Campaña medicina rural

Domingo, 14 Agosto 2022

El Dr. Miguel Florido cuenta su experiencia como voluntario en Colombia

06/09/2012

El doctor Miguel Florido, tercer vicepresidente del Colegio de Médicos de Las Palmas y miembro de la Comisión Técnica de la Fundación Red de Colegios Solidarios aborda en un artículo la asistencia médica en el Eje Cafetero, Colombia, donde ha trabajado como voluntario con la organización Nukanti Foundation. El médico especialista en medicina familiar y comunitaria considera fundamental antes de viajar a terreno, informarse y darse de alta en el Registro de Médicos Cooperantes y Voluntarios de  la FRCOMS

Colombia, 5 de septiembre de 2012 (medicosypacientes.com)

El doctor Miguel Florido, tercer vicepresidente del Colegio de Médicos de Las Palmas y miembro de la Comisión Técnica de la Fundación Red de Colegios Solidarios aborda en un artículo la asistencia médica en el Eje Cafetero, Colombia, donde ha trabajado como voluntario con la organización Nukanti Foundation. El médico especialista en medicina familiar y comunitaria considera fundamental antes de viajar a terreno, informarse y darse de alta en el Registro de Médicos Cooperantes y Voluntarios de  la FRCOMS

El Eje Cafetero, en el presente Triángulo del Café, es una región topográfica de Colombia, compren_ dida en su extensión, por los departamentos de Caldas, Risaralda, Quindío, la región nor-oriental del departamento de Valle del Cauca, toda la región del suroeste de Antioquia y el nor-occidente del Tolima.

Los habitantes de estas tierras agrícolas son personas humildes que emplean su vida en el cuidado de los campos y cuentan con escasos recursos económicos. La población carece, en muchos casos, de acceso a servicios básicos como la atención sanitaria, una vivienda digna o un sistema educativo adecuado para sus hijos, entre otras. Cabe destacar que gran parte de este territorio incluye población indígena.

La Fundación Nukanti, desarrolla en el Eje Cafetero diferentes actividades de integración social, educación, desarrollo económico y fortale_ cimiento de la atención sanitaria.

La asistencia médica en la zona es deficiente y su acceso, por parte de la población, es complicado por la dispersión de la misma, la agreste orografía montañosa, característica de la región, así como los déficits en el transporte e infraestructura de carreteras.

El proyecto, con el fin de paliar esta situación, establece una expedición específica con la colaboración de un médico voluntario, cuya misión es establecer una ruta de visitas por las escuelas de atención primaria de la región, más concretamente, en el municipio de Quíndia: La Loma, Pomesia, San José, La Cumbre, Manzanares, Insambrá, Las Cruces, Batero, Santa Cecilia y Opiramat y Barrio del Jardín, Quinchía.

Nuestra expedición estaba formada por mí, especialista en medicina familiar y comunitaria, Leonardo Pescador Restrepo, coordinador de la Fundación Nukanti, y personal de apoyo voluntario de la comunidad. Llevamos a cabo distintas expedí_ ciones por la zona, visitando las escuelas infantiles del Municipio de Quinchía en las veredas más alejadas y con peores condiciones asisten_ ciales. Llevamos a cabo revisiones médicas de todos y cada uno de los niños de las distintas escuelas, incluyendo el cálculo de los sus percentiles de desarrollo.

Fue fundamental el desarrollo de programas de educación sanitaria general en cada escuela, haciendo una pequeña intervención colectiva, dando indicaciones generales para la promoción de la salud, haciendo especial hincapié en la higiene personal, el cuidado del cabello, la desparasitación frecuente, sobre todo en niñas de cabello largo, el ejercicio físico y el repaso de las normas básicas para una correcta alimentación.

El equipo estableció relación con el personal del Hospital de Nazareth de Quinchía, punto de atención médica de referencia del municipio, y colaboró en su actividad rutinaria para conocer mejor la forma de trabajo de sus equipos e inter_ cambiar experiencias clínicas.

