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Domingo, 14 Agosto 2022

El PP pide al Senado ayudas para los afectados por T.D.A.H.

07/09/2010

El trastorno por déficit de atención con hiperactividad (T.D.A.H.) es una de las causas más importante del fracaso escolar y de problemas sociales y supone una importante carga económica para las familias de los afectados. Cuando este trastorno persiste en la edad adulta, puede dar lugar a importantes dificultades sociales

Madrid, 8 septiembre 2010 (medicosypacientes.com)

El grupo parlamentario Popular ha presentado en la Comisión de Sanidad del Senado, una moción con una serie de medidas para favorecer a las familias con pacientes afectados por T.D.A.H. (trastorno por déficit de atención con hiperactividad) cuyo tratamiento supone en la actualidad una importante carga económica para los afectados.

Los puntos reflejados en dicha moción son los siguientes:

1.- La inclusión de los fármacos indicados en el tratamiento especifico del T.D.A.H. (Actualmente el Metilfenidato y Atomoxetina y las innovaciones farmacoterapéutica que puedan surgir) en el grupo de fármacos de aportación reducida de los beneficiarios.

2.- La puesta en marcha de protocolos para la inclusión y actuación conjunta de las administraciones implicadas (Sanidad y Política Social, Educación y Justicia) en el tratamiento, prevención y abordaje de las complicaciones de los pacientes con T.D.A.H.

3.- Pedir el aumento de la dotación de medios económicos y humanos a las unidades de tratamiento psicoterapéutico del T.D.A.H. en todas las Comunidades Autónomas dentro del Consejo Interterritorial de Salud.

4.- Pedir el aumento de medios económicos y humanos para los Servicios de Orientación Educativa y Psicopedagógica de los colegios de infantil y primaria e institutos de educación secundaria (EOEPs y Departamentos de Orientación) así como otros servicios de atención a la diversidad de las Consejerías de Educación que apoyen en la integración psicopedagógica de los alumnos con T.D.A.H. en el ámbito educativo.

En su exposición de motivos, se incide en que este trastorno crónico de origen neurológico y con base genética, es emergente, muy prevalente y según estimaciones, afecta entre el 5% y un 10% de la población infanto-juvenil, siendo unas tres veces más frecuente en varones. El T.D.A.H., como consecuencia de su carácter crónico persiste en un alto porcentaje de afectados en la edad adulta (entre el 50% y el 60% de los que lo han padecido en la infancia y la adolescencia) estando su prevalencia en la edad adulta entre el 3% y el 4%. Asimismo debe señalarse la alta presencia de otros trastornos comórbidos o asociados, tanto en la edad adulta como en la infancia y adolescencia.

En el tratamiento actual del T.D.A.H. es muy importante el tratamiento psicológico cognitivo-conductual, la terapia familiar, la reeducación pedagógica, y sobre todo el tratamiento farmacológico con Metilfenidato o con Atomaxetina (fármacos que regulan la capacidad de atención y el control de la hiperactividad e impulsividad) muy eficaces en esta patología, pero cuyo coste supone una grave merma económica para las familias (en muchos casos más de un enfermo por familia) y para los propios pacientes adultos, dificultando la accesibilidad a los medicamentos y la adherencia al tratamiento prescrito a los pacientes con T.D.A.H.

De persistir este trastorno en la edad adulta puede dar lugar a importantes dificultades sociales

El trastorno por déficit de atención con hiperactividad (T.D.A.H.) es un síndrome conductual con bases neurobiológicas y un fuerte componente genético (la carga genética explica el 80% de probabilidades de sufrir T.D.A.H.), añadiendo en muchas ocasiones la posible causa de complicaciones prenatales, perinatales y postnatales, existiendo actualmente suficiente evidencia científica para rechazar contundentemente cualquier tipo de especulación sobre el carácter “inventado” del T.D.A.H.

La sintomatología de este síndrome se manifiesta generalmente en un aumento de la actividad impulsiva y la falta de atención y concentración, siendo una de las causas más importante del fracaso escolar y de problemas sociales en la población infanto-juvenil, donde se incluyen, trastornos de conducta que pueden llevar, en los casos más graves, a la comisión de infracciones penales. En la etapa adulta, si persiste, el trastorno puede ser el origen de dificultades sociales (más posibilidad de consumir drogas o sufrir accidentes de tráfico, por ejemplo). El diagnóstico precoz y su pronto abordaje terapéutico adecuado e integral basado en la intervención farmacológica, psicológica y el apoyo pedagógico, es básico para obtener un buen pronóstico.