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Sábado, 13 Agosto 2022

En verano, las varices "a paseo"

01/09/2011

El Capítulo Español de Flebología (CEF) de la SEACV (Sociedad Española de Angiología y Cirugía Vascular) ofrece una serie de recomendacionesbasadas en la evidencia científica muy útiles para sobrellevar durante el verano las molestias ocasionadas por la insuficiencia venosa, y, principalmente, las varices

Madrid, agosto 2011 (medicosypacientes.com)
PiernasVarices

Cada año con la llegada del verano, los cirujanos vasculares ven incrementado el número de pacientes que acuden con síntomas acentuados de insuficiencia venosa, principalmente, varices. Es inevitable que con las altas temperaturas las venas se dilaten y los síntomas se acentúen. También se produce una tendencia a acumular líquidos en las piernas (edema). Así pues, en verano muchas veces se observan más las varices, esta dilatación puede desaparecer una vez concluido el verano, pero otras veces es permanente.

Prevenir que aparezcan las varices, no es siempre posible. Esto se debe a que incluso controlando los factores de riesgo, la genética influye determinantemente. No obstante, existen unas medidas que se pueden aplicar de forma sencilla y que contribuyen a disminuir las molestias y retrasar la aparición de nuevas varices. Ante la gran cantidad de consejos con escaso rigor científico que aparecen en esta época del año, el Capítulo Español de Flebología (CEF) de la SEACV (Sociedad Española de Angiología y Cirugía Vascular) cree que unas recomendaciones basadas en la evidencia científica pueden ayudar a la población afectada a adoptar las medidas más eficaces en cada caso. Por ello, presenta el siguiente decálogo.

1. Activar las piernas

Permanecer mucho tiempo de pie o sentado (en particular con las piernas cruzadas) debe evitarse, puesto que predispone a la insuficiencia venosa. Debido a la gravedad, estas situaciones favorecen el estancamiento de la sangre en las venas. Es conveniente moverse y dar pequeños paseos a lo largo del día o efectuar movimientos circulares con los pies. En caso de viajes largos en coche, tren o avión (síndrome de la clase turista), levántese de vez en cuando y camine unos minutos para favorecer el retorno venoso. En caso de viajes en coche, efectúe paradas cada dos horas y dé paseos por las áreas de descanso (al menos durante 5 minutos). Es también aconsejable emplear medias de compresión elástica, darse masajes ascendentes en las pantorrillas, hacer ejercicios circulares en los tobillos (evitando que los muslos reposen sobre el asiento) y hacer ejercicios levantando de forma alterna las puntas y, luego, los talones de los dos pies.

2. Practicar el deporte adecuado

Caminar es el ejercicio más beneficioso para la circulación venosa, siempre que se practique regularmente y con un calzado apropiado. La planta de los pies, irrigada por numerosas venitas, actúa como una bomba y, a cada paso, su aplastamiento impulsa la sangre hacia arriba, desde los tobillos a las pantorrillas. Después, las contracciones de los músculos de las piernas favorecen la progresión de la sangre hacia el corazón. Por estas razones, la práctica de gimnasia, bicicleta, golf, danza o natación favorece el retorno venoso. Es especialmente saludable andar descalzo a la orilla del mar, ya que el frescor del mar ejerce una acción vasoconstrictora que aumenta el tono venoso.

3. Evitar las fuentes de calor

El calor favorece la dilatación venosa y, por tanto, debe evitarse toda fuente de calor: tomar el sol en las piernas, depilación con cera caliente, caminar por suelos calientes, baños calientes, sauna, etc.

4. Refrescar las piernas

El frío provoca la contracción venosa. Las duchas de agua fresca en las piernas activan la función venosa y alivian la sensación de pesadez y de dolor. Caminar por la orilla del mar asocia la actividad física y la acción vasoconstrictora.

5. Evitar el estreñimiento y el sobrepeso

Una dieta rica en fibras, una buena hidratación (beber un litro y medio o dos de agua al día), un consumo limitado de grasas saturadas (mantequilla, carnes rojas) y un consumo adecuado de frutas y verduras en una dieta rica y variada permiten combatir al mismo tiempo el estreñimiento y el sobrepeso, que tienen una influencia negativa en las varices.

6. Utilizar ropa cómoda

La ropa demasiado ceñida comprime las venas y bloquea la circulación venosa de retorno al corazón. Es aconsejable evitar los pantalones demasiados ceñidos, las fajas, los cinturones y los calcetines con elásticos fuertes. No así con las medias terapéuticas de compresión elástica, que se utilizan para prevenir y paliar la aparición de varices.

7. Llevar el tacón adecuado

Los zapatos de tacón alto reducen la superficie de apoyo del pie y los zapatos planos la aumentan demasiado. Un tacón de 2-3 cm es el más aconsejable para asegurar un buen retorno venoso. Caminar descalzo en la playa activa de forma completa la ‘bomba plantar’ favoreciendo de este modo el retorno venoso desde los pies.

8. Favorecer el retorno venoso en la cama

Es saludable, para las varices, realizar, tumbado boca arriba, movimientos de pedaleo al acostarse. La elevación de las patas de la cama de 10 a 12 cm permite reducir el estancamiento de la sangre venosa mientras se duerme.

9. Masajar sus piernas

Los masajes de las piernas, desde el pie hacia el muslo, siguiendo el sentido de la circulación venosa, aumentan la velocidad de retorno venoso

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10. Medicaciones y embarazo

Se debe tomar la medicación flebotónica, si se tiene prescrita, y no se debe abandonar hasta que pase el calor. Asimismo, ciertas circunstancias como el embarazo o la toma de anticonceptivos orales pueden agravar los problemas venosos.

VARICES Y DEPORTE


Descripción de la imagen

Trasladado este problema de salud al terreno específico del deporte, surge la cuestión de las posibles consecuencias que puede tener para la salud venosaque una persona sedentaria comience a realizar de manera repentina un deporte exigente (por ejemplo, correr o jugar al fútbol)? A esas y otras preguntas responden Rodrigo Rial e Ignacio Sánchez Nevárez, miembros del comité científico del Capítulo Español de Flebología. El primero de ellos entiende que “es importante distinguir si la persona sedentaria padece algún problema de insuficiencia venosa o varices antes de comenzar a realizar deporte. Las personas sin problemas de insuficiencia venosa deben tomar las elementales precauciones de un comienzo paulatino de la actividad y la valoración médica que en cada caso recomienda la Femede (Federación Española de Medicina del Deporte), para cada grupo de edad e intensidad del ejercicio a practicar. Sin embargo, si la persona que desea comenzar la práctica deportiva padece un problema de varices, debe ser evaluado por un especialista en Angiología y Cirugía Vascular”.

Entre las recomendaciones comunes a seguir en estos casos se encuentra “la utilización de soporte elástico adecuado a la gravedad del problema venoso y a la actividad física a realizar. En la actualidad existen medias elásticas específicamente fabricadas para la realización de ejercicio que, por el tipo de tejido y el diseño, cada vez se están utilizando más por deportistas con el problema de insuficiencia venosa”.

Rodrigo Rial subraya que “no existe evidencia científica que la práctica deportiva favorezca el desarrollo de varices. No obstante, ante la aparición de las mismas después de iniciado el ejercicio debe consultarse al especialista en Angiología y Cirugía Vascular”.

Puntualiza, no obstante, que “existen determinados territorios venosos, como el de las extremidades superiores, en los que se dan con más frecuencia trombosis venosas en los que practican deportes que exijan una fortaleza más importante de los brazos (halterofilia, escalada, culturismo…) o en aquellas personas que realizan esfuerzos cotidianos con las extremidades superiores. Esto no es por la práctica del deporte en sí, sino que intervienen factores como la hipertrofia muscular y se cree que en la mayoría de las ocasiones existe una alteración de la coagulación, aunque muchas veces no sea detectable”.