Durante dos días consecutivos se acompaño al personal del hospital con dos brigadas médicas, una a la vereda de la Cumbre y otra en Manzanares.

¿Qué tipo de patologías eran más frecuentes en la población atendida?

Las patologías más encontradas, por orden de prevalencia fueron: Caries, enfermedad periodontal, procesos catarrales y gripe, cefaleas, gastritis aguda, parasitosis intestina, dermatitis, urticaria aguda, pedicu_ losis (piojos) sólo en niñas de pelo largo con una incidencia del 22% en población femenina infantil, traumatismos leves, dolores torácicos de características osteo_ musculares, disminución de la agudeza visual, broncoespasmo, asma, sinusitis aguda, neumonía, artrosis y dermatofitosis.

En general el estado de salud de la población infantil era bueno encontrándose patologías agudas banales.

Cabe destacar un porcentaje significativo de retraso en el desarrollo físico, que coincidía con los niños de familias más pobres de las veredas más desfavorecidas. La pediculosis cápitis es frecuente en la zona y se recomienda establecer medidas de desparasitación y prevención frecuente, coordinadas desde las escuelas y con la aprobación y colaboración de los padres.

Se encontraron algunos casos de parasitosis intestinal que se han tratado de modo empírico a los niños bajo sospecha. La salud bucodental es deficitaria en general, pero me consta que la asistencia odontológica del Hospital de Quinchía es buena y hace su labor 3 veces en semana acercán_ dose a las diferentes veredas, es importante incitar a los niños a acudir a revisión e imprescindible hacer educación sobre salud bucodental.

En cuanto a la alimentación hay que minimizar el consumo de agua_ panela, caña de azúcar consumida con agua caliente o fría, en los niños para evitar caries y otros trastornos, así como mejorar el aporte de fuentes de proteína en la dieta que es deficiente.

Sería conveniente contar con la presencia de algún oftalmólogo para la revisión de la agudeza visual de la población infantil y para la corrección de los defectos visuales mediante lentes.

A grandes rasgos, aunque ya ha hecho referencia a algunas de las dificultades de acceso a los sistemas de salud locales de la población, ¿Qué considera que debería potenciarse y o reforzarse desde las instituciones locales?

En primer lugar establecer una red de responsables de salud que potencie la educación sanitaria de los niños en las propias escuelas, tratando con frecuencia temas como la higiene y la alimentación.

Así mismo, es crucial garantizar colaboraciones para el suministro de alimentos servido en las escuelas periféricas, una manera de proporcionar desayuno y almuerzo a todos los niños sin excepción. Las campañas de desparasitación serían medidas interesantes, incluyendo desparasitación intestinal y de la pediculosis capitis.

Antes de emprender el viaje ¿qué preparación y/o trámites ha llevado a cabo?

En primer lugar registrarme en la web de la fundación y solicitar asesoramiento. Solicitar el certificado de idoneidad profesional en mi colegio de  médicos y contratar un seguro de asistencia médica a través de la fundación. Solicité, además, a la ONG un certificado de que viajaba como voluntario para su organización para agilizar posibles dificultades en la aduana.

Por otro lado actualicé el calendario de vacunaciones con un mes de antelación para cubrir las vacunas necesarias en el destino en cuestión, que en esta ocasión no requerí ninguna nueva.

¿Cuál es el balance de la intervención?

Gracias a esta experiencia de cooperación he podido conocer Quinchía, un lugar maravilloso del Eje Cafetero, dotado de paisajes impresionantes y que hacen honor a su galardón como Patrimonio de la Humanidad otorgado por la UNESCO. Conocer de cerca la idiosincrasia del pueblo colombiano agrícola y el armonioso mestizaje de sus gentes ha sido una grata oportunidad de ampliar mi conocimiento humano y de poder apreciar otras formas de vida, humildes, pero tremenda­mente vitales y en contacto intenso con la naturaleza.