siempre las posibilidades de inversión en investigación. No obstante, se han adquirido importantes conocimientos sobre su comportamiento epidemiológico, sobre su virulencia y patogenia, y sobre las posibilidades de diagnóstico, tratamiento y control.

A pesar de estos reconocidos avances, una visión crítica evidenciaría tres deficiencias significativas:

  1. La base del actual razonamiento patogénico tiene más de 40 años
  2. La base del diagnóstico sigue siendo la baciloscopia y el cultivo, con más de 120 años de antigüedad
  3. El último fármaco incorporado al tratamiento inicial de los enfermos, la rifampicina, se investigó en 1963.

Sin embargo, el mensaje debería ser optimista, ya que la TB se ha convertido en una enfermedad fácil de diagnosticar en sus formas avanzadas (examen microscópico del esputo) y curable en casi todos los casos con pautas terapéuticas que, aunque son incómodamente prolongadas, no cuestan más de 10 euros.

Y es que gran parte de las investigaciones realizadas en TB en las últimas décadas, o bien sólo han aportado conocimientos aplicables a los países más ricos, que son los que soportan la mínima parte del problema (entre todos los países industrializados sólo aportan el 6% de los casos de TB del mundo); o bien no han sido lo suficientemente contrastados. Es más, algunas de estas nuevas investigaciones han venido a poner controversia sobre lo anteriormente aceptado en el conocimiento de la TB.

Por lo tanto, la investigación en TB ha caminado, en las últimas décadas, a un ritmo inferior al de otras enfermedades, pesando en ello el ser una enfermedad de pobres. Además, muy pocas de estas investigaciones han sido realmente relevantes, y escasamente han sido incorporadas al manejo rutinario de estos enfermos.

Quizás, en función de su importancia y actualidad, se podrían seleccionar los siguientes 5 campos del conocimiento de la TB en los que han existido múltiples estudios en los últimos años intentando lograr una mejora en el manejo de los infectados y enfermos por TB y que serían los siguientes:

  1. Aporte de las Biología Molecular al conocimiento de la Epidemiología de la TB.
  2. Nuevos métodos de diagnóstico de la Infección Tuberculosa Latente.
  3. Aporte de los Nuevos Métodos Diagnósticos al manejo del enfermo con sospecha de padecer TB.
  4. Nuevos Fármacos con acción anti-TB. ¿Pueden aportar algo al tratamiento inicial?.
  5. Estandarización del manejo de los Casos con Multi-Drogo-Resistencia (MDR-TB).
  6. Desarrollo de una Vacuna eficaz frente a la TB.

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