Viernes, 24 Septiembre 2021

Las Heridas en la Pintura

La dermatóloga Olga Marqués analiza las heridas reflejadas en 111 obras pictóricas

El retrato de Felipe II en la jornada de San Quintín, realizado por el retratista flamenco Antonio Moro en 1560, es el único retrato del rey que muestra una pequeña cicatriz sobre la ceja izquierda, detalle que no vuelve a aparecer en ninguno de los retratos posteriores. Esta es una de las heridas analizadas por la dermatóloga Olga Marqués en la obra Las Heridas en la pintura en la que estudia las lesiones y cicatrices reflejadas en 111 obras pictóricas de 71 artistas de todas las épocas

03/05/2013 medicosypacientes.com

 

 

Madrid, 6 de mayo de 2013 (medicosypacientes.com)

Heridas, úlceras, cicatrices, desollamientos y degollamientos son las lesiones provocadas por actos violentos sobre la piel que, junto con un esbozo biográfico de cada pintor, forman esta obra realiza la Dra. Olga Marqués, autora de varias publicaciones sobre la piel y miembro de la Asociación Española de Médicos Escritores y Artistas (ASEMEYA).

En Las Heridas en la Pintura, la Dra. Marqués desarrolla su labor artística  a la vez que  estudia la enfermedad cutánea a través de la visión de 71 obras de  pintores de todas las épocas, como Miguel Angel, Leonardo da Vinci, Caravaggio, Durero,  Goya, Hogart, Parmigianino, Rembrandt, Rubens, Tiziano, Sorolla, Frida Khalo  o Ponce de Leon.

De las heridas, la autora hace una distinción según el agente traumático o agresor que las causa y las clasifica en punzantes, incisas, contusas, inciso-contusas, emponzoñadas, heridas por empalamiento y heridas con pérdida de sustancia, destacando que las heridas en la piel que más han reflejado los artistas se encuentran en la obra más representada de la historia del arte que es la Crucifixión de Cristo. De estas pinturas que representan la Crucifixión, muchas han sido objeto de numerosos estudios médicos y teológicos y la autora señala como ejemplo de curiosidad científica la pintada por el Greco en 1597, en la que se observa cómo de la herida del costado de Cristo brotan sangre y agua, valorándose por estudios médicos la posibilidad de que Cristo tuviera un derrame pleural.

La Dra. Marqués recoge también autorretratos de artistas que reproducen su propia imagen con heridas, entre ellos, los de la pintora mexicana Frida Kahlo que en sus autorretratos muestra de forma reiterada sus heridas en el cuerpo, enfermedades y operaciones y que son una evidencia de que, aunque ella no se consideraba una pintora simbolista, las heridas que pintaba son una representación subjetiva de su propia realidad, de su estado mental y de su propio dolor, según la autora.

De las úlceras, la Dra. Marqués, dice que esta lesión, además de no haber inspirado a los artistas, es por sus características clínicas, muy difícil de hallar en la pintura, aunque hay dos personajes que son representados con frecuencia y siempre muestran las úlceras en la piel: Job y San Roque, y que han sido reflejados en obras de artistas como Durero, Tiziano o José de Ribera, entre otros.  En este apartado, se analiza, entre otras, la obra de Goya "Santa Isabel curando las llagas a una enferma", en las que aparece la santa curando y vendando el pié cubierto de úlceras de una mujer recostada en una silla.

Sobre las cicatrices, dice la autora que, aunque se muestran con poca frecuencia en la pintura y cuando aparecen, casi siempre en el género del retrato, añaden un componente de originalidad a la obra. La autora analiza ejemplos de obras de Berruguete, Parmigianino, Tiziano, Goya, Antonio Moro, Hogarth u Otto Dix, este último uno de los grandes pintores del expresionismo alemán del siglo XX que inmortalizó en 1921 al dermatólogo y urólogo Dr.Hans Koch con una tremenda cicatriz en la mejilla derecha, causada por una posible herida de guerra.

El libro dedica un capítulo a los desollamientos, que se entiende como las representaciones de los hombres privados de la piel y el tejido subcutáneo para hacer visible su estructura muscular, tema que en pleno Renacimiento, tras la aparición de la anatomía moderna, recogieron en múltiples dibujos y pinturas artistas como Leonardo da Vinci, Tiziano, Miguel Angel, Rembrandt, e, incluso,  pintores actuales como Ángeles Agrela, quien ha realizado  reinterpretaciones de conocidos retratos de grandes maestros, como el del Duque de Urbino, de Piero della Francesca. En esta obra, que la pintora jienense realizo en 2010, puede verse  la imagen de Federico de Montefeltro con la piel levantada de las mejillas, los labios, el mentón y el cuello para mostrar con gran precisión anatómica la estructura molecular de esa zona.

El último apartado de la obra está dedicado a los degollamientos, una forma de ejecución muy frecuente desde la antigüedad y por el que pintores como Boticelli, Van Der Weyden, El Greco, Caravaggio y otros más cercanos como Julio Romero de Torres o Franz Von Stuck se han sentido enormemente atraídos, a pesar de su crudeza. Las degollaciones bíblicas, de Holoformes por Judit, del Bautista por deseo de Salomé y de Goliat por David, han inspirado a numerosos pintores a la hora de crear auténticas obras maestras.

Olga Marqués Serrano es licenciada en Medicina y Cirugía,  especialista en Dermatología, y médico del  Hospital Universitario La Paz y del Hospital Nuestra Sra. Del Rosario

Pertenece a la Asociación Española de Dermatología (AEDV), y a la Asociación de Médicos Escritores y Artistas (ASEMEYA).

Además de Las heridas en la pintura, es autora de La piel  en la pintura que contiene una recopilación de cuadros con enfermedades dermatológicas, La piel. Antología poética en la que se ha hecho una selección de poemas de la piel que  reflejan los parámetros que mejor la definen y está a punto de publicar El arte de envenenar.

Ha presentado sus libros en el Colegio de Médicos  de Madrid y asociaciones culturales como la Fundación de Poesía Centro José Hierro, el Museo Lázaro Galdiano  y la Real Academia de Bellas Letras de Córdoba.

 

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