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Lunes, 15 Agosto 2022

"El hambre en el mundo es un problema silente"

10/02/2010

Más de 70.000 personas mueren diariamente en el mundo por inanición, mientras se gastan 3.000 millones de dólares en armas. El fracaso en la implementación de políticas firmes para combatir este problema podría dar lugar a una crisis alimentaria de larga duración

Madrid, 10 de febrero 2010 (medicosypacientes.com)

El derecho a la alimentación es uno de los principios proclamados por la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948. Asimismo, en el año 1992, la Declaración Mundial sobre la Nutrición reconocía también que “el acceso a una alimentación nutricionalmente adecuada y sana es un derecho universal”. Sin embargo, pese a ser un derecho reconocido, tal y como afirmó el profesor Federico Mayor Zaragoza, en la Real Academia Nacional de Medicina (RANM), “todavía hoy en día millones de personas están marcadas por los estragos del hambre y de la malnutrición. Una epidemia mundial y un problema silente.

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Los ponentes durante la sesión.

Más de 70.000 personas siguen muriendo diariamente en todo el mundo por inanición. Una auténtica vergüenza colectiva si tenemos en cuenta que la inversión en armamento supera los 3.000 mil millones de dólares. Debemos ser conscientes de que la erradicación de la miseria sólo se alcanzará mediante el fomento de un desarrollo global sostenible”. Así de contundente se mostró el Académico de Número y coordinador de la sesión “Hambre, nutrición y crecimiento: una panorámica mundial”, la segunda conferencia conmemorativa del 275 Aniversario de la Real Academia Nacional de Medicina.

En esta sesión acompañaron al profesor Mayor Zaragoza los doctores Albert Sasson, ex subdirector general de la UNESCO; Ramón Clotet, secretario de la Fundación Triptólemos y Mercedes de Onís, coordinadora de Temas de Crecimiento del Departamento de Nutrición de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Por su parte, el doctor Ramón Clotet, aseguró que el fracaso en la implementación de políticas firmes para combatir el hambre podría dar lugar a una crisis alimentaria de larga duración. “Por eso -añadió-, hay que poner un nuevo empeño en la lucha contra el hambre, sobre todo para el beneficio de los más jóvenes. En los países más afectados por el reciente aumento en los precios de los alimentos, es necesario implantar medidas que incrementen la disponibilidad de estos y fortalecer políticas sociales que busquen una solución al impacto negativo sobre los pobres”.

En este sentido, el doctor Clotet apuntó las líneas de trabajo de la Fundación Triptólemos. “Las necesidades económicas continuarán ejerciendo presión en el ya deteriorado medioambiente, donde la deforestación y la extinción de las especies ocurre a ritmos alarmantes y se vislumbra una crisis de recursos mundial. Por ello, desde la Fundación trabajamos para que la producción y la distribución de alimentos sean suficientes; ayudando al pequeño productor y a las empresas de distribución y para que la capacidad económica de la población garantice un mínimo alimentario nutricional. Y, por último, por aumentar el conocimiento y la confianza en el sistema alimentario a través de la formación e información”.

La comida, primera medicina necesaria

En el mundo 19 millones de niños sufren desnutrición. Un drama que podría resolverse con menos de tres mil millones de euros. En este contexto, la doctora Mercedes de Onís expuso los aspectos y consecuencias médicas que conllevan esta situación. “La urgencia es curar a estos 19 millones de menores de cinco años que sufren falta de alimentación en su fase más grave, ya que de lo contrario cinco millones de ellos acabarán muriendo y el resto padecerá secuelas físicas e intelectuales irreversibles. La comida se convierte así en la primera medicina necesaria”.

El aspecto clave en la desnutrición infantil no es la baja talla sino las implicaciones de ésta. Como son entre otras el incremento en la tasa de mortandad, la mayor incidencia en enfermedades infecciosas y las enfermedades crónicas transmisibles. "La baja talla es sólo la punta del iceberg. Debemos fijarnos en todas las consecuencias que tienen tanto la desnutrición como la nutrición en malas condiciones higiénico-sanitarias. Por un lado, existe un mayor riesgo de muerte prematura, de enfermedades infecciosas, de retraso del crecimiento intrauterino y, por otro, un mayor impacto sobre el desarrollo físico y mental, que se plasma en fracaso escolar y en la falta de capacidad laboral durante la vida adulta. De la protección de la infancia depende el futuro de los pueblos”, subrayó la doctora Onís.

Crisis social, financiera y alimentaria

Durante su intervención, el doctor Albert Sasson, comentó que la crisis económica actual no es sólo una crisis financiera sino también alimentaria y social. “Las décadas de bajas inversiones en agricultura, sumadas a la creciente amenaza del cambio climático, dejan claro que a pesar de los recientes recortes en los precios, la seguridad alimentaria no se puede garantizar y que, de hecho, la situación podría agravarse”, señaló.

La Cumbre Mundial sobre Seguridad Alimentaria, organizada por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), se ha marcado como objetivo de aquí al 2015 reducir a la mitad el hambre en el mundo, que hoy en día afecta a más de mil millones de personas. En palabras del doctor Sasson “además de los hambrientos crónicos hay otros tantos que sumar, como los que han perdido su poder adquisitivo por culpa del paro. Sin embargo, a día de hoy sabemos que no será posible cumplir este objetivo ya que la oferta actual no puede hacer frente a la demanda. La solución principal pasa por aumentar la producción, algo que no se está haciendo”.

En su página Web, la RANM (www.ranm.es) incluye un amplio resumen de las conferencias de las distintas sesiones así como el calendario de las intervenciones programadas.