Queda claro, por tanto, que “no hay deportes que por su realización vayan a provocar la aparición de varices, pero sí que existen deportes que en los pacientes con insuficiencia venosa son mejor tolerados y producen un alivio mayor de los síntomas de la insuficiencia venosa. La natación, bicicleta y caminar son los más aconsejables, porque producen una sobrecarga venosa menor, y en el caso de la natación el efecto de la gravedad está minimizado por la posición y la presión del agua”.

Efectos de la altitud

En lo que se refiere a la vida en altitud, Rodrigo Rial apunta que “en estas zonas una presión atmosférica menor y el efecto de la hipertensión venosa (la causa principal de la insuficiencia venosa) se magnifica”. No se ha observado que las personas indígenas que viven a gran altitud tengan una mayor incidencia de insuficiencia venosa, pero sí que aquellas personas que se desplazan a vivir al altiplano sufren un aumento de diagnóstico de insuficiencia venosa. Algo parecido ocurre en los viajes en avión, que por la presión en cabina simulan la atmósfera de gran altitud”.

Ignacio Sánchez Nevárez, miembro del comité científico del Capítulo Español de Flebología, puntualiza cómo “la JACC (Journal of the American College of Cardiology) estableció, en 2005, una clasificación según el tipo e intensidad de esfuerzo y el riesgo de lesión por contacto o sobre esfuerzo, además se analizó su influencia sobre el sistema cardiovascular y sus posibles repercusiones. Según el tipo de contracción muscular los deportes pueden ser dinámicos o estáticos. En los ejercicios dinámicos predomina la contracción isotónica, es decir estiramiento y acortamiento del músculo, junto con un mayor consumo de oxígeno; en los ejercicios estáticos predomina la contracción isométrica y no suelen estar limitados por el consumo de oxígeno.

Matiza el experto que “las demandas cardiocirculatorias dependen del tipo, la intensidad y la duración del deporte, así como de sus efectos neurohumorales y los factores ambientales. Los ejercicios estáticos de intensidad moderada y baja, prácticamente no requieren adaptación cardiovascular. No así ocurre con los estáticos de alta intensidad (halterofilia) los cuales se han relacionado con miocardiopatía hipertrófica a largo plazo. Por otro lado los ejercicios dinámicos siempre requieren una adaptabilidad cardiocirculatoria y de consumo de oxígeno, y los de gran intensidad tienen un riesgo aumentado de síncope o traumatismo por contacto. En general los ejercicios dinámicos leves y moderados han demostrado ser beneficiosos tanto en el metabolismo como en la salud respiratoria y cardiovascular. En los deportes con riesgo de lesión por contacto (fútbol, boxeo) hay que considerar que pueden generar una lesión venosa superficial (tromboflebitis, ruptura) siendo los pacientes con varices un grupo de riesgo”.

Recomendaciones

Desde un punto de de la vida práctica, Ignacio Sánchez Nevárez aporta las siguientes recomendaciones:

- La presencia de arañas vasculares o teleangiectasias se ven poco afectadas por el deporte y solo deberán consultar al especialista en el caso de hematomas asociados.

- Un ejercicio aeróbico leve/moderado (andar) siempre está recomendado mientras sigan el tratamiento adecuado de su insuficiencia venosa crónica (compresión elástica, flebotónicos, correcta evolución de una úlcera activa).

- Ante un ejercicio intenso aeróbico o con riesgo de lesión por contacto, en caso de tener antecedentes de varices importantes, TVP o úlceras por insuficiencia venosa crónica deberán antes consultar con un especialista. En el caso de la natación únicamente debe evitarse en caso de úlceras activas hasta que hayan cerrado.

- Una vida sedentaria aumenta el riesgo de edema en tobillos por ausencia de la bomba gemelar, pudiendo a largo plazo afectar la piel y presentar ulceras difíciles de tratar.

- Se desaconsejan los ejercicios estáticos intensos (halterofilia) en los pacientes con insuficiencia venosa crónica y en especial de origen pélvico porque aumentan la hipertensión venosa intraabdominal y en extremidades inferiores